Psicología, Psicología Clínica, Psicología Social

El enamoramiento y el mal de amores.

Porta del libro: El enamoramiento y el mal de amores. Alberto Orlandini.
Portada del libro: El enamoramiento y el mal de amores. Alberto Orlandini.

Por: Mtro. Rodrigo Rguez

Cercano al 14 de febrero el tema del amor aparece de nuevo por todos lados. No es que el amor desaparece el resto del año, pero este día en particular se hacen llamados por varios frentes y con distintos objetivos para acordarse del amor, el enamoramiento y el mal de amores.

No pretendo llenar este espacio con frases cursis y hechas, pero siempre vale la pena adentrarse en este tema del cual tarde o temprano termínanos disfrutando o padeciendo.

Alberto Orlandini, ofreció a finales de los 90 y principios de los 2000 el libro llamado El enamoramiento y el mal de amores”. Lectura por demás recomendable por mantener un carácter bien documentado y una prosa placentera que mantiene al lector siempre atento.

Orlandini, con su formación como médico psiquiatra, hace un recorrido por varios aspectos del llamado enamoramiento, desde su explicación neuropsicológica, hasta su aspecto psicológico, cultural, legal, sociológico y literario.

El amor, el enamoramiento y el mal de amores son presentados desde las posturas de los amantes, los amados, los especialistas, los hijos, los padres y los amigos.

La lectura del libro es por demás divertida y enredado en sus renglones encontrarás bastas reflexiones sin ningún carácter moralizador o dictador de buenas conciencias, lo cual se agradece, considerando el tema tratado.

Uno de varios aciertos que tiene el libro es su vasto glosario, que ayuda a esclarecer el tema aún más para el lector lego y ajeno a esta jerga.

Va pues la recomendación, disfruta el libro, pero sobre todo disfruta eso que sientas cuando llamas a algo amor.

Saludos!

*    El enamoramiento y el mal de amores.

Alberto Orlandini

2000.

Fondo de Cultura Económica, México, D.F.

@roldrigo

@comiensaenred

Facebook: comiensa

Perfil en linkedin

Estándar
Psicología, Psicología Clínica, Psicología Social

Curar la vida (Entre psicotecnócratas y psicofarsantes)

Imagen tomada para ilustrar del blog “La historia es nuestra” http://lelikelun.blogspot.mx/

La psiquiatría (así como la psicología) debe ser un instrumento de liberación humana y no de opresión. En la década de finales de los 70’s y principios de los 80’s  ésta era una de las premisas del movimiento de la antipsiquiatría.

Entre sus representantes se encontraba el psiquiatra francés Roger Gentis, quien tiene entre sus obras clásicas una llamada: Curar la vida (Gentis, 1980). (Ver resumen)

Y es que el libro al que nos referimos, es un cuestionamiento directo, cargado de sarcasmos que pone en duda las el papel de la psiquiatría, el culto a la ciencia y las “verdades absolutas” que se utilizan para legitimar acciones que hemos hecho pasar como naturales.

El libro baja al médico del pedestal que se le ha dado, y en general al positivismo que ha dominado la forma de hacer ciencia y de acercarse a ella.

La respuesta a los problemas que el enfermo presenta depende en primer lugar de él mismo, pero no de él solo sino también de padres,  hermanos, pareja, y aquellos que le son cercanos y que están implicados de alguna manera con el paciente.

Al entender esto, la función del psiquiatra cambia por completo, no es únicamente un prescriptor de medicamentos, sino que es un profesional capaz de plantear las preguntas indicadas en el momento adecuado. De tal forma que no tiene un papel técnico sino que tiene la sensibilidad y la agudeza para ir más allá de la miopía del inmediatismo. La salud mental entonces tiene una implicación político –social. Es decir que propone saltar de una psiquiatría que sólo da  respuestas a una que hace preguntas, de una que controla a una que cuestiona.

Un trabajador de la salud mental no puede ser un “psicotecnócrata”, ¿para qué entonces trabaja el psiquiatra y la psiquiatría, sino es para ser un instrumento de liberación?, Un instrumento que ve a la posibilidad de encontrar bienestar en la vida cotidiana y no con la visión higienista que pretende esconder todo aquello que es enfermo o indeseado. El manicomio hasta ese momento era uno de los sitios creados para el aislamiento social.

Una práctica psiquiátrica promulgada de esta manera, está obligada a optar por un carácter más democrático, sin el “abismo” de distancia entre médico y paciente, pero además sin la supuesta supremacía de la medicina sobre otras ciencias o profesiones, una opción por la equidad de género, por similitud salarial entre médicos, enfermeros, psicólogos y demás profesionales implicados, en un proceso terapéutico orientado a la reintegración y no a la reclusión.

Lo mismo se puede decir de otros profesionales de la salud mental y en general de aquellos que buscan incidir en la vida cotidiana de las personas (me refiero a aquellas profesiones que nacen de las llamadas ciencias sociales), sino damos un lugar como mayores de edad a las personas, siempre los veremos como niños a los que hay guiar, reprender y reorientar por el camino que nosotros trazamos.

Si queremos una democracia madura y una práctica social madura y comprometida con la vida cotidiana de las personas, debemos comenzar con dar un voto de confianza en la capacidad de decidir.  El “profesional”, no puede seguir siendo El Saber incuestionable, sino que es un medio para dar con las preguntas de fondo.

Afortunadamente en el mundo de la psiquiatría han cambiado muchos procedimientos, tratamientos y contextos. Después de un acercamiento genuino con pacientes, se termina con tener un acercamiento genuino con otras ramas disciplinares. Más allá del prejuicio es una necesidad complementar nuestra visión con otras lentes del saber. Psicotecnócratas y psicofarsantes, no pueden ser instrumento para el cambio social.

El autor lo dice enfáticamente y muy bien cuando afirma:

“Entonces si la psiquiatría consiste por lo menos en intentar liberar a la gente- y en este caso yo me siento psiquiatra hasta los dedos de los pies- y en hacer que se sienta más a gusto consigo misma y que finalmente viva, entonces el campo de la psiquiatría en definitiva sólo puede ser  la vida cotidiana y nada más que esto. Me importa un pito hacer que la gente  vuelva a estar adapta a la norma. Es mejor someter esta norma a tratamientos, curar a la gente de esta norma. Lo que hace falta es curar la vida.”

@roldrigo

Gentis, R. (1980). Curar la vida (Primera ed.). Barcelona, España: Grijalbo.

Estándar