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¿Quieres cambiar algo? Ponlo en duda. Economías alternativas.

Sí, y es que aquello que se considera verdad absoluta, es decir, un dogma no tiene oportunidad de tambalearse.

Ese camino lo conoce bien el modo de producción capitalista y nos han bombardeado con el mensaje de tal manera que varios han llegado a creerlo.

Johnn Holloway(Holloway, 2011) lo dice en la siguiente cita “hoy en día es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”  (Turbulence, 2008:3). Afortunadamente existen ejemplos de que la ruptura de los efectos negativos de la producción capitalista es posible.

Habrá que decir entonces que la forma de producción capitalista tiene tres efectos negativos:

  1. Producir sistemáticamente desigualdad.
  2. Formas de sociabilidad empobrecidas basadas en el beneficio personal y no en la solidaridad.
  3. Explotación creciente de los recursos naturales que ponen en peligro la vida en el planeta.
Mapa diferencia entre economías capitalista y econonías alternativas

Elaboración propia del autor con base en los postulados de Boaventura De Sousa Santos (Boaventura, 2001)

Por tanto las llamadas economías alternativas buscan hacer frente a estos efectos centrándose en tres principios:

  • La igualdad.
  • La solidaridad
  • La protección al ambiente.

Cada iniciativa social que lleve estos tres principios es un ejemplo práctico que pone en tela de juicio el “camino único” marcado por el capitalismo.
De tal manera que no hay iniciativas pequeñas, estas se manifiestan de distinta forma y son por lo general producto de la necesidad de encontrar satisfacción a necesidades sociales partiendo de los recursos que se tienen disponibles, pero aún más, construyendo recursos para la puesta en marcha de opciones viables.

Así se pueden identificar seis líneas de práctica en que se pone en duda, se cuestiona y se actúa en contra de modelos de producción capitalista y por la construcción o fortalecimiento de economías alternativas. Estas líneas son:

  • Seguir promoviendo formas asociativas de producción. Integrarse a una cooperativa, comprar a una cooperativa, difundir sus actividades, ayudar en su construcción visibilizar sus acciones, son tareas que ayudan a fortalecer la economía alternativa.
  • El desarrollo sustentable. No es necesario acabar con los recursos para satisfacer nuestras necesidades, toda acción encaminada a parar el uso indiscriminado e insostenible de recursos es un aporte a las economías alternativas.
  • El trabajo por la equidad y los enfoques de género. La clave es la inclusión, el feminismo lo ha buscado desde su trinchera y el reconocimiento a sus logros es trabajar por la construcción de economías alternativas.
  • El acceso a posibilidad de emprendurismo social por medio de la operación de microcréditos. Este tema debe ser considerado siempre que el acceso al crédito no se consiga en el único fin, sino en el medio para arrancar posibilidades de formación y de alcanzar la autonomía económica que separa hombres de mujeres, indígenas de mestizos, dueños de empleados.
  • La acción directa. Tomar acciones directas como la ocupación de tierras de ociosas o la opción por la autonomía, es una de las líneas que incide de forma más radical en la construcción economías alternativas.
  • La relocalización. Es decir comprar local, apoyar iniciativas en apoyo a productores locales, realizar compras en el entorno inmediato y favorecer cadenas de proximidad eliminando intermediarios son acciones directas en apoyo a las economías alternativas.

Todas las líneas numeradas anteriormente conviven en nuestro entorno y son pruebas fehacientes de que existen alternativas a la visión dogmática de la forma de producción capitalista.

Saludos!

Mtro. Rodrigo Rodríguez

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COMIENSA Comunidades Integradas. Enlace, Servicios y Asesoría.
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Fuentes consultadas

Boaventura, D. S. S. (2001). Producir para vivir. Los caminos de la producción no capitalista. (Primera en español ed.). México, DF: Fondo de Cultura Económica.

Holloway, J. (2011). Agrietar el capitalismo. El hacer contra el trabajo (Primera ed.). Puebla, México Sisifo Ediciones; Bajo Tierra; Herramienta Ediciones; BUAP.

