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Arrepentirse de ser madre

Por: Mtro. Rodrigo Rodríguez Guerrero

madres-arrepentidas

El arrepentimiento, es un sentimiento que parece no tener cabida cuando de mantener el orden social se trata. Mucho menos cuando éste tiene que ver con la maternidad.

Se espera de todas las mujeres que tengan el deseo instintivo de ser madres y además de que lo hagan bien, es decir que cumplan el rol natural  y “normal” de la maternidad.

¿Pero hay madres que se arrepientan de serlo? La socióloga israelí Orna Donath, se encuentra en su estudio, con mujeres que abiertamente aceptan que convertirse en madres no fue lo mejor que les pudo pasar.

Estas mujeres tienen que enfrentar el mandato social de sumarse a la norma, de aceptar en público que la maternidad es una situación deseable pese a todas las calamidades de tener un trabajo de tiempo completo, y el cual, las obliga a renunciar a sus deseos e intereses personales.

Dichas madres son tratadas de egoístas, de anormales, de “confundidas”,  y se les presiona diciéndoles  que “ya pasará” “que al final descubrirán que “es lo mejor que les pudo suceder”, que “su esfuerzo valdrá la pena”, pero cuando en su libro muestra madres de  distintos niveles socioeconómicos, nacionalidades y edades (de ellas y sus hijos), muestra que el arrepentimiento es un sentimiento que puede perdurar a lo largo de la vida.

Pero no hay que confundirse, no es falta de amor a los hijos, ni fantasías de hacerles daño, es la posibilidad de verse en un presente sin la obligación de criar a un hijo y además de tener que “hacerlo bien”.

Dichas madres suelen esconder este sentimiento para sus adentros o mostrarlo sólo en las sesiones de terapia, ya que no pueden expresarlo a las parejas, a otros familiares, o incluso a otras madres sin ser juzgadas. La maternidad parece ser una decisión privada, pero se evalúa de forma pública.

El libro de Donath titulado Madres arrepentidas es una puerta de acceso para conocer el arrepentimiento y la ambivalencia ante la maternidad, pero además es sugerente ya que saca el tema de la academia y de su relación con características propias de las condiciones económicas, de la situación conyugal o del estado civil.

Es un libro que nos lleva a cuestionar el valor de reevaluar el pasado personal y de los dictámenes propios de una sociedad neoliberal y capitalista, basada en el espíritu del progreso y de la promesa del  logro futuro conseguido con el sacrificio presente. Evaluar el sentido utilitario y hedonista de detenerse a mirar el pasado, donde se dice que sólo tiene razón de ser si “recordamos para sentir un poco de nostalgia placentera y seguir”, o solo si miramos atrás para saber “qué hicimos mal” y buscar remediarlo.

La autora nos lleva con los datos recolectados en sus entrevistas y casos, a concebir a las madres como seres humanos y a la maternidad como una relación entre dos individuos y no como una obligación.

Sin duda un libro que debe leerse con la apertura propia de la comprensión empática.

Libros consultados:

Donath, O. (2016). Madres arrepentidas. Una mirada radical a la maternidad y sus falacias

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Qué hay de la psicología mexicana en el contexto Iberoamericano

En el 2015 Rosario Valdés Caraveo y Alejandra Tamargo Rivero presentan un trabajo con carácter compilatorio en donde hablan de la situación de la Psicología Mexicana en el contexto Iberoamericano.

Imagen tomada de http://therapyassociates.net/mental-health/ con fines ilustrativos

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Y los datos que presentan son por demás interesante. Parten de decir que
en la década de los 40’s y 50’s la psicología se entendida fundamentalmente como una mezcla de psicoanálisis, psiquiatría y psicometría. Situación que se acentuaba por la falta de investigación y publicación científica en México. Sin embargo, el interés por la disciplina mantuvo un ascenso entre los aspirantes a psicólogos ya que entre 1960 y 1987 se pasa de 4 a 66 escuelas y departamentos de psicología y de 1500 estudiantes a 25000 en el país.

La investigación y la publicación como un criterio para medir el avance de la ciencia crece entre 1975 y 1990 teniendo un periodo difícil entre 1982 y 1987, como consecuencia de la crisis económica.

¿Pero en qué se interesa la psicología mexicana? Los autores del artículo mencionan que a pesar de la diversidad de enfoques, han sido cinco los predominantes:

Conductismo, psicología transcultural, psicología cognoscitiva de orientación norteamericana, psicología social de orientación norteamericana y el enfoque psiquiátrico- psicométrico.

En cuanto a los gremios de psicólogos mexicanos se mencionan los siguientes

Organización Año de origen Incidencia
Sociedad Mexicana de Psicoanálisis 1956 Nacional
Consejo Nacional de Enseñanza e Investigación en Psicología (CNEIP) Nacional
Sociedad Mexicana de Análisis de la Conducta 1976 Nacional
El primer Colegio Nacional de Psicólogos Década de los 80´s Nacional
Sociedad Iberoamericana de psicología incorporada al Comité Ejecutivo de la Unión Internacional de Psicología Científica (IUPs y S) 1951 Internacional
Consejo Nacional de para la Enseñanza e Investigación en Psicología (CNEIP) junto con otras organizaciones funda la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Psicología (FIAP) 2002 Internacional

Sin embargo también se reconoce que los Colegios no tienen un impacto real en la sociedad mexicana.

