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Psicología, economía y ética en la toma de decisiones

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El ser humano es bio-psico-social ¿te suena esto? Mientras estudiaba psicología (por allá a inicios de los 2000), esto resonaba como eco en el aula de clase, cierto, aunque parece destacar la complejidad de la persona, algunas ciencias o disciplinas aplicadas han tratado de “descifrar” esta complejidad y enmarcarla en modelos.

Resulta particularmente destacados los procesos involucrados en la toma de decisiones, y es que para ello, se involucran motivaciones que no son del todo racional, me explico.

La economía y particularmente la micro economía derivada de la teoría neoclásica pretende por medio de modelos explicar cómo es que se toman decisiones racionales, en las cuales se supondría que ante la escasees y finitud de recursos se elegirá aquello que presenta mayores beneficios contra los costos de tal decisión.  Así, las decisiones siempre apuntan a maximizar las ganancias. ¿pero que hay de aquellas decisiones que ante dicha lógica se presentan como “irracionales?.

La toma de decisiones con “otra racionalidad” (para no confundir con respuestas correctas y falsas) lleva a las personas a elegir por algo incluso cuando se sabe que no tendrá siempre la maximizan de sus ganancias, por esto un individuo puede decidir comprar un producto más caro o elegir por un camino más largo o incluso sacrificar sus ganancias personas por aquellas de la colectividad o en favor de otra persona y esto aplica aun cuando está en juego la bancarrota o la vida misma.

Cuando la ciencia económica reconoce que no todas las elecciones son racionales se hecha mano de otras ciencias instrumentando mecanismos que favorecen su explicación.  Una de estas es la economía conductual y aquellas aplicaciones que se han derivado como es la neuroeconomía. Mientras la primera busca potenciar el nivel explicativo de la toma de decisiones fundamentándola en los procesos psicológicos; la segunda, hace uso de aparatos médicos y tecnología para para el análisis del comportamiento bioquímico del cerebro involucrado en la toma de decisiones.

De tal manera que estas ciencias pretenden sentar explicaciones más completas y complejas de distintos aspectos involucrados que pueden ir desde lo emocional, el comportamiento neurológico, las motivaciones, las creencias, la influencia social, o aquellos de tipo anticipatorio como las expectativas  o la búsqueda de ganancias posteriores y no inmediatas.

Por su parte en la ciencia económica se han desarrollas posturas teóricas como: La teoría de la utilidad esperada, la teoría del consumidor, la teoría de la utilidad ponderada o de elección Alpha-un, la teoría de los desacuerdos, la teoría de las expectativas entre otras y cada cual merece por parte de los interesados su conocimiento.

Compartir técnicas de investigación y potencial explicativo de cada ciencia y disciplina ayuda para generar conocimientos cada vez más potentes, pero queda aun el acento en el aspecto ético.  Prever  la conducta en la toma de decisiones puede ser un gran apoyo en el consultorio para terapeutas, o en la investigación de mercados para los mercadologos o favorecer campañas pro sociales, pero también una herramienta perversa en grupos criminales o extremistas, o incluso en la manipulación política.

Como siempre las explicaciones  teóricas son necesarias, pero las preguntas éticas en dicha búsqueda no es para nada menos importante.

Por Mtro. Rodrigo Rguez.

     *Artículos consultados

* Para tener una visión más plena al respecto te intivamos a leer The Decision Making Process: A Behavioral Economics Model  escrito por Rafael Alexis Acevedo Rueda y publicado por Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado. 2013


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Arrepentirse de ser madre

Por: Mtro. Rodrigo Rodríguez Guerrero

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El arrepentimiento, es un sentimiento que parece no tener cabida cuando de mantener el orden social se trata. Mucho menos cuando éste tiene que ver con la maternidad.

Se espera de todas las mujeres que tengan el deseo instintivo de ser madres y además de que lo hagan bien, es decir que cumplan el rol natural  y “normal” de la maternidad.

¿Pero hay madres que se arrepientan de serlo? La socióloga israelí Orna Donath, se encuentra en su estudio, con mujeres que abiertamente aceptan que convertirse en madres no fue lo mejor que les pudo pasar.