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De José y María a “Joseph and Mary”. Las intervenciones culturalmente apropiadas.

Wixarikas en el norte de Jalisco

“Vamos a ver como civilizamos a esas familias”, esa fue la frase que mencionó una persona con buenas intenciones al referirse a la intervención con un grupo de familias wixaritari (también llamados huicholes).

Además de sentir molestia por escucharlo, me di cuenta que no consideraba un aspecto fundamental de la intervención: la planificación debe ser culturalmente apropiada y no solo una traducción forzada(Marín, 1996).

En México y otros países tenemos no solamente a un tipo de mexicano, sino una variedad de mexicanos, en un solo estado de la republica podemos encontrar vasta variedad de grupos étnicos y contextos, que demandan cada uno comprensión de las cualidades específicas en que un fenómeno social se presenta.

Pero ¿cuál es la metodología de intervención que utilizamos y cuál es la teoría que lo sustenta?, la verdad es que aun mucha de esta sigue siendo eurocéntrica. No, no es que de entrada esté mal tener un punto de referencia, de hecho es necesario, lo que está mal es pensar que la sola “adaptación de las técnicas” da como resultado conseguir buenos resultados.

En el caso de la psicología social además del eurocentrismo encontramos que la intervención social tiene un origen en América del Norte, especialmente en los Estados Unidos. Gran parte de los aportes latinoamericanos son disminuidos o simplemente desconocidos. Un ejemplo de lo anterior es el uso del barbarismo “empoderamiento”, como traducción del anglicismo “empowerment”, los psicólogos latinoamericanos y en general en las ciencias sociales lo hemos adoptado sin considerar, como lo critica la psicóloga social venezolana Maritza Montero, que varias de las acciones contenidas en el concepto se realizan en Latinoamérica desde hace más de tres décadas(Montero, 2004).

Niñas wixaritari

Niñas wixaritari

El resultado de esto es que las intervenciones que no tienen un diseño culturalmente apropiado, solo logran dilapidar esfuerzos y recursos, otorgando pobres resultados.

Ejemplos de esto lo podemos encontrar en campañas dirigidas a fortalecer la familia (tradicional) en grupos étnicos con prácticas culturales distintas. Otro ejemplo, es el diseño e implementación de campañas para prevenir en alcoholismo en jóvenes, utilizando un lenguaje y código de comunicación adultocéntrico. Un ejemplo más es la puesta en marcha de programas para atender a las mujeres sin considera el rol de poder que tienen dentro de un núcleo familiar y social en concreto.

Es decir, las buenas intenciones no bastan, y las malas traducciones estorban.

Saludos!

Rodrigo Rodriguez

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Bibligrafía

Marín, G. (1996). Consideraciones necesarias en el diseño de intervenciones culturalmente apropiadas en la promoción de la salud. In C. San Juan Guillen (Ed.), Intervención psicosocial (Primera ed., pp. 36- 45). Barcelona, España-: Anthropos.

Montero, M. (2004). El fortalecimiento en la comunidad, sus dificultades y alcances. Psychosocial Intervention, 13 No. 1, 5-19.

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Bitacora del huerto urbano, Ecotecnologías

Brócoli. 11 de febrero 2015. 50 días después del trasplante

50 días después del trasplante.

Foto: Rodrigo Rguez

Brócoli a los 50 días de trasplante. Foto: Rodrigo Rguez.

Han pasado 50 días desde el trasplante del brócoli.

Hasta ahora se han sustituido dos plantas, ya que las anteriores murieron en el intervalo, al parecer pisadas por algún animal callejero (les recuerdo que no está al interior de una propiedad sino en un espacio recuperado).

En un principio se sembraron 25 brócolis, ahora después de reponer los perdidos volvemos a tener esa cantidad pero dos de ellas tienen una semana de trasplante.

Foto: Rodrigo Rguez

Dos camas de cultivo: Brócoli. Foto: Rodrigo Rguez

Tenemos dos camas de trasplante en la primera se ha dejado crecer algunos jitomates y lechugas, que han surgido de la composta, en la segunda se ha mantenido “limpia” respetando que exista únicamente el brócoli.

