Bitacora del huerto urbano, Desarrollo Comunitario, Ecotecnologías, Ruralidad

Bitacora del huerto urbano. Brócoli. Plagas a los 60 días.

* Les dejo un video en la siguiente imágen para que noten como se aparecio.

VIDEO Gusano del cól (brócoli). Pieris rapae

VIDEO Gusano del cól (brócoli).
Pieris rapae

 

Después de los primeros 50 días que pasaron desde el trasplante. Siguen creciendo 24 plantas.

Habíamos comentado que en principio murieron dos de ellas, pisadas por animales callejeros, pero se sustituyeron.

Esperamos en principio cosechar a los 90 días, sin embargo para el día número 60 aparecen las primeras plagas.

Se trata del gusano del col (Pieris rapae). Esta vez en forma de oruga de un color verde aterciopelado, que logra camuflaje muy fácil con las hojas del col o en este caso el brócoli.

Gusano del col (brócoli)

Gusano del col (brócoli)

Aunque el color es muy bonito y es su etapa adulta como mariposa es de un color blanco que parece inofensivo, cuando están en su etapa de larvas son muy voraces y pueden acabar fácilmente con el esfuerzo invertido en el pequeño huerto (o gran huerto, de acuerdo el caso).

La manera de identificarlo es observar de vez en cuando el cultivo, tanto en la parte superior de las hojas como por la parte de atrás, si notas en las hojas huevecillos de color amarillo o que las hojas están mordidas, muy probablemente se trata de este insecto.

Es el momento de poner manos a la acción ya que si no se hace en poco tiempo, la planta perderá el follaje, podrán comerse las flores que esperamos del brócoli y puede morir la planta (claro junto con ella la posibilidad de disfrutar de esos brócolis).

En este caso encontramos hojas mordidas y tras buscar entre ellas ¡ahí estaba! Estos gusanos producen una especie de telaraña que los ayuda a fijarse de las hojas, así que no había duda.

Lo que sigue entonces es poner manos a la obra para controlar estos gusanos incomodos. Ya contaremos la alternativa encontrada y los resultados.

El día que encontramos estos gusanos (21 de febrero 2015) la temperatura fue de 30° máximo y minino de 8°.

 

Saludos!

Rodrigo Rodríguez

@roldrigo

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Desarrollo Comunitario, Ecotecnologías, Psicología Social

“Nos venimos de Capilla porque allá no había vida, y yo creo que aquí la vamos a dejar” El huerto urbano como una manera de reencontrarse con el origen, con la actividad que mantiene vivo.

 

Por: Mtro. Rodrigo Rguez.

IMG_3174La colonia Ladrillera es, como lo dice en su nombre, un lugar donde la principal actividad económica es la producción de ladrillo y algunas artesanías.

Está enclavada en la periferia de la Zona Metropolitana de Tonalá, “La Villa Alfarera”. A pesar de la destreza en la producción de artesanía y de ladrillo, sus habitantes no son quienes gozan de las ganancias económicas producto de su esfuerzo. Por lo general trabajan para un intermediario que vende la plusvalía de lo elaborado.

Esta zona tiene en su historia varios intentos de desalojo promovidos por inmobiliarias que ven en estos terrenos la forma de maximizar sus ganancias ampliando la plancha de concreto para construir viviendas a nuevas familias que lo demandan.

Aun con estos intentos de desalojo, ya va la tercera generación de la familia viviendo en la Ladrillera. Incluso uno de sus hijos nació justamente ahí, en el patio de la casa donde hoy tiene el huerto. Don Pancho es uno de los fundadores.

Cuando recuerda el lugar de su origen comenta cigarro en mano, que si bien se recuerda la tierra, no se olvida que migrar es una manera de no morirse de hambre.

La elaboración de ladrillo no es tarea nada fácil, “te friega mucho, es muy pesado, pero en allá lo quieren contratar a uno pa’ acarrear el estiércol a la labor en canastas pizcadoras. Todo pa’ que te paguen un peso o uno cincuenta el viaje”. Razones como esta llevan a Don Pancho a aprender nuevas formas de ganarse la vida, “”Nos venimos de Capilla porque allá no había vida, y yo creo que aquí la vamos a dejar”.