Estas mujeres tienen que enfrentar el mandato social de sumarse a la norma, de aceptar en público que la maternidad es una situación deseable pese a todas las calamidades de tener un trabajo de tiempo completo, y el cual, las obliga a renunciar a sus deseos e intereses personales.

Dichas madres son tratadas de egoístas, de anormales, de “confundidas”,  y se les presiona diciéndoles  que “ya pasará” “que al final descubrirán que “es lo mejor que les pudo suceder”, que “su esfuerzo valdrá la pena”, pero cuando en su libro muestra madres de  distintos niveles socioeconómicos, nacionalidades y edades (de ellas y sus hijos), muestra que el arrepentimiento es un sentimiento que puede perdurar a lo largo de la vida.

Pero no hay que confundirse, no es falta de amor a los hijos, ni fantasías de hacerles daño, es la posibilidad de verse en un presente sin la obligación de criar a un hijo y además de tener que “hacerlo bien”.

Dichas madres suelen esconder este sentimiento para sus adentros o mostrarlo sólo en las sesiones de terapia, ya que no pueden expresarlo a las parejas, a otros familiares, o incluso a otras madres sin ser juzgadas. La maternidad parece ser una decisión privada, pero se evalúa de forma pública.

El libro de Donath titulado Madres arrepentidas es una puerta de acceso para conocer el arrepentimiento y la ambivalencia ante la maternidad, pero además es sugerente ya que saca el tema de la academia y de su relación con características propias de las condiciones económicas, de la situación conyugal o del estado civil.

Es un libro que nos lleva a cuestionar el valor de reevaluar el pasado personal y de los dictámenes propios de una sociedad neoliberal y capitalista, basada en el espíritu del progreso y de la promesa del  logro futuro conseguido con el sacrificio presente. Evaluar el sentido utilitario y hedonista de detenerse a mirar el pasado, donde se dice que sólo tiene razón de ser si “recordamos para sentir un poco de nostalgia placentera y seguir”, o solo si miramos atrás para saber “qué hicimos mal” y buscar remediarlo.

La autora nos lleva con los datos recolectados en sus entrevistas y casos, a concebir a las madres como seres humanos y a la maternidad como una relación entre dos individuos y no como una obligación.

Sin duda un libro que debe leerse con la apertura propia de la comprensión empática.

Libros consultados:

Donath, O. (2016). Madres arrepentidas. Una mirada radical a la maternidad y sus falacias

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Qué hay de la psicología mexicana en el contexto Iberoamericano

En el 2015 Rosario Valdés Caraveo y Alejandra Tamargo Rivero presentan un trabajo con carácter compilatorio en donde hablan de la situación de la Psicología Mexicana en el contexto Iberoamericano.

Imagen tomada de http://therapyassociates.net/mental-health/ con fines ilustrativos

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Y los datos que presentan son por demás interesante. Parten de decir que
en la década de los 40’s y 50’s la psicología se entendida fundamentalmente como una mezcla de psicoanálisis, psiquiatría y psicometría. Situación que se acentuaba por la falta de investigación y publicación científica en México. Sin embargo, el interés por la disciplina mantuvo un ascenso entre los aspirantes a psicólogos ya que entre 1960 y 1987 se pasa de 4 a 66 escuelas y departamentos de psicología y de 1500 estudiantes a 25000 en el país.

La investigación y la publicación como un criterio para medir el avance de la ciencia crece entre 1975 y 1990 teniendo un periodo difícil entre 1982 y 1987, como consecuencia de la crisis económica.

¿Pero en qué se interesa la psicología mexicana? Los autores del artículo mencionan que a pesar de la diversidad de enfoques, han sido cinco los predominantes:

Conductismo, psicología transcultural, psicología cognoscitiva de orientación norteamericana, psicología social de orientación norteamericana y el enfoque psiquiátrico- psicométrico.