 

El riego lo estamos haciendo cada tercer día, esperando que sea constante este intervalo, para evitar la falta de humedad y una floración precipitada.

El día de hoy (11 febrero 2015) tenemos una sensación térmica de 27°C, y una humedad del 44%.

En un principio esperamos cosechar en 90 días, por lo que faltan 40 para que esta proyección culmine.

Saludos!

Rodrigo Rguez

 

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Intervención psicosocial. (Parte 2) Para qué actuamos en red

Por: Mtro. Rodrigo Rguez.

 

Imagen tomada de http://www.kasperu.com/courses/BG031/I/default.htm con fines ilustrativos

Imagen tomada de http://www.kasperu.com/courses/BG031/I/default.htm con fines ilustrativos

En la entrega anterior mencionamos que la intervención psicosocial se encuentra precisamente en el lindero que une la visión sociológica y la psicológica de algún fenómeno, por tanto la mayoría de las intervenciones toman el grupo como referencia. Los grupos a los que apela este tipo de abordaje son en su mayoría grupos naturales, como comunidades o barrios enteros, grupo unidos por características particulares, marginados, grupos étnicos, entre otros.

Sin embargo, es necesario resaltar que trabajar con grupos no es en sí mismo hacer intervención psicosocial. El riesgo implícito está en mirar al grupo como única referencia y por tanto caer en explicaciones de dinámica grupal (importante y necesaria sin duda), pero que en repetidas ocasiones convierte la célula en el todo.

Por ejemplo, si nos planteamos la intervención en una cooperativa de pescadores ubicada en el municipio “X” y sólo nos explicamos la dinámica de la cooperativa en si misma sin mirar sus relaciones hacia el exterior, tendremos la posibilidad de intervenir en la dinámica de la cooperativa pero descuidaremos su incidencia en el contexto, y perderemos de vista como es que el contexto o fuerzas exógenas impactan en la cooperativa.

Varias de las intervenciones entonces son criticadas como psicologistas y desvían su atención de los problemas sociales económicos y políticos a los individuales tratando de dar explicaciones de tipo endógeno a los fenómenos que en ellos se presenta.

La intervención desde este enfoque, debe mirar a la red en la que está inserta el grupo de referencia o el grupo con el que se interviene. Mirar la red a la que se pertenece ayuda dilucidar el nivel en que se tendrá incidencia directa y la estructura que pretende afectarse (ya sea positiva o negativamente) como resultado.

Más aun, el papel de psicólogo social o de aquel que hace intervención psicosocial, va más allá de esclarecer esta red, parte importante de su intervención consistirá en ayudar a vislumbrarla a aquellos con los que trabaja y provocar la participación explicita en la red.

La participación de un individuo o de un colectivo en una red, necesita de un ejercicio de participación, negociación y dirección de los intereses personales y grupales en relación con los de otros colectivos y sociales en general. Negociar los conflictos sociales es por sí mismo aprendizaje que trasforma a quien decide comprenderlos e incidir en ellos.

La misma concepción del individuo se pone en juego al enfrentarse a estas reflexiones y formas de participación, es decir la construcción de una subjetividad personal y subjetividad social.

Derivado de lo anterior es que podemos afirmar que una visión puramente psicológica de los problemas o fenómenos sociales sería parcial y probablemente insuficiente, corre el riego de pecar de psicologista y desviar su atención a temas puramente personales, o grupales aislándolos de su contexto más amplio.

Como psicólogos sociales o como agentes que realizan intervención social, no podemos quedarnos con la falacia de que realizar técnicas grupales, talleres y militancia dará como resultado cambios en las personas o en la estructura. La persona y el grupo amplía sus posibilidades cuando mira la red, su estructura, funcionamiento, nodos… los que realizamos intervención social o gestión social debemos también aprender a mirar las redes a las que pertenecemos, comprenderlas e incidir en ellas, abrirnos a otras miradas y disciplinas a nuevas explicaciones y abordajes. Salir de la seguridad de la propia disciplina y llevar a la práctica la tan llevada y traída transdiciplina.