Don Pancho tiene un gusto por la producción de hortaliza, actividad que aprendió del padre y que comprendió que ayuda a completar la comida del día al día. Esta misma actividad y el amor por ella la ha trasmitido a los hijos y a los nietos.

Ellos mantienen en conjunto lo que visto desde el asfalto parece imposible, un huerto metido en la ciudad que todavía tiene la posibilidad de completar la necesidad diaria de alimentos.

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Desarrollo Comunitario, Ecotecnologías, Estudios psicosociales y psicoantropológicos, Ruralidad

A propósito del año internacional de la agricultura familiar.

Logotipo de la conmemoración, sólo con fines ilustrativos

Logotipo de la conmemoración, sólo con fines ilustrativos

2014 ha sido nombrado como el “Año internacional de la Agricultura Familiar”, razón de más para reflexionar en torno a la suficiencia y soberanía alimentaria.

La FAO sugiere que la producción de alimentos se duplique para poder alimentar a la población mundial para el 2050, ante lo cual surge la duda de si esto será posible.

Partamos de la imagen de dos cereales básicos a nivel mundial: El arroz y la soya, de los cuales podemos dar cuenta del aumento exponencial en sus precios.

crecimiento en precios de productos

Los productos básicos en general se han encarecido por diversas razones entre las que encontramos las siguientes:

  • La producción de alimentos no es del todo eficiente ya que para producir una caloría de producto animal se deben utiliza tres de origen vegetal.
  • Hay una creciente vinculación de los productos agrícolas y los energéticos (el incremento de la demanda de energía está presionando la necesidad de utilizar tierras para producir energía, se están usando tierras que era para productos alimentarios).
  • El modelo de económico capitales y el enfoque de desarrollo de tecnificación aumentan la demanda de energía, (fertilizantes, maquinarias, etc). Es decir que la producción de energía determina directamente el precio de los productos.
  • El sistema agroalimentario cada vez está más sometido a presiones macroeconómicas ya que cada vez está más integrado a la economía global, lo que estrangula a los mercados locales y de proximidad.
  • El campo enfrenta presiones políticas, económicas y regulaciones en el derecho de acceso a la tierra y acceso al agua.
  • Las fuertes transferencias transnacionales para compra de tierras, especulan con los productos agroalimentarios como si fueran acciones o productos financieros.
  • La oferta de productos agrícolas ha disminuido como consecuencia de la disminución de los rendimientos por el cada vez más precario y caro acceso a los recursos naturales.
  • En términos de negocios, los “green bussines”, promovidos por tecnificación, comienzan a dejar más secuelas que dinero.

En general, encontramos que hay un cambio estructural de los mercados agroalimentarios por causa de factores, políticos sociales y económicos de orden mundial, (global).

En México desde la década de los 80´s se han venido realizando una serie de medidas encaminadas, sobre todo, a la inyección de recursos para la tecnificación del campo. De hecho era una tendencia desde los 40´s cuando se inicia con el cambio de los arados tradicionales, por los arados de metal.

A pesar de la gran cantidad de recursos invertido (aunque podría decirse “gastado”), la producción en México ha venido en detrimento de los pequeños agricultores y beneficiando  a la gran industria, con sus recursos económicos, sus transnacionales, sus políticas de súper especialización del suelo, convirtiendo el mapa de producción en territorios de monocultivo.

Sobre todo es un problema de gestión  de los recursos, y claro, de malos manejos de los mismos.

A pesar de lo apabullante de los datos, la vuelta a la agroecología, a la visión campesina y a la apuesta por los mercados locales parece ser la alternativa más viable que tiene el ciudadano y campesino común para enfrentar a los monstruos de la producción de alimentos.

Mtro. Rodrigo Rodríguez

comiensa@hotmail.com

Twitter: @roldrigo

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Desarrollo Comunitario, Ruralidad

¿Autosuficiencia alimentaria?