En cuanto a los gremios de psicólogos mexicanos se mencionan los siguientes

Organización Año de origen Incidencia
Sociedad Mexicana de Psicoanálisis 1956 Nacional
Consejo Nacional de Enseñanza e Investigación en Psicología (CNEIP) Nacional
Sociedad Mexicana de Análisis de la Conducta 1976 Nacional
El primer Colegio Nacional de Psicólogos Década de los 80´s Nacional
Sociedad Iberoamericana de psicología incorporada al Comité Ejecutivo de la Unión Internacional de Psicología Científica (IUPs y S) 1951 Internacional
Consejo Nacional de para la Enseñanza e Investigación en Psicología (CNEIP) junto con otras organizaciones funda la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Psicología (FIAP) 2002 Internacional

Sin embargo también se reconoce que los Colegios no tienen un impacto real en la sociedad mexicana.

Las escuelas de Psicología se fundaron algunas dependientes de las facultades de Filosofía o Humanidades y otra dependiente de las de Medicina. Es decir, que aun en este sentido no han tenido la suficiente fuerza y autonomía, lo cual se refleja en sus planes de estudio.

En 1977, ya el CNEIP consideraba preocupante la heterogeneidad observada en los currículos de psicología.

EN 1980 López, Parra y Udarrama analizan 54 planes de estudios y llegan a las siguientes conclusiones:  a)Los planes de estudio se diseñaron en base a los criterios de los académicos respecto de los que consideraban importante de su visión de la disciplina, pero sin llevar a cabo una detección de necesidades y demandas sociales de la profesión; b) El 90% de las escuelas tenía un sistema académico tradicional: organizado por áreas y enseñanza tradicional; c) En la mayor parte de las escuelas (58%) el plan de estudios contenía un tronco básico y aras de semiespecilización; d) las escuelas públicas atendían a 74% de la población estudiantil, en tanto que las privadas solo atendían el 26%.

En las escuelas que se optó por formar psicólogos generales se privilegió lo teórico sobre lo práctico lo que afectó el “saber hacer” de los egresados, es decir lo necesario para resolver problemas en su área profesional.

Pues así la situación de la psicología mexicana según los investigadores citados. En conclusión es necesario mayor importancia a la investigación y la publicación de resultados, mayor número de planes curriculares acreditados, asociaciones gremiales con impacto real en la sociedad y sobre todo una formación más enfocada en la resolución de problemas prácticos de la disciplina.

Referencias:

Valdés Caraveo, R. y. T. R., Alejandra (2015). “La psicología mexicana en el contexto de Iberomérica.” Dosier. Psicología Iberoaméricana II: 86- 96.

 

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De José y María a “Joseph and Mary”. Las intervenciones culturalmente apropiadas.

Wixarikas en el norte de Jalisco

“Vamos a ver como civilizamos a esas familias”, esa fue la frase que mencionó una persona con buenas intenciones al referirse a la intervención con un grupo de familias wixaritari (también llamados huicholes).

Además de sentir molestia por escucharlo, me di cuenta que no consideraba un aspecto fundamental de la intervención: la planificación debe ser culturalmente apropiada y no solo una traducción forzada(Marín, 1996).

En México y otros países tenemos no solamente a un tipo de mexicano, sino una variedad de mexicanos, en un solo estado de la republica podemos encontrar vasta variedad de grupos étnicos y contextos, que demandan cada uno comprensión de las cualidades específicas en que un fenómeno social se presenta.

Pero ¿cuál es la metodología de intervención que utilizamos y cuál es la teoría que lo sustenta?, la verdad es que aun mucha de esta sigue siendo eurocéntrica. No, no es que de entrada esté mal tener un punto de referencia, de hecho es necesario, lo que está mal es pensar que la sola “adaptación de las técnicas” da como resultado conseguir buenos resultados.