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¿Cuándo fue la última vez que leíste por placer?

Imagen tomada de http://disfrutandolibros.blogspot.mx con fines ilustrativos.Mucho se habla del pobre hábito de lectura que se tiene en México, de hecho los libros siguen siendo cosas de estudiantes y no un asunto cultural o simple gozo.

Y es que según la encuesta Nacional de Lectura 2012, elaborada por la Fundación Mexicana para el Fomento de la Lectura A.C (FunLectura), en las “bibliotecas” de los hogares mexicanos no figuran más que (en el mejor de los casos) los libros de texto.

Según las cifras que presentan, el 86% de los hogares mexicanos no superan los 30 libros que no sean educativos y apenas el 2% supera los 100 ejemplares.

De los encuestados 54% no lee libros y el 35% no ha leído un solo libro en su vida.

40% de los encuestados no leyó ningún libro en los 6 meses previos a la encuesta, 22% leyeron 2 y el 4% dijo haber leído 6 libros en ese periodo.

Sólo el 40% fue animado por sus padres a leer un cuento cuando eran niños.

En resumidas cuentas: el mexicano lee en promedio 2.9 libros al año.

Sin embargo las redes sociales, las bromas y conversaciones se llenan de comentarios negativos sobre la falta de lectura, es decir que todos estamos de acuerdo en que leer es importante, pero únicamente una parte pequeñísima de mexicanos pasa del comentario a la lectura.

¿Quieres hacer algo para incrementar tu nivel de lecturas o comenzar a leer?, aquí rescatamos algunas sugerencias adaptadas de las que hace Elise M. Griffith:

  1. Organiza un momento diario para leer, puede ser por ejemplo, mientras tus hijos hacen la tarea. Organiza tu presupuesto para que puedas comprar entre 3 y 6 buenas novelas en el año y léelas. No tienes que gastar mucho, el intercambio de libros y las librerías de usados están llenos de excelentes opciones, considera incluso las opciones en PDF.
  2. Mantén variedad de lecturas en casa, incluye buenos libros, revistas y un periódico.
  3. En todos lados se puede leer, pon el baño una canasta o revistero con buenos libros, te aseguro que si hay un buen surtido todos encontrarán una opción para hojear o leer.
  4. Considera la opción de regalar suscripciones a revistas interesantes a tus hijos, seguro se emocionarán al recibirlas en casa.
  5. Para los noches de insomnio coloca algunos libros o artículos junto a la cama, si el insomnio no desaparece al menos aprovecharas de forma positiva ese tiempo.
  6. Puedes tener una colección de libros en la cocina o comedor y leer un cuento mientras los niños comen.
  7. Puedes tener un par de buenos libros de cocina y aprender de ellos algo delicioso, o libros en los que puedes avanzar tu lectura mientras se termina de cocinar tu platillo.
  8. Lleva en el automóvil libros ilustrados que puedan usar los niños cuando el tráfico se pone pesado, cambia la idea de solo pasarles el celular “para que se entretengan en algo”.
  9. Asegúrate de dejar al alcance de los pequeños buenos e interesantes libros para que puedan “toparse” con ellos, casi “coincidir por casualidad” con ellos.
  10. Permite que los niños inicien su propia colección de libros con los temas que les interese, incluso no tengas prejuicio por los comics, al fin y al cabo son excelente puerta de entrada a la lectura.

Sobre todo se trata de permitir que la lectura sea un placer, una oportunidad para disfrutar un momento del día, de separarte de la cotidianidad.

Un maestro de preparatoria solía decirnos ante la respuesta “no me gusta leer”, el decía “es que no has encontrado el libro que te atrape”. Ya lo creo, date la oportunidad de dar con él.

 

Mtro. Rodrigo Rguez.

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A propósito del año internacional de la agricultura familiar.

Logotipo de la conmemoración, sólo con fines ilustrativos

Logotipo de la conmemoración, sólo con fines ilustrativos

2014 ha sido nombrado como el “Año internacional de la Agricultura Familiar”, razón de más para reflexionar en torno a la suficiencia y soberanía alimentaria.