Las escuelas de Psicología se fundaron algunas dependientes de las facultades de Filosofía o Humanidades y otra dependiente de las de Medicina. Es decir, que aun en este sentido no han tenido la suficiente fuerza y autonomía, lo cual se refleja en sus planes de estudio.

En 1977, ya el CNEIP consideraba preocupante la heterogeneidad observada en los currículos de psicología.

EN 1980 López, Parra y Udarrama analizan 54 planes de estudios y llegan a las siguientes conclusiones:  a)Los planes de estudio se diseñaron en base a los criterios de los académicos respecto de los que consideraban importante de su visión de la disciplina, pero sin llevar a cabo una detección de necesidades y demandas sociales de la profesión; b) El 90% de las escuelas tenía un sistema académico tradicional: organizado por áreas y enseñanza tradicional; c) En la mayor parte de las escuelas (58%) el plan de estudios contenía un tronco básico y aras de semiespecilización; d) las escuelas públicas atendían a 74% de la población estudiantil, en tanto que las privadas solo atendían el 26%.

En las escuelas que se optó por formar psicólogos generales se privilegió lo teórico sobre lo práctico lo que afectó el “saber hacer” de los egresados, es decir lo necesario para resolver problemas en su área profesional.

Pues así la situación de la psicología mexicana según los investigadores citados. En conclusión es necesario mayor importancia a la investigación y la publicación de resultados, mayor número de planes curriculares acreditados, asociaciones gremiales con impacto real en la sociedad y sobre todo una formación más enfocada en la resolución de problemas prácticos de la disciplina.

Referencias:

Valdés Caraveo, R. y. T. R., Alejandra (2015). “La psicología mexicana en el contexto de Iberomérica.” Dosier. Psicología Iberoaméricana II: 86- 96.

 

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De José y María a “Joseph and Mary”. Las intervenciones culturalmente apropiadas.

Wixarikas en el norte de Jalisco

“Vamos a ver como civilizamos a esas familias”, esa fue la frase que mencionó una persona con buenas intenciones al referirse a la intervención con un grupo de familias wixaritari (también llamados huicholes).

Además de sentir molestia por escucharlo, me di cuenta que no consideraba un aspecto fundamental de la intervención: la planificación debe ser culturalmente apropiada y no solo una traducción forzada(Marín, 1996).

En México y otros países tenemos no solamente a un tipo de mexicano, sino una variedad de mexicanos, en un solo estado de la republica podemos encontrar vasta variedad de grupos étnicos y contextos, que demandan cada uno comprensión de las cualidades específicas en que un fenómeno social se presenta.

Pero ¿cuál es la metodología de intervención que utilizamos y cuál es la teoría que lo sustenta?, la verdad es que aun mucha de esta sigue siendo eurocéntrica. No, no es que de entrada esté mal tener un punto de referencia, de hecho es necesario, lo que está mal es pensar que la sola “adaptación de las técnicas” da como resultado conseguir buenos resultados.

En el caso de la psicología social además del eurocentrismo encontramos que la intervención social tiene un origen en América del Norte, especialmente en los Estados Unidos. Gran parte de los aportes latinoamericanos son disminuidos o simplemente desconocidos. Un ejemplo de lo anterior es el uso del barbarismo “empoderamiento”, como traducción del anglicismo “empowerment”, los psicólogos latinoamericanos y en general en las ciencias sociales lo hemos adoptado sin considerar, como lo critica la psicóloga social venezolana Maritza Montero, que varias de las acciones contenidas en el concepto se realizan en Latinoamérica desde hace más de tres décadas(Montero, 2004).

Niñas wixaritari

Niñas wixaritari

El resultado de esto es que las intervenciones que no tienen un diseño culturalmente apropiado, solo logran dilapidar esfuerzos y recursos, otorgando pobres resultados.

Ejemplos de esto lo podemos encontrar en campañas dirigidas a fortalecer la familia (tradicional) en grupos étnicos con prácticas culturales distintas. Otro ejemplo, es el diseño e implementación de campañas para prevenir en alcoholismo en jóvenes, utilizando un lenguaje y código de comunicación adultocéntrico. Un ejemplo más es la puesta en marcha de programas para atender a las mujeres sin considera el rol de poder que tienen dentro de un núcleo familiar y social en concreto.

Es decir, las buenas intenciones no bastan, y las malas traducciones estorban.

Saludos!

Rodrigo Rodriguez

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Bibligrafía

Marín, G. (1996). Consideraciones necesarias en el diseño de intervenciones culturalmente apropiadas en la promoción de la salud. In C. San Juan Guillen (Ed.), Intervención psicosocial (Primera ed., pp. 36- 45). Barcelona, España-: Anthropos.

Montero, M. (2004). El fortalecimiento en la comunidad, sus dificultades y alcances. Psychosocial Intervention, 13 No. 1, 5-19.

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Intervención psicosocial (parte 3): La doble aproximación desde la psicología social

Por: Mtro. Rodrigo Rguez.

La identificación de recursosCuando miramos con atención los problemas sociales podemos dar cuenta de varias de las causas que los mantienen, ya sea porque las inferimos (generamos hipótesis) o porque observamos cada una de sus aristas (análisis).