En el caso de la psicología social además del eurocentrismo encontramos que la intervención social tiene un origen en América del Norte, especialmente en los Estados Unidos. Gran parte de los aportes latinoamericanos son disminuidos o simplemente desconocidos. Un ejemplo de lo anterior es el uso del barbarismo “empoderamiento”, como traducción del anglicismo “empowerment”, los psicólogos latinoamericanos y en general en las ciencias sociales lo hemos adoptado sin considerar, como lo critica la psicóloga social venezolana Maritza Montero, que varias de las acciones contenidas en el concepto se realizan en Latinoamérica desde hace más de tres décadas(Montero, 2004).

Niñas wixaritari

Niñas wixaritari

El resultado de esto es que las intervenciones que no tienen un diseño culturalmente apropiado, solo logran dilapidar esfuerzos y recursos, otorgando pobres resultados.

Ejemplos de esto lo podemos encontrar en campañas dirigidas a fortalecer la familia (tradicional) en grupos étnicos con prácticas culturales distintas. Otro ejemplo, es el diseño e implementación de campañas para prevenir en alcoholismo en jóvenes, utilizando un lenguaje y código de comunicación adultocéntrico. Un ejemplo más es la puesta en marcha de programas para atender a las mujeres sin considera el rol de poder que tienen dentro de un núcleo familiar y social en concreto.

Es decir, las buenas intenciones no bastan, y las malas traducciones estorban.

Saludos!

Rodrigo Rodriguez

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Bibligrafía

Marín, G. (1996). Consideraciones necesarias en el diseño de intervenciones culturalmente apropiadas en la promoción de la salud. In C. San Juan Guillen (Ed.), Intervención psicosocial (Primera ed., pp. 36- 45). Barcelona, España-: Anthropos.

Montero, M. (2004). El fortalecimiento en la comunidad, sus dificultades y alcances. Psychosocial Intervention, 13 No. 1, 5-19.

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El enamoramiento y el mal de amores.

Porta del libro: El enamoramiento y el mal de amores. Alberto Orlandini.
Portada del libro: El enamoramiento y el mal de amores. Alberto Orlandini.

Por: Mtro. Rodrigo Rguez

Cercano al 14 de febrero el tema del amor aparece de nuevo por todos lados. No es que el amor desaparece el resto del año, pero este día en particular se hacen llamados por varios frentes y con distintos objetivos para acordarse del amor, el enamoramiento y el mal de amores.

No pretendo llenar este espacio con frases cursis y hechas, pero siempre vale la pena adentrarse en este tema del cual tarde o temprano termínanos disfrutando o padeciendo.

Alberto Orlandini, ofreció a finales de los 90 y principios de los 2000 el libro llamado El enamoramiento y el mal de amores”. Lectura por demás recomendable por mantener un carácter bien documentado y una prosa placentera que mantiene al lector siempre atento.

Orlandini, con su formación como médico psiquiatra, hace un recorrido por varios aspectos del llamado enamoramiento, desde su explicación neuropsicológica, hasta su aspecto psicológico, cultural, legal, sociológico y literario.

El amor, el enamoramiento y el mal de amores son presentados desde las posturas de los amantes, los amados, los especialistas, los hijos, los padres y los amigos.

La lectura del libro es por demás divertida y enredado en sus renglones encontrarás bastas reflexiones sin ningún carácter moralizador o dictador de buenas conciencias, lo cual se agradece, considerando el tema tratado.

Uno de varios aciertos que tiene el libro es su vasto glosario, que ayuda a esclarecer el tema aún más para el lector lego y ajeno a esta jerga.

Va pues la recomendación, disfruta el libro, pero sobre todo disfruta eso que sientas cuando llamas a algo amor.

Saludos!

*    El enamoramiento y el mal de amores.

Alberto Orlandini

2000.

Fondo de Cultura Económica, México, D.F.

@roldrigo

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¿Cuándo fue la última vez que leíste por placer?

Imagen tomada de http://disfrutandolibros.blogspot.mx con fines ilustrativos.Mucho se habla del pobre hábito de lectura que se tiene en México, de hecho los libros siguen siendo cosas de estudiantes y no un asunto cultural o simple gozo.

Y es que según la encuesta Nacional de Lectura 2012, elaborada por la Fundación Mexicana para el Fomento de la Lectura A.C (FunLectura), en las “bibliotecas” de los hogares mexicanos no figuran más que (en el mejor de los casos) los libros de texto.