La FAO sugiere que la producción de alimentos se duplique para poder alimentar a la población mundial para el 2050, ante lo cual surge la duda de si esto será posible.

Partamos de la imagen de dos cereales básicos a nivel mundial: El arroz y la soya, de los cuales podemos dar cuenta del aumento exponencial en sus precios.

crecimiento en precios de productos

Los productos básicos en general se han encarecido por diversas razones entre las que encontramos las siguientes:

  • La producción de alimentos no es del todo eficiente ya que para producir una caloría de producto animal se deben utiliza tres de origen vegetal.
  • Hay una creciente vinculación de los productos agrícolas y los energéticos (el incremento de la demanda de energía está presionando la necesidad de utilizar tierras para producir energía, se están usando tierras que era para productos alimentarios).
  • El modelo de económico capitales y el enfoque de desarrollo de tecnificación aumentan la demanda de energía, (fertilizantes, maquinarias, etc). Es decir que la producción de energía determina directamente el precio de los productos.
  • El sistema agroalimentario cada vez está más sometido a presiones macroeconómicas ya que cada vez está más integrado a la economía global, lo que estrangula a los mercados locales y de proximidad.
  • El campo enfrenta presiones políticas, económicas y regulaciones en el derecho de acceso a la tierra y acceso al agua.
  • Las fuertes transferencias transnacionales para compra de tierras, especulan con los productos agroalimentarios como si fueran acciones o productos financieros.
  • La oferta de productos agrícolas ha disminuido como consecuencia de la disminución de los rendimientos por el cada vez más precario y caro acceso a los recursos naturales.
  • En términos de negocios, los “green bussines”, promovidos por tecnificación, comienzan a dejar más secuelas que dinero.

En general, encontramos que hay un cambio estructural de los mercados agroalimentarios por causa de factores, políticos sociales y económicos de orden mundial, (global).

En México desde la década de los 80´s se han venido realizando una serie de medidas encaminadas, sobre todo, a la inyección de recursos para la tecnificación del campo. De hecho era una tendencia desde los 40´s cuando se inicia con el cambio de los arados tradicionales, por los arados de metal.

A pesar de la gran cantidad de recursos invertido (aunque podría decirse “gastado”), la producción en México ha venido en detrimento de los pequeños agricultores y beneficiando  a la gran industria, con sus recursos económicos, sus transnacionales, sus políticas de súper especialización del suelo, convirtiendo el mapa de producción en territorios de monocultivo.

Sobre todo es un problema de gestión  de los recursos, y claro, de malos manejos de los mismos.

A pesar de lo apabullante de los datos, la vuelta a la agroecología, a la visión campesina y a la apuesta por los mercados locales parece ser la alternativa más viable que tiene el ciudadano y campesino común para enfrentar a los monstruos de la producción de alimentos.

Mtro. Rodrigo Rodríguez

comiensa@hotmail.com

Twitter: @roldrigo

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El enfoque de necesidades desde una propuesta de psicología social comunitaria

El enfoque de necesidades en las ciencias sociales en general y en particular en la psicología social,  es un tema central para el abordaje metodológico de las mismas.

Esta entrega presenta desde la propuesta  de Maritza Montero el abordaje de la indetificación de necesidades con una visión desde la psicología social comunitaria.

Maritza Montero,  encuentra como una de las tareas de la psicología social comunitaria, la identificación de necesidades (Montero, 2002)

Define la identificación de necesidades como

“el conjunto de  actividades  grupales, colectivas, de carácter participativo, mediante las cuales se busca  que una comunidad o grupo señale aspectos  de su vida común en tanto que tal,  que sienten como insatisfactorios, inaceptables, problemáticos, perturbadores, limitantes o imposibilitantes, de tal manera que ellos  impiden  alcanzar un modo de vida  diferente que se percibe como mejor y al cual aspira.” (Montero, 2002: 242)

De aquí podemos tomar algunas consideraciones.  La identificación de necesidades requiere de un actor externo al mismo grupo o que actué como tal en un acto metacognitivo y apoye en la reflexión de cuáles son las necesidades que el grupo identifica.  Cabe señalar que si bien este punto de apoyo es necesario en cuanto logra enfocar el tema, no es suficiente ya que al no posicionar esa reflexión en el sentir común se crea una dependencia de acciones en torno a la reflexión del líder y su retirada o desgaste mermará las acciones emprendidas por el  grupo.