Cualquiera que sea la forma crítica en que nos acercamos a los problemas sociales, se puede partir de la premisa “si quieres saber de algo, intenta cambiarlo” y efectivamente al momento de pretender generar un cambio salta de manera evidente que todo problema social es multicausal. No existe una relación del tipo “uno a uno” si no que cada problema se forma y preserva por varios actores y factores de diverso índole.

Aquí una de las primeras decisiones a tomar: ¿en qué nivel de objetivos se plantea la intervención? Existen diversas técnicas para determinar un problema, los objetivos y metas a los cuales enfocarse, por ejemplo, el árbol de problemas, lluvia de ideas, análisis de causas y consecuencias o diagrama de pescado, los cinco por qué, entre otras. Lo principal en el uso de estas técnicas es ayudar a clarificar en que punto en específico se tendrá incidencia de manera realista. Si bien los grandes objetivos tienden a la utopía, el alcanzar metas concretas tiene efectos positivos en quienes intervienen reforzando las conductas tendientes al cambio social.

Ahora bien, la doble aproximación, desde el punto de vista de César San Juan, implica tener un acercamiento al problema desde el “poder vertical” (política social e instituciones), y desde el poder horizontal (individuos y organizaciones sociales). Es decir, en primera instancia reconocer el poder, margen de acción y responsabilidad tanto del Estado como de las iniciativas sociales.

Identificar recursos políticos y recursos comunitarios.

Este autor hace un llamado de atención para no perder de vista estos recursos, ya que dejar todo en manos del Estado alienta la desmovilización social y por tanto convierte a la persona en un ser pasivo que espera soluciones “desde arriba” y alienta la visión de soluciones individuales a problemas que son comunes.

Cuidado ante la afirmación “¡habla por ti!”, cuando el problema es compartido, a la postre te dejará sin voz, ni voto.

Por otra lado dejar las soluciones solo en manos de la organización social será tomar responsabilidades que apelan a la disolución del papel del Estado, lo cual fortalece el poder las corporaciones y de los poderes fácticos, de nuevo, dejando sin voz a las personas.

La intervención psicosocial busca entonces la redistribución de los recursos, tanto organizativos, humanos, materiales y por supuesto económicos.

Identifiquemos recursos, todas las personas y todas las organizaciones los tienen, no mirarlos es pensarse como desvalidos o menores que deben ser tutorados desde el exterior.

@roldrigo

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Bibliografía

César, S. J. (1996). Intervención psicosocial: Del individuo a la comunidad Intervención pscosocial. Elementos de programación y evalución socialmente eficaces. (Primera ed., pp. 29- 35). Barcelona, España: Anthropos.

Puedes consultar en estos links, las entregas anteriores relacionadas con este tema:

Parte uno; y

Parte dos

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Estrategias online para la difusión de las actividades de una ONG.

Por: Mtro. Rodrigo Rguez

Las siguientes recomendaciones constituyen un punto de partida necesario para dar a conocer una ONG considerando que por definición tendrá un segmento muy específico, un número de integrantes posiblemente reducido y una capacidad económica limitada. Una ONG debe encontrar en las TIC’s una posibilidad de crecimiento antes que un problema que antes no se tenía y que después se tenga que resolver. Trato de resumirla en 10 puntos.

  1. Clarificar en conjunto con la ONG las razones que le llevan a pensar en una estrategia de comunicación, los objetivos que

    social-media

    Texto tomada de internet con fines ilustrativos

    se desean conseguir.