Según las cifras que presentan, el 86% de los hogares mexicanos no superan los 30 libros que no sean educativos y apenas el 2% supera los 100 ejemplares.

De los encuestados 54% no lee libros y el 35% no ha leído un solo libro en su vida.

40% de los encuestados no leyó ningún libro en los 6 meses previos a la encuesta, 22% leyeron 2 y el 4% dijo haber leído 6 libros en ese periodo.

Sólo el 40% fue animado por sus padres a leer un cuento cuando eran niños.

En resumidas cuentas: el mexicano lee en promedio 2.9 libros al año.

Sin embargo las redes sociales, las bromas y conversaciones se llenan de comentarios negativos sobre la falta de lectura, es decir que todos estamos de acuerdo en que leer es importante, pero únicamente una parte pequeñísima de mexicanos pasa del comentario a la lectura.

¿Quieres hacer algo para incrementar tu nivel de lecturas o comenzar a leer?, aquí rescatamos algunas sugerencias adaptadas de las que hace Elise M. Griffith:

  1. Organiza un momento diario para leer, puede ser por ejemplo, mientras tus hijos hacen la tarea. Organiza tu presupuesto para que puedas comprar entre 3 y 6 buenas novelas en el año y léelas. No tienes que gastar mucho, el intercambio de libros y las librerías de usados están llenos de excelentes opciones, considera incluso las opciones en PDF.
  2. Mantén variedad de lecturas en casa, incluye buenos libros, revistas y un periódico.
  3. En todos lados se puede leer, pon el baño una canasta o revistero con buenos libros, te aseguro que si hay un buen surtido todos encontrarán una opción para hojear o leer.
  4. Considera la opción de regalar suscripciones a revistas interesantes a tus hijos, seguro se emocionarán al recibirlas en casa.
  5. Para los noches de insomnio coloca algunos libros o artículos junto a la cama, si el insomnio no desaparece al menos aprovecharas de forma positiva ese tiempo.
  6. Puedes tener una colección de libros en la cocina o comedor y leer un cuento mientras los niños comen.
  7. Puedes tener un par de buenos libros de cocina y aprender de ellos algo delicioso, o libros en los que puedes avanzar tu lectura mientras se termina de cocinar tu platillo.
  8. Lleva en el automóvil libros ilustrados que puedan usar los niños cuando el tráfico se pone pesado, cambia la idea de solo pasarles el celular “para que se entretengan en algo”.
  9. Asegúrate de dejar al alcance de los pequeños buenos e interesantes libros para que puedan “toparse” con ellos, casi “coincidir por casualidad” con ellos.
  10. Permite que los niños inicien su propia colección de libros con los temas que les interese, incluso no tengas prejuicio por los comics, al fin y al cabo son excelente puerta de entrada a la lectura.

Sobre todo se trata de permitir que la lectura sea un placer, una oportunidad para disfrutar un momento del día, de separarte de la cotidianidad.

Un maestro de preparatoria solía decirnos ante la respuesta “no me gusta leer”, el decía “es que no has encontrado el libro que te atrape”. Ya lo creo, date la oportunidad de dar con él.

 

Mtro. Rodrigo Rguez.

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Gestalt en una cáscara de nuez. Perls ¿sólo un hippie? (Primera parte)

frederick-perls-1964-esalen-institute_20131005134244029Sí, sé que posiblemente no seas seguidor de esta psicoterapia (¿o filosofía de vida o movimiento terapéutico?), pero lo cierto es que sigue tan vigente como cuando se hablara de ella por vez primera. El término alemán apareció en textos por primera vez en 1523.

Sin embargo, hay que hacer diferencias, y es que los primeros teóricos poco tenían de relación con quienes hicieran de está una forma terapéutica. Entre los teóricos de la psicología de la Gestalt estaban Max Wertheimer (1880- 1943), Kurt Koffka (1883- 1941), Wolfgang Köhler (1887- 1907) y ellos no hablaban precisamente de una forma psicoterapéutica.