Observamos también que hay una oposición entre necesidades sentidas y necesidades sabidas. Saber no es suficiente para tomar acciones tendientes a cambiar una situación. Es precisamente el vínculo entre saber y emoción que convierte a las necesidades en punto de apoyo al cambio social, es decir que coloca a las necesidades como movilizadoras de energía social.

Las necesidades se forman en los aspectos de  vida en común, de tal manera que trascienden el plano individual y lo sitúan en el social.  Cada grupo o comunidad forma un ideal de lo que significa un “modo de vida mejor”, pero difícilmente se percibe en solitario ya que involucra al grupo más cercano al individuo y lo relaciona con su contexto. Así, la superación de aspectos problemáticos, inaceptables, perturbadores, limitantes o imposibilitantes se da en colectivo y mediando el deseo individual con la carencia compartida.

La identificación de necesidades en este enfoque es más de  carácter emocional que  cognoscitivo, ya que sólo al ser cargado el saber de la emoción encuentra el vinculo que le da dirección  y sentido, es decir la necesidad se vuelve movilizadora de energía social.   De tal manera que sólo lograr identificar la necesidad no la convierte en motivo de transformación social. El saber del grupo o comunidad cargado de la emoción que éste genera, es lo que posibilita el surgimiento de acciones que se consideran relevantes y facilita su prioridad en la vida comunitaria.

Con respecto a los agentes externos, se debe señalar que si bien pueden servir de apoyo para nombrar la necesidad, solamente sí ésta logra ubicarse en el sentir de las comunidades, es que podrá ser verdadera movilizadora de recursos y  sostenerse el tiempo necesario para transformar tal o cual situación.

Esta postura presenta tres tipo de necesidades: Las normativas o inferidas, que son dictadas por expertos en función de criterios técnicos;  las sentidas,  o aquellas que las personas expresan ya sea nombrándolas o por otros medios de acuerdo al grado de conciencia que se tenga de las mismas; y las comparadas,  las que surgen por oposición entre quienes tienen esas necesidades cubiertas  y quienes no tienen cubiertas ciertas necesidades.

Podríamos entonces esquematizar está visión de la psicología social comunitaria de la siguiente forma:

Hay un plano objetivo y uno subjetivo de la necesidad, a este plano objetivo se liga la noción de necesidad sentida, idea ligada en este caso a la carga emocional que el sentimiento genera.  En el plano subjetivo se liga la noción de necesidad sabida, idea que se liga con que el conocimiento es parcializado y sólo nombrarlo puede dar la “visión de expertos”, pero no cargarlo de el componente emocional que movilice acciones tendientes a modificar el plano objetivo que genera la necesidad.

Por otra parte se presenta un plano social y uno individual. El plano individual esta ligado al deseo que en su extremo puede presentarse de forma inconsciente, en oposición el plano social, se liga a la carencia como aspectos de la vida en común que dificultan o entorpecen llegar a “un modo de vida mejor” y éste necesariamente se presenta de manera consciente.

Podríamos concluir en Montero, que la necesidad como movilizadora de energía social tendiente a la transformación,  se presenta idealmente en el plano objetivo, contiene una carga emocional derivada del sentir, se presenta en el plano social como resultado de una carencia y se puede identificar de manera consciente. Ver figura 1.

@roldrigo

Bibliografía consultada

Montero, M. (2002). Procesos de influencia social consciente e inconsciente en el trabajo psicosocial comunitario: La dialéctica entre mayorías y minorías activas. Psicología social comunitaria. Teoría, metodo y experiencia (Primera ed., pp. 239- 257). Guadalajara, México: Universidad de Guadalajara.

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