  2. Conocer los objetivos. Misión, Visión de la organización, es decir, saber si tienen en la ONG una mirada completa de dónde están y a dónde quieren llegar. Esto ayudará a elegir las estrategias posibles, los intentos que han realizado para darse a conocer y los alcances que han tenido. Es importante llevar a un punto realista las expectativas, que seguramente serán grandes.
  3. Conocer cuáles son las ONG’s que comparten objetivos similares, con cuales de ellas se puede realizar una alianza de comunicación, cuales son valoradas positivamente y las razones por las que esto sucede. Es necesario además saber cuáles son los puntos que hacen que la organización sea valorada positivamente y en todo caso conocer los “stakeholders” para de esta manera, identificar una adecuada estrategia ganar- ganar que perfile tanto la comunicación on line como Off line.
  4. Conocer la infraestructura y el equipo humano. Toda estrategia será sin duda determinada por la capacidad para operarla. Es necesario conocer la comunicación tanto al interior como al exterior de la organización, los usos que se dará al flujo de información y las posibilidades que dará el equipo y el software actual. Conocer esto no es una limitante aun siendo reducida la capacidad de la infraestructura, este análisis ayudará a dirigir las estrategias de mediano y largo plazo. En cuanto al equipo humano es necesario saber si existe el nivel de capacitación necesario para el uso de herramientas TIC’s para operar la estrategia, si existe la posibilidad económica para pagar a un community manager o el recurso económico será suficiente solo para pagar la estrategia de Social Media Marketing (SMM) y la capacitación a un miembro de la ONG que la opere. Esta capacidad de operación ayudará a determinar en plataformas, foros, redes en que deberá estar presente la ONG. ¡De nuevo recuerda que estás no son razones para desalentarse, son áreas de oportunidad para una estrategia de largo aliento!
  5. Crea una cuenta única para el manejo de la estrategia de SMM. Es un error común que estas se manejen desde la cuenta individual de un miembro de la organización o del fundador de la misma, recuerda que las estructuras cambian, de tal manera que difícilmente el administrador querrá ceder su cuenta personal para uso público. Una visión de largo plazo es imprescindible, desde el primer paso debes tener siempre claro que al final del día se trata de atraer la atención a la ONG y esta atención será creciente.
  6. Mi recomendación es que veas seriamente la posibilidad de trabajar en tres plataformas:
    1. Wiki, que ayudará a dar referencias precisas de los temas, definiciones y conceptos con los que trabaja la ONG y la cual quieres posicionar, sobre todo si el tema es especializado. La información ahí vertida debe ser lo más clara y fidedigna posible, eso dará credibilidad a la ONG.
    2. Blog. Antes de iniciar un blog clarifica el sentido que tendrá, a quien está dirigido (comunicación interna, comunicación externa, dialogo entre usuarios compartir novedades, afianzar temas de trabajo), la capacidad para actualizarlo constantemente y las habilidades de comunicación y técnicas para dotar de la imagen profesional que requiera la ONG. Visualiza las ventajas que te da tanto google, wordpress o las distintas opciones para crear blogs. Piensa que todo blog debe ser actualizado al menos una vez al mes para mantener la atención de sus lectores.
    3. Redes sociales. Por supuesto que las más populares son Facebook, twitter, google +, YouTube, Instagram, pero no son las únicas. Es muy complicado mantener en optimas posibilidades de comunicación todas las redes existentes, por lo cual elegir cuales son las correctas ayudará a una mejor gestión de las mismas.
  7. Una vez que elegiste las plataformas y redes toma un periodo de prueba para que quien las operará se pueda familiarizar con ellas, corroborar si la imagen va con la identidad de la ONG. Puedes realizar las pruebas sin necesidad de publicarlas, utiliza la opción de borrador y una vez que esté listo y aprobado hazlas públicas con solo algunos “cliks”. Es muy importante que todas tus redes formen un circuito que lleve a transitar a los usuarios a los sitios de interés que puedas proponer aportando en ellas ventajas particulares.
  8. Monitorea lo que pasa con tu estrategia. Todas las redes te dan la posibilidad de tener acceso a estadísticas, aprende a leerlas y considéralas para conocer mejor el sector que te recibe y en su caso redirigir la manera en que se comunica. Te recomiendo que pruebes google analytics y si no la conces experimenta con ella.
  9. Una vez que realizaste todo este camino haz una parada para observar lo que creaste y regresa punto por punto para validar si lo propuesto está acorde con los objetivos iniciales, la capacidad de equipo material y humano, “el espíritu” de la ONG y las posibilidades económicas. En cada parada identifica las posibilidades a corto, mediano y largo plazo.
  10. Recuerda que una estrategia de SMM no debe actuar desligada de toda la operación de la ONG, sino que debe acompañarla paso a paso mientras recoge los frutos de su actividad que ya de por si es lo más valioso.

¡Saludos solidarios!.

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¿Cuándo fue la última vez que leíste por placer?

Imagen tomada de http://disfrutandolibros.blogspot.mx con fines ilustrativos.Mucho se habla del pobre hábito de lectura que se tiene en México, de hecho los libros siguen siendo cosas de estudiantes y no un asunto cultural o simple gozo.

Y es que según la encuesta Nacional de Lectura 2012, elaborada por la Fundación Mexicana para el Fomento de la Lectura A.C (FunLectura), en las “bibliotecas” de los hogares mexicanos no figuran más que (en el mejor de los casos) los libros de texto.

Según las cifras que presentan, el 86% de los hogares mexicanos no superan los 30 libros que no sean educativos y apenas el 2% supera los 100 ejemplares.

De los encuestados 54% no lee libros y el 35% no ha leído un solo libro en su vida.

40% de los encuestados no leyó ningún libro en los 6 meses previos a la encuesta, 22% leyeron 2 y el 4% dijo haber leído 6 libros en ese periodo.

Sólo el 40% fue animado por sus padres a leer un cuento cuando eran niños.

En resumidas cuentas: el mexicano lee en promedio 2.9 libros al año.

Sin embargo las redes sociales, las bromas y conversaciones se llenan de comentarios negativos sobre la falta de lectura, es decir que todos estamos de acuerdo en que leer es importante, pero únicamente una parte pequeñísima de mexicanos pasa del comentario a la lectura.

¿Quieres hacer algo para incrementar tu nivel de lecturas o comenzar a leer?, aquí rescatamos algunas sugerencias adaptadas de las que hace Elise M. Griffith:

  1. Organiza un momento diario para leer, puede ser por ejemplo, mientras tus hijos hacen la tarea. Organiza tu presupuesto para que puedas comprar entre 3 y 6 buenas novelas en el año y léelas. No tienes que gastar mucho, el intercambio de libros y las librerías de usados están llenos de excelentes opciones, considera incluso las opciones en PDF.
  2. Mantén variedad de lecturas en casa, incluye buenos libros, revistas y un periódico.
  3. En todos lados se puede leer, pon el baño una canasta o revistero con buenos libros, te aseguro que si hay un buen surtido todos encontrarán una opción para hojear o leer.
  4. Considera la opción de regalar suscripciones a revistas interesantes a tus hijos, seguro se emocionarán al recibirlas en casa.
  5. Para los noches de insomnio coloca algunos libros o artículos junto a la cama, si el insomnio no desaparece al menos aprovecharas de forma positiva ese tiempo.
  6. Puedes tener una colección de libros en la cocina o comedor y leer un cuento mientras los niños comen.
  7. Puedes tener un par de buenos libros de cocina y aprender de ellos algo delicioso, o libros en los que puedes avanzar tu lectura mientras se termina de cocinar tu platillo.
  8. Lleva en el automóvil libros ilustrados que puedan usar los niños cuando el tráfico se pone pesado, cambia la idea de solo pasarles el celular “para que se entretengan en algo”.
  9. Asegúrate de dejar al alcance de los pequeños buenos e interesantes libros para que puedan “toparse” con ellos, casi “coincidir por casualidad” con ellos.
  10. Permite que los niños inicien su propia colección de libros con los temas que les interese, incluso no tengas prejuicio por los comics, al fin y al cabo son excelente puerta de entrada a la lectura.