Estos teóricos fueron fuertemente influenciados por el pensamiento de filósofos como Christian von Ehrenfels (1859- 1932) que postulaba entonces que “el todo es diferente de las partes”. Es decir, por filósofos de la fenomenología que sostenían que había que describir y no explicar los fenómenos, como era el caso de Edmund Husserl (1859- 1938).

Hablaban en realidad de la psicología de la Gestalt,  estudiaban entonces (allá por 1912) el campo perceptivo, percepción que hacían diferencia de figura y fondo, mismo proceso que hace emerger de un fondo o de un todo, una figura que es muestra de nuestras necesidades en ese momento.

La psicología de la Gestalt que surgía de estos postulados teóricos y filosóficos representaba una postura antagónica al conductismo y al estructuralismo que influenciaban fuertemente las ciencias sociales de la época.

Pero esta visión de la psicología Gestalt tenía fundamentos teóricos importantes, entre ellos sin duda el psicoanálisis (Freud), el expresionismo (Friedlander), la semántica general (Korzybski) y el trascendentalismo (Emerson).

¿Más fundamentos?

La visión gestáltica también se nutriría del Judaísmo, el budismo Zen y el Taoísmo.

Pero ahora es importante hacer una aclaratoria, no debe de confundirse la Psicología de la Gestalt con la Psicoterapia Gestalt.

¿Entonces que es la psicoterapia Gestalt?

No podemos hablar de ella ni entenderla sin conocer sus principales teóricos entre ellos Claudio Naranjo, Blume Zeigarnik; Kurt Goldstein y su teoría global (1887- 1965), Kurt Lewin y sus estudios de la dinámica de grupos (1890- 1947), pero sin duda el máximo representante de la psicoterapia Gestalt es uno de sus fundadores Friedrich Salomón Perls o mejor conocido como Fritz Perls (1893-1970)

Perls

Perls, nació en Berlín en 1893, estudió medicina y se sometió a psicoanálisis nada más y nada menos por  Karen Horney y Wilhelm Reich. Sin embargo, se desprende del circulo psicoanalítico  1936, para escribir en 1940 una de sus obras fundamentales “Yo hambre y agresión”.

Cuando nacía su propuesta psicoterapéutica, misma que después sería conocida como Gestalt la primacía estaba puesta en los siguientes puntos:

  • Importancia en el presente.
  • Contacto directo y autentico del terapeuta con el paciente.
  • Atención a las emociones incompletas.
  • Enfoque holístico.
  • Importancia  del cuerpo y sus sensaciones.

Pero propiamente la psicoterapia Gestalt nace en el llamado “grupo de los siete”, que lo conformaran Frit Perls, su esposa Laura Perls, Paul Goodman, Isadore From, Paul Weisz, Elliot Shapiro, Silvester Eastman y Ralph Hefferline. Ellos impulsan esta corriente terapéutica y se llamaría Terapia Gestalt, al igual que el libro que escribieran juntos, aunque muchos de estos no lo aceptaron de buena gana, ya que sabían que era una postura que distaba de sus orígenes con la psicología de la Gestalt.  Ellos sabían que Perls nunca estudio de lleno la psicología Gestalt, cosa que su esposa Laura sí hizo.

Aun así en 1952, nace  el Instituto Gestáltico de New York y para 1954 el Instituto Gestáltico de Cleveland. Sus propios compañeros no dejarían de señalarlo acusándolo de empirista y por su uso de drogas. Algunos lo veían como un hippie.

Perls muere en Estados Unidos el 14 de marzo de 1970, pero no así su legado que hoy en día sigue formando psicoterapeutas.

 

@roldrigo

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Curar la vida (Entre psicotecnócratas y psicofarsantes)

Imagen tomada para ilustrar del blog “La historia es nuestra” http://lelikelun.blogspot.mx/

La psiquiatría (así como la psicología) debe ser un instrumento de liberación humana y no de opresión. En la década de finales de los 70’s y principios de los 80’s  ésta era una de las premisas del movimiento de la antipsiquiatría.