Foto: Rodrigo Rodriguez

 

Recientemente celebramos en México nuestra “independencia”, y el entrecomillado  en este caso hace referencia a la soberanía alimentaria mermada y al parecer difícil de recuperar.

Y es que el sector agropecuario dejó de ser estratégico con la llegada de grandes acuerdos  comerciales y promesas modernizadoras del país.

La implicación de esta tendencia a la modernidad  visualizaba en la llamada “revolución verde”  que había que orientar  la producción a un modelo especializado, en donde la vocación de cada espacio producible de alimentos se unifica a un sólo producto en pos del “aprovechamiento” del espacio cultivable, es decir un modelo de monocultivo.

Grandes extensiones de tierra orientadas a  producir de manera específica un producto en particular, con lo que la diversidad  de plantas y alimentos tendió a disminuir en aras de la producción  masiva.

Hoy en día, está claro que esta visión no contenía la adecuación necesaria para el campo mexicano y  la producción de granos básicos comenzó su tendencia a la baja, al grado de ser insuficiente para la necesidad alimentaria de las crecientes ciudades, la explosión demográfica que en general se experimentó y la disminución de  espacios cultivables por el campesinado, que generalmente tiende al minifundio (1 o 2 hectáreas de tierra).

Y es que el modelo de libre mercado no  pone como prioridad la producción de lo más necesario, sino de lo más rentable. Lo anterior implica que el productor  (Agroindustria) no tiene  una visión que resalte la producción necesaria en la dieta de la gran mayoría desfavorecida económica y alimentariamente, sino que  este modelo obliga por sus propias características a tener una lógica de valor de cambio sobre el valor de uso. No importa que es lo más necesario, sino que es lo más rentable.

La producción  campesina (como contraposición a la agroindustrial) por su parte  está arraigada en el policultivo en donde el maíz, el frijol ejotero y la calabaza conviven en una sola parcela, y en donde  la producción tiene como principal  enfoque el autoconsumo y una parte más pequeña se destina a la venta en el mercado.

Hay quienes  han sostenido que tanto el campo como el campesinado son una  “especie en extinción”, mientras que otros ven  una continuidad entre el campo y la ciudad. De ser la segunda opción  real, las ciudades tienen entre sus  prioridades  prevenir el colapso alimentario de su ya empobrecida dieta y el daño ecológico que la misma vida citadina con sus valores de uso y desuso de productos, sub- utilización de espacios y  desperdicio de espacios que ella implica.

En la medida que “el campo” parece distante y folklórico o por otra parte, sinónimo de atraso y falto de desarrollo, será complicado que alternativas como la  agricultura urbana, el uso de ecotecnologías adecuadas al poco espacio y  reducido terreno cultivable, sea alternativa para la producción localizada de alimentos y para la educación de quienes están en el entorno inmediato. Lo cual implica en buena medida la atención de la prolongada crisis del campo y la falta de soberanía alimentaria.

La alternativa de la agricultura urbana, no detendrá por sí misma la crisis de alimentos y en general la crisis del medio rural, pero tiene un componente educativo que la hacen necesaria en un medio en el que parece, que todo lo que no podemos ver por nuestras rutas de ida y vuelta del hogar al trabajo, deja de existir.

Por otra parte más allá de idealizar la vida rural o urbana se hace imperante  poner en práctica nuestra capacidad de agencia para incidir desde el espacio más inmediato  de la vida cotidiana.

¿Qué sabes tú del campo y del lugar en que se producen los alimentos que consumes? ¿Quiénes los producen? ¿Bajo qué medios? Y ¿Para quién  y por qué lo hacen de esta manera?

Como una recomendación sugiero la obra de Victor Manuel Toledo y otros (1985)  “Ecología y autosuficiencia alimentaria”  (Toledo 1985) que aporta una importante visión de conjunto, que por medio del adecuado y abundante uso de datos y una prosa muy bien desarrollada,  brinda de manera contundente posibilidades de entender este problema desde la visión ecológica.

@roldrigo

Toledo, V. M. C., Julia; Mapes, Cristina; Toledo, Carlos (1985). Ecología  y autosuficiencia alimentaria México D.F., Siglo XXI editores.

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