Sobre todo se trata de permitir que la lectura sea un placer, una oportunidad para disfrutar un momento del día, de separarte de la cotidianidad.

Un maestro de preparatoria solía decirnos ante la respuesta “no me gusta leer”, el decía “es que no has encontrado el libro que te atrape”. Ya lo creo, date la oportunidad de dar con él.

 

Mtro. Rodrigo Rguez.

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“Yo me baño los domingos lo necesite o no” Estrategias compensatorias en torno a la insuficiencia de acceso optimo al agua.

recipientesDesde la psicología de la sustentabilidad se escribió un texto llamado: “Los estilos de vida en torno a las problemáticas hídricas”(García Lirios, 2012), este texto hace algunas reflexiones en torno al uso de estrategias compensatorias en relación a la dificultad de acceso al agua. Cabe mencionar que esta dificultad es resultado de un uso insustentable del recurso y de una marginación que parece normalizada.

A partir de la revolución industrial se inicia un consumo desmedido de agua, producto de la tecnificación en pos del desarrollo. A pesar de que existen ciclos naturales en la disposición de agua, relacionados con temporales de sequia o inundaciones, el uso irracional genera nuevas y diversificadas formas para hacerse del vital líquido.

La inequidad en la disposición de agua generó que se construyeran estilos de vida austeros, altruistas o contractuales.

La carencia de recursos y el peligro de su perdida han sido la principal razón para la adopción de estilos de vida en favor de su preservación. Es decir la implementación de estrategias para hacer frente a la carencia.

El crecimiento exponencial de la población trae consigo  el aumento indiscriminado del almacenamiento, lugar en donde se sitúan los megaproyectos como el caso de las presas. En este almacenamiento indiscriminado los mayores afectados son los que históricamente han sido marginados o excluidos de su completo aprovechamiento. Quienes pagan menos por el agua consumen más y quienes pagan más por ella consumen menos.

Las comunidades y los barrios periféricos de las urbes son quienes más tienen que buscar alternativas para la reparación de fugas o la construcción de formas de explotación almacenamiento y distribución del agua. Por su parte quienes tienen acceso más fácil al recurso tienen mayor derroche o no prestan atención a las fugas.

Las ciudades por antonomasia son las mayores consumidoras de agua, las que más la despilfarran y las que menos captación logran, además son las mayores consumidoras de agua virtual, es decir el agua que va en los alimentos y productos que consumen.

La desigualdad en el acceso al agua ocasiona una lucha desleal e ilegal por hacerse del recurso.

Algunos han propuesto que el agua incluya costos ambientales de oportunidad, financieros, distributivos, operativos y de mantenimiento.

La marginalidad trae como consecuencia la falta de servicios, el acceso insuficiente al agua es uno de los resultados de esta marginación.

Se espera que en promedio una persona consuma 200 litros de agua diario. Esto puede calcularse multiplicando el total de habitantes de un hogar por 200 litros de agua y contratarse con lo expresado en el medidor o recibo. Parte del problema es que las características de estas viviendas precisamente no tienen un medidor.

El consumo reducido parece ser la respuesta ante la infraestructura deficiente del servicio de agua potable. Así los recipientes comienzan a ser el foco de atención para determinar que tanto se ahorra agua, ya que estos recipientes determinan la cantidad de agua utilizada para bañarse, para el escusado, para el lavado de ropa y de trastes, además el almacenamiento se realiza generalmente en tambos o botes.almacenamiento

El 60% del total del agua en un hogar se va en el uso en el baño, así que esta estrategia compensatoria logra un alto ahorro.  Se puede observar además que la existencia de utensilios para el enjuague de ropa y trastes en conjunto genera la sensación de limpieza, en otras palabras no se enjuaga prenda por pendra o trasto por trasto, sino que todos los trastos van dar a un recipiente con agua y esto se percibe como que los trastos sumergidos están limpios. Lo mismo sucede con la ropa. Finalmente toda esta agua de reuso, va a dar al escusado, al riego de plantas o el lavado de pisos. El reúso de aguas grises entonces se convierte en una de las principales estrategias para el ahorro de agua.

Para muchos desde una mirada externa ver que en las familias sólo existe un día de ducha, que puede ser el domingo o un día festivo es fuertemente criticado, sin embargo se convierte en lugares con gran escases en una estrategia compensatoria, que tiene su propia lógica en la percepción de su necesidad y la expectativa de su consumo.

¿Has pensado cuánta agua es la óptima para usarse en tu hogar? Ojala que podamos contestarnos esa pregunta y elegir una alternativa como los sistemas de captación y almacenamiento de agua de lluvia, sistemas que además pueden implementarse tanto en medios urbanos como rurales.