Entre sus representantes se encontraba el psiquiatra francés Roger Gentis, quien tiene entre sus obras clásicas una llamada: Curar la vida (Gentis, 1980). (Ver resumen)

Y es que el libro al que nos referimos, es un cuestionamiento directo, cargado de sarcasmos que pone en duda las el papel de la psiquiatría, el culto a la ciencia y las “verdades absolutas” que se utilizan para legitimar acciones que hemos hecho pasar como naturales.

El libro baja al médico del pedestal que se le ha dado, y en general al positivismo que ha dominado la forma de hacer ciencia y de acercarse a ella.

La respuesta a los problemas que el enfermo presenta depende en primer lugar de él mismo, pero no de él solo sino también de padres,  hermanos, pareja, y aquellos que le son cercanos y que están implicados de alguna manera con el paciente.

Al entender esto, la función del psiquiatra cambia por completo, no es únicamente un prescriptor de medicamentos, sino que es un profesional capaz de plantear las preguntas indicadas en el momento adecuado. De tal forma que no tiene un papel técnico sino que tiene la sensibilidad y la agudeza para ir más allá de la miopía del inmediatismo. La salud mental entonces tiene una implicación político –social. Es decir que propone saltar de una psiquiatría que sólo da  respuestas a una que hace preguntas, de una que controla a una que cuestiona.

Un trabajador de la salud mental no puede ser un “psicotecnócrata”, ¿para qué entonces trabaja el psiquiatra y la psiquiatría, sino es para ser un instrumento de liberación?, Un instrumento que ve a la posibilidad de encontrar bienestar en la vida cotidiana y no con la visión higienista que pretende esconder todo aquello que es enfermo o indeseado. El manicomio hasta ese momento era uno de los sitios creados para el aislamiento social.

Una práctica psiquiátrica promulgada de esta manera, está obligada a optar por un carácter más democrático, sin el “abismo” de distancia entre médico y paciente, pero además sin la supuesta supremacía de la medicina sobre otras ciencias o profesiones, una opción por la equidad de género, por similitud salarial entre médicos, enfermeros, psicólogos y demás profesionales implicados, en un proceso terapéutico orientado a la reintegración y no a la reclusión.

Lo mismo se puede decir de otros profesionales de la salud mental y en general de aquellos que buscan incidir en la vida cotidiana de las personas (me refiero a aquellas profesiones que nacen de las llamadas ciencias sociales), sino damos un lugar como mayores de edad a las personas, siempre los veremos como niños a los que hay guiar, reprender y reorientar por el camino que nosotros trazamos.

Si queremos una democracia madura y una práctica social madura y comprometida con la vida cotidiana de las personas, debemos comenzar con dar un voto de confianza en la capacidad de decidir.  El “profesional”, no puede seguir siendo El Saber incuestionable, sino que es un medio para dar con las preguntas de fondo.

Afortunadamente en el mundo de la psiquiatría han cambiado muchos procedimientos, tratamientos y contextos. Después de un acercamiento genuino con pacientes, se termina con tener un acercamiento genuino con otras ramas disciplinares. Más allá del prejuicio es una necesidad complementar nuestra visión con otras lentes del saber. Psicotecnócratas y psicofarsantes, no pueden ser instrumento para el cambio social.

El autor lo dice enfáticamente y muy bien cuando afirma:

“Entonces si la psiquiatría consiste por lo menos en intentar liberar a la gente- y en este caso yo me siento psiquiatra hasta los dedos de los pies- y en hacer que se sienta más a gusto consigo misma y que finalmente viva, entonces el campo de la psiquiatría en definitiva sólo puede ser  la vida cotidiana y nada más que esto. Me importa un pito hacer que la gente  vuelva a estar adapta a la norma. Es mejor someter esta norma a tratamientos, curar a la gente de esta norma. Lo que hace falta es curar la vida.”

@roldrigo

Gentis, R. (1980). Curar la vida (Primera ed.). Barcelona, España: Grijalbo.