@roldrigo

García Lirios, C. y. o. (2012). Los estilos de vida en torno a las problematicas hídricas.

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El enfoque de necesidades desde una propuesta de psicología social comunitaria

El enfoque de necesidades en las ciencias sociales en general y en particular en la psicología social,  es un tema central para el abordaje metodológico de las mismas.

Esta entrega presenta desde la propuesta  de Maritza Montero el abordaje de la indetificación de necesidades con una visión desde la psicología social comunitaria.

Maritza Montero,  encuentra como una de las tareas de la psicología social comunitaria, la identificación de necesidades (Montero, 2002)

Define la identificación de necesidades como

“el conjunto de  actividades  grupales, colectivas, de carácter participativo, mediante las cuales se busca  que una comunidad o grupo señale aspectos  de su vida común en tanto que tal,  que sienten como insatisfactorios, inaceptables, problemáticos, perturbadores, limitantes o imposibilitantes, de tal manera que ellos  impiden  alcanzar un modo de vida  diferente que se percibe como mejor y al cual aspira.” (Montero, 2002: 242)

De aquí podemos tomar algunas consideraciones.  La identificación de necesidades requiere de un actor externo al mismo grupo o que actué como tal en un acto metacognitivo y apoye en la reflexión de cuáles son las necesidades que el grupo identifica.  Cabe señalar que si bien este punto de apoyo es necesario en cuanto logra enfocar el tema, no es suficiente ya que al no posicionar esa reflexión en el sentir común se crea una dependencia de acciones en torno a la reflexión del líder y su retirada o desgaste mermará las acciones emprendidas por el  grupo.

Observamos también que hay una oposición entre necesidades sentidas y necesidades sabidas. Saber no es suficiente para tomar acciones tendientes a cambiar una situación. Es precisamente el vínculo entre saber y emoción que convierte a las necesidades en punto de apoyo al cambio social, es decir que coloca a las necesidades como movilizadoras de energía social.

Las necesidades se forman en los aspectos de  vida en común, de tal manera que trascienden el plano individual y lo sitúan en el social.  Cada grupo o comunidad forma un ideal de lo que significa un “modo de vida mejor”, pero difícilmente se percibe en solitario ya que involucra al grupo más cercano al individuo y lo relaciona con su contexto. Así, la superación de aspectos problemáticos, inaceptables, perturbadores, limitantes o imposibilitantes se da en colectivo y mediando el deseo individual con la carencia compartida.

La identificación de necesidades en este enfoque es más de  carácter emocional que  cognoscitivo, ya que sólo al ser cargado el saber de la emoción encuentra el vinculo que le da dirección  y sentido, es decir la necesidad se vuelve movilizadora de energía social.   De tal manera que sólo lograr identificar la necesidad no la convierte en motivo de transformación social. El saber del grupo o comunidad cargado de la emoción que éste genera, es lo que posibilita el surgimiento de acciones que se consideran relevantes y facilita su prioridad en la vida comunitaria.

Con respecto a los agentes externos, se debe señalar que si bien pueden servir de apoyo para nombrar la necesidad, solamente sí ésta logra ubicarse en el sentir de las comunidades, es que podrá ser verdadera movilizadora de recursos y  sostenerse el tiempo necesario para transformar tal o cual situación.

Esta postura presenta tres tipo de necesidades: Las normativas o inferidas, que son dictadas por expertos en función de criterios técnicos;  las sentidas,  o aquellas que las personas expresan ya sea nombrándolas o por otros medios de acuerdo al grado de conciencia que se tenga de las mismas; y las comparadas,  las que surgen por oposición entre quienes tienen esas necesidades cubiertas  y quienes no tienen cubiertas ciertas necesidades.

Podríamos entonces esquematizar está visión de la psicología social comunitaria de la siguiente forma:

Hay un plano objetivo y uno subjetivo de la necesidad, a este plano objetivo se liga la noción de necesidad sentida, idea ligada en este caso a la carga emocional que el sentimiento genera.  En el plano subjetivo se liga la noción de necesidad sabida, idea que se liga con que el conocimiento es parcializado y sólo nombrarlo puede dar la “visión de expertos”, pero no cargarlo de el componente emocional que movilice acciones tendientes a modificar el plano objetivo que genera la necesidad.

Por otra parte se presenta un plano social y uno individual. El plano individual esta ligado al deseo que en su extremo puede presentarse de forma inconsciente, en oposición el plano social, se liga a la carencia como aspectos de la vida en común que dificultan o entorpecen llegar a “un modo de vida mejor” y éste necesariamente se presenta de manera consciente.

Podríamos concluir en Montero, que la necesidad como movilizadora de energía social tendiente a la transformación,  se presenta idealmente en el plano objetivo, contiene una carga emocional derivada del sentir, se presenta en el plano social como resultado de una carencia y se puede identificar de manera consciente. Ver figura 1.

@roldrigo

Bibliografía consultada

Montero, M. (2002). Procesos de influencia social consciente e inconsciente en el trabajo psicosocial comunitario: La dialéctica entre mayorías y minorías activas. Psicología social comunitaria. Teoría, metodo y experiencia (Primera ed., pp. 239- 257). Guadalajara, México: Universidad de Guadalajara.

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Algunos aportes al desarrollo social desde la psicología social comunitaria

Hoy en día difícilmente se puede negar las ideas de interdisciplinariedad. Se sabe que una sola ciencia (ya sea que enfatice la teoría o su aplicación en un campo de conocimiento) no podría agotar todas las aristas de los problemas que llamamos sociales. Pero cierto es que las universidades siguen formando en una disciplina, así que cada nuevo egresado de un programa académico es portador de una particular forma de asirse de “la realidad” o de acercarse a ella, con un bagaje teórico y metodológico singular. Más aún en las ciencias sociales, donde la pluralidad de enfoques permite ver un abanico de complejidad mayor.

Por supuesto que la psicología no esta exenta para nada de esta situación. Un escenario frecuente del psicólogo que decide hacer psicología social o al menos aquella llamada: comunitaria,  es aquel en que tendrá que poner en práctica ese bagaje de saberes junto con otros profesionales de las ciencias sociales para llegar a algún punto cercano de la multidisciplina, interdisciplina o transdiciplina, según sea que logre irrumpir o explorar en otras fronteras de conocimiento.   Debo decir también que al llamar profesionales no puedo acotar sólo en aquellos casos en que hay previa una formación universitaria, me refiero además a lideres sociales, personas activas de la sociedad civil organizada, extensionistas  y otros tantos que hacen del trabajo comunitario su profesión.

Varias vetas de abordaje se van entonces descubriendo o mejor dicho, el psicólogo en particular se encuentra con ellas. ¿Qué hacer entonces en el trabajo comunitario? El trabajo social, la sociología, la antropología, la geografía social, entre otras disciplinas encuentran en la comunidad espacios en los que su formación puede tener aplicación especializada. El momento de poner a dialogar su conocimiento con otros saberes, en lo cual incluyo al saber popular, pone a prueba la primer posibilidad de aportar al desarrollo de la propia práctica psicológica y al mismo desarrollo social.

Cuando el psicólogo social entra en diálogo con otros profesionales que deciden abordar el trabajo comunitario, se encuentra con que comparte su objeto de estudio: la comunidad,  y poder definir a ésta marca en gran medida su quehacer con la misma o en la misma. Tendrá que plantearse entonces la comunidad no sólo como extensión territorial más o menos delimitada, sino que habrá que ir  más allá y definirla en términos de dinámicas sociales, prácticas concretas y actores específicos. Otro momento es relevante para el psicólogo social, pues ahora que ha identificado una comunidad tendrá que marcar  distancia con la misma.  Si se considera parte de ella, su actuar entonces estará ligado a metodologías cercanas a la acción participante o una práctica militante,  si se  considera fuera de ellas, su tarea se encontrará identificada con metodologías que le permitan demarcar  más su rol en la comunidad.

El psicólogo social tendrá que definir cual en su posición personal en relación a la comunidad elegida, estar “con”, “para”, “en”, “desde”, la comunidad hace también una referencia de su quehacer. Un posicionamiento profesional y político.  Las referencias latinoamericanas obligadas de Maritza Montero, Martin Baró, Eneiza Hernandez entre otros tantos psicólogos que han abordado ampliamente estos temas,  llevan a la reflexión del quehacer y  han  inspirando sin duda a ya varias  generaciones de psicólogos.

Algo similar pudiera decirse del aparato metodológico que el psicólogo social utiliza ya que también se comparte con otras profesiones afines. Clarisa Ramos (Ramos Feijóo 2000), hablando desde  el trabajo social, comenta que los aportes pioneros de esta profesión han dejado el protagonismo a la psicología comunitaria olvidando por completo el acervo propio de su profesión. Pero el aparto metodológico utilizado se comparte con antropólogos, sociólogos y otros ya mencionados.  Algunos como Clemencia Castro (Castro 1993) hablan incluso de que no es necesario nombrar Psicología Social Comunitaria (con mayúsculas) si no que sería más propio hablar de psicología y procesos comunitarios para referirse a los aportes de la psicología en las comunidades.

En el terreno práctico del trabajo comunitario es tan frecuente encontrarse sociólogos haciendo antropología y sosteniendo que hacen sociología, como frecuente encontrarse psicólogos haciendo trabajo social  y argumentando que hacen psicología, quiero decir entonces que no se trata sólo de categorías analíticas, métodos y técnicas, la llamada realidad social obliga a todos aquellos interesados en el trabajo comunitario a acercarse a otras formas de conocer y de intervenir.

¿Qué razones tendría un psicólogo social para irrumpir en la dinámica de una comunidad? Posiblemente esto iría desde los deseos e intereses personales hasta los objetivos planteados por alguna organización  o institución.

Si el psicólogo social llegara desde fuera de la comunidad a iniciar o continuar un proceso social en el marco de una institución, tendría que estar claro en principio que cada institución tiene una carga  valorativa que la comunidad le asigna. De entrada la comunidad tiene expectativa al momento de recibirlo.

Por otro lado, la institución tiene expectativas al colocarlo frente a la localidad. Es que cada institución tiene objetivos específicos a realizar con las comunidades y sí, ciertamente hablamos de intervención en el sentido de irrumpir en lugares en donde incluso no han sido llamadas.

Tres intereses están en diálogo: los del psicólogo social, los de la institución que lo lleva frente  a la comunidad  y los de la comunidad. Sin dejar de ver que la misma comunidad no es un bloque  que aglutina en una unidad de intereses a todos los que en ella se encuentran.