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La enfermedad como camino

Sucedieron un par de cosas interesantes al final y principio de año.  En la celebración de año nuevo,  tuve la posibilidad de compartir la mesa y la charla con un grupo de médicos que estaban por dejar su vida profesional activa.   Ya entrados en el calor de la conversación reflexionaban  acerca de su práctica en la medicina y de esa “medicina científica”  que habían profesado. De los seis médicos presentes ninguno podía sostener la idea que la medicina alopática era mejor sobre otras medicinas. Al final de sus carreras profesionales unos habían virado a la homeopatía (aunque seguían combinándola con la alopatía), otros  hablaban de la medicina preventiva y otros de la medicina social, a pesar de todo se caía en un punto en común: La medicina ve a la enfermedad como su enemiga.

Varios días después (y muchos kilómetros de distancia), el tema  volvió  a relucir en una conversación con dos  grandes amigas, ambas alejadas de la medicina. Lentamente el tema de la aplicación que las ciencias sociales deberían de tener en lo que algunos llamarían “patologías sociales”, es decir de la trascendencia de entender, explicar e intervenir con grupos sociales, fue virando a lo que algunas ciencias aportaban al desarrollo social. Inevitablemente mi formación  como psicólogo surgió  y  termine hablando sobre un libro que creía olvidado y extraviado.

La enfermedad como camino, se llama el libro.  No es un texto nuevo, hace ya casi 20 años que se editara su traducción al castellano. Yo leía en aquel entonces la séptima edición. El planteamiento del autor sí era para mí interesante y novedoso, puesto que muestra de una manera distinta a la enfermedad, “la enfermedad nos hace sinceros” dirá.  Este texto niega  que existan enfermedades, solo existe “La enfermedad” y diversos síntomas. En todo caso estaríamos confundiendo los síntomas con “enfermedades”.   La enfermedad no es algo ajeno al ser humano contra lo que hay que luchar, ya que el  hombre es en sí un ser enfermo, incompleto.  El hombre  ha hecho una apuesta exagerada en el YO, es fundamentalmente egocéntrico, olvidando que nace de la unidad  y que los planteamientos polares  acentúan su ser  fragmentado.

Texto fácil de leer más no de asimilar,  de hecho la invitación no es a devorarlo, sino a paladearlo como se haría con un  platillo nuevo, mirar en él lo que pudiera ser trascendente  y  sentir  con todo el Ser la manera en que confronta nuestra relación con nosotros mismos y con la unidad.

La advertencia que el mismo libro hace no es por demás, no es un texto científico en el  plano más tradicional del término, no es un libro de consulta  y mucho menos para realizar  diagnósticos, el libro busca  una manera de entender al ser humano a través del tema de la enfermedad.

Es osado en tanto que busca llevar al plano de la conciencia lo que en el cuerpo se manifiesta, lanza a manera de preguntas algunas líneas para que cada cual interprete los síntomas  en un plano social, psicológico y espiritual.  Una invitación constante a pensar en la “rigidez del soldado”, en el “cáncer social”, en la “cercanía que las tecnologías de la información y la comunicación nos brindan” y que paradójicamente  nos alejan del “nosotros” que puede tocarse, para encerrarse en el Ego que no puede guardar secretos y piensa en voz alta.

Un buen pretexto para el lector, para detenerse a re- interpretarse y re- plantearse  la manera en cómo se relaciona con él mismo y con los otros, con la unidad.

Seguramente, este camino no es ajeno  a  los que  otras medicinas plantean, pero si complementa la  voz única (y por tanto como toda voz única hay que dudar un poco de ella),  que la medicina, la ciencia en sí, y el  peso desmedido en la racionalidad y el “progreso por el progreso” imponen.

El libro me volvió a atrapar  y obligadamente me llevó entre líneas a pensar en ese otro camino, el de la sombra y la enfermedad  que por negada no deja de existir.

Nota:  Reflexiones  a partir de la lectura de:

La enfermedad como camino.  Un método para el descubrimiento profundo de las enfermedades. Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke. 1999. 7° Edicion. Plaza y Janés.

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