La institución buscará el camino de la normatividad, de asegurar los “modos adecuados” de participar, de organizarse. Parece una lógica de “ir a ordenar lo que esta desordenado”.  Es decir una visión moderna de las estructuras sociales, donde la participación se centra en el ejercicio ciudadano. Para eso entonces es necesario mandar a alguien de fuera, en este caso al psicólogo que nos hemos referido.

Las comunidades que se organizan y logran identificar objetivos comunes y proyectos de vida compartidos, posiblemente  vallan en dirección contraria,  hacia métodos mas ligados a la tradición  y muchas de las veces contrario  a lo que los programas sociales  ofrecen. Una lógica de “llegar a desordenar lo que está ordenado”  en el sentido de que las propuestas que se les ofrecen no aporta  a solucionar  problemas viejos.

Así las instituciones en su operación  de programas tienen límites estructurales que delimitan los márgenes en que el psicólogo comunitario debería moverse.

El psicólogo, que es quien se encuentra  frente a las comunidades representando a la institución, tiene entonces que saber “leer” el contexto social en que se encuentra inmerso. Pero no todas las instituciones que tienen  trabajo en  comunidades tienen una visión de desarrollo social, si no de asistencia social.

Programas derivados de las instituciones de  desarrollo social  no hacen necesariamente  trabajo comunitario con este enfoque, al mirar  la forma en que los programas se operan es muy probable que se encuentre que los programas  llegan con ideas preconcebidas  de lo que debería ser el desarrollo, entonces quien los opera, (muchas veces los psicólogos) tienen la tarea de convencer   a las comunidades de que “era lo que necesitaban” o al menos eso se espera de él.

Entonces ahora un dilema ético, ¿debe el psicólogo prestar sus saberes para legitimar prácticas que la institución aprueba, aun siendo contrarias a lo que las comunidades demandan?  De entrada la respuesta es: no.

En un contexto institucional que prioriza sus objetivos, ya sea por considerarlos adecuados o por favorecer los de algunos actores o grupos en particular, es posible encontrar un margen de acción suficiente para que el psicólogo social lleve a cabo acciones tendientes al desarrollo social.

Parafraseando a González Aguirre, el desarrollo social tiene que ver con crear condiciones de posibilidad para transitar de un punto A, a un punto B, pensando siempre que B, será mejor que A. no siempre habrá un camino lineal entre el punto de origen de una comunidad y punto de llegada de la misma, pero  el psicólogo social tiene una formación suficiente para ayudar a crear estas condiciones de posibilidad, entendiendo desde dónde se parte en la comunidad  y a dónde se encuentra el punto de llegada que la misma comunidad  busca, es decir, su proyecto de vida colectivo (D’ Angelo Hernández 2000).

Norman Long, llama a esto capacidad de agencia,  refiriéndose a la capacidad de ordenar y sistematizar  la experiencia, tomar decisiones y actuar en consecuencia (Long 2007) Todos somos entonces agentes de desarrollo en una arena social: la comunidad, en donde al encontrarse una multiplicidad de formas de concebir la vida social, de intereses y de formas de actuar, se da un choque o interface donde cada uno encuentra su particular forma de aportar al desarrollo y de la cual se hará responsable, si decide mantener su capacidad de agencia y no conformarse con ser un sujeto, con todo lo que esto implica.

Siendo todos agente de desarrollo ¿Por qué un psicólogo social en las comunidades? En el entramado contexto social de las comunidades y las instituciones que las abordan, el psicólogo social puede aportar  a ver un problema o necesidad social y nombrarlo, es decir llevarlo de la subjetividad en individual a la subjetividad social, problematizarlo de tal manera que aporta a formar un proyecto de vida común.

En toda organización social, es invariable la presencia de conflictos, los aportes  a la educación para la paz o para el conflicto también son importantes, el psicólogo también es visto como un mediador de conflictos. El tema educativo no se escapa de lo que el psicólogo social puede desarrollar, desde la educación formal o informal, la educación popular ya a marcado camino es esto. Reconocer y fomentar liderazgos locales, que ha sido tema muy tratado por los psicólogos, al igual que todo lo relacionado al sentido de comunidad, como los procesos de filiación y membresía, también son aportes de la psicología social al trabajo comunitario.

Pero es complicado que en las instituciones se soliciten psicólogos sociales, se busca profesionales que puedan desarrollar estas áreas, aún sin saber en muchos de los casos como nombrarlas.

Es necesario que el psicólogo no olvide otra comunidad, la de aquellos que hacen trabajo a nivel social y específicamente al desarrollo de la psicología comunitaria.

Rodrigo Rodríguez

Junio 2012

Castro, M. C. (1993). La psicología, los procesos comunitarios y la interdisciplinariedad. Guadalajara, México, Universidad de Guadalajara.

D’ Angelo Hernández, O. S. (2000). “Proyecto de vida como categoria basica de interpretacion de la identidad individual y social.” Revista Cubana de Psicología 17: 270-275.

Long, N. (2007). Sociología del desarrollo:  una perspectiva  centrada en el actor. San Luis, México, Centro de  Investigaciones  y Estudios Superiores  en Antropología Social

Ramos Feijóo, C. (2000). “Enfoque comunitario, modernidad y postmodernidad. El trabajo social con la comunidad en tiempos de la globalización ” Alternativas: Cuadernos de trabajo social 8: 185-0204.

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