Desarrollo Comunitario, Estudios psicosociales y psicoantropológicos, Ruralidad, Sociología

Estrategias rurales de reproducción Social. La Agroindustrialidad y la campesinidad de una organización en Jalisco, México

Por: Mtro. Rodrigo Rodríguez

El libro del Dr. Manuel Antonio Espinosa, nos presenta una tensión constante entre dos cosmovisiones del campo. Por un lado tenemos aquella llamada campesina y por otra la llamada agroindustrial, promovida por la visón de desarrollo derivada de la revolución verde.

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Portada del libro del Dr. Manuel Antonio Espinosa

Tensión a la cual sólo es posible sobrevivir adoptando estrategias que permiten a los pobladores del campo adaptarse a tales condiciones.

Lo que sucede en Cuquio y en Ocotic, más específicamente, es reflejo de lo que los procesos sociales promovidos por la visión economicista neoliberal, voraz y  depredadora de aquello que no se ajusta a la lógica del consumo y el acaparamiento.

A través de los 6 capítulos en los que está divido el libro y que muestra la investigación realizada durante dos años con cercanía a los procesos y actores locales, el Dr. Espinoza muestra una crítica a la visión de desarrollo promovida por las acciones estatales y en concreto a las políticas de desarrollo rural que de ahí se derivan.

La “modernización” del campo, entendida como tecnificación y con orientación al mercado excedentario no logra del todo implantarse, una vez que no se ve acompañada de condiciones materiales, de infraestructura social, de política adecuadas a los pequeños productores y de acciones que pudieran orientarse a la independencia de insumos sintéticos para la producción.

Los pobladores del campo, en concreto de los que nos muestra el Dr. Espinosa, se ven envueltos en una red tejida entre una lógica de autosuficiencia y autoconsumo y los estímulos económicos de los programas sociales que tienden al subsidio y la dependencia.

La modernización como promesa al campo, que llega acompañada por décadas de extensionistas, sustitución de energéticos por aquellos fósiles, esquemas de comercialización orientados a la  venta a gran escala y fuera del comercio local, pautas de consumo con orientación en el marketing y el monocultivo como esquema productivo, conforman un modelo de civilización montado en la espera del “desarrollo, bienestar y progreso” que no acaban de llegar.

Dos temas centrales son tocados en el libro, temas que han ocupado cada vez mayor investigación y atención: la crítica al llamado “desarrollo” y el enfoque agroecológico en los sistemas agroalimentarios.

El estudio presentado, muestra dos brazos de la visión agroindustrial: el negocio a gran escala de las transnacionales representado en la producción de insumos para el campo y de los propios alimentos; y el acaparamiento y distribución de los mismos por cadenas multinacionales que dominan los precios y en buena medida los hábitos de consumo.

Atrapados en esta telaraña que representa dos cosmovisiones diametralmente distintas, los pobladores del campo adoptan medidas y acciones que respetan y reproducen prácticas campesinas tradicionales y acciones que demanda la modernización prometida, a la que se suman sin resultado satisfactorios.

La promesa de modernización, requiere de un proceso de descampesinización del espacio rural, una lógica extractivista, un consumo energético desmedido con altos costos sociales y medioambientales, los cuales son llamados eufemísticamente como externalidades.

El campo no es el mismo que aquel que la revolución verde dimensionó. Encontramos ahora una pluriactividad que combina la producción agrícola en el cuamil y el traspatio, con intentos de monocultivo en un número reducido de hectáreas, pero además con actividades industriales, emprendimientos económicos de manufactura, o venta y distribución de productos. Empleos de tiempo parcial, y la recepción de remesas.

Sus pobladores también han cambiado, un despoblamiento del  espacio rural hacia la búsqueda de oportunidades en las urbes o el tránsito a los Estados Unidos se vuelve la constante ante la realidad de pocas opciones de empleo tras la escolarización que alcanza apenas los primeros niveles.

A pesar de la historia de participación social de Cuquio. La investigación retrata un desencanto y añoranza por la toma de decisiones en colectivo. La participación organizada alcanza apenas la gestión de recursos a través del crédito o subsidios sociales, pero se vuelca a la aplicación de los mismos para la resolución de necesidades inmediatas.

Según da cuenta el autor del libro, se sigue la receta propia de la modernización, varias veces y en distintos sectores, pero nunca alcanza los resultados prometidos.

La propuesta adoptada por agroecología supera los linderos de los resultados medidos por el crecimiento económico. Va más allá del optimismo tecnológico que se desmarca de los procesos de reproducción social.

La propuesta alternativa de desarrollo que se dibuja incluye i) diversas de prácticas y discursos en torno a la modernidad, ii) la generación de condiciones estructurales y materiales que permitan el acceso a un satisfactor específico y iii) la construcción de la capacidad de agencia de los involucrados. Agencia que implica la posibilidad de debatir, discernir y reorientar el desarrollo como libertad.

No es por demás decir, que el recorrido gráfico que aporta la selección de fotografías incluidas en el libro y que son autoría del mismo investigador, facilita y enriquece la comprensión del proceso y resultados de investigación que ahora se nos presenta.

 

Libro:

Espinosa, M. A. (2017). Estrategias de Reproducción Social. La agroindustrialidad y la campesinidad de una organización en Jalisco, México Guadalajara, México Universidad de Guadalajara.

Nota: Presentación realizada en el Auditorio Adalberto Navarro del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) Campus La Normal el 17 de Agosto 2017. Como parte de las actividades de la Maestría en Gestión y Desarrollo Social.

 

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Desarrollo Comunitario, Psicología Social

¿Quiénes son los otros?

*Este texto fue publicado originalmente en el blog guadalajaraindigente.blogspot.mx

Pensar en la ciudad es invocar, el tumulto de voces que no  nos dicen nada; en la aglomeración de gente sin rostro, sin historias. Pensar en la ciudad es en primera instancia  vivir  una historia en individual. Cada cual en el papel protagónico de su propia historia,  que por alguna razón  solo se llena de “extras”.

Pensarnos a nosotros mismos en la ciudad  nos  obliga a distinguir el papel que se tiene en ésta tu historia y por supuesto reconocer al otro, que en muchos de los casos está representado por el “extra”. Y ahí están: los lavacoches, aquellos que  piden dinero con un niño  en brazos o incluso  niños enseñando a niños a sobrevivir la ciudad, algunos representantes del “folklor”  vestidos de traje típico pero que se busca

esconderlos y negarlos por que se acercan a pedir alguna moneda.

Después de  andar un rato la ciudad se empieza a reconocer ciertos espacios, se ubican territorios de la  indigencia, se sabe que  en los puentes peatonales de San Juan de Dios se pide limosna, que en la afueras del  Hospital  Civil se vive en las bancas del parque, que en los cruces de  avenidas céntricas se  lavan parabrisas  y se hacen actos circenses, que cerca al  Parque del Refugio se  acerca la hora ocupar un albergue abarrotado, por los otros, “los extras”. No es casualidad que sean vistos precisamente como “extras”, los prescindibles, no sabemos por qué están ahí, pero parece inimaginable la historia sin ellos. Nos sabemos parte de nuestra historia y de nuestra ciudad, logramos tener una identidad  como ciudadanos que nos reconoce y nos arropa con derechos, que nos dice que valores seguir, que vestir  y como diferenciar a los otros, es decir a aquellos que son diferentes.

Cabria preguntarse sobre la identidad de estos “extras”, los que viven situación de indigencia, los que no tienen un grupo social o cultural cerca que  exalte sus valores y genere un orgullo identitario. Porque parte importante de la  identidad  de ésta (y cualquier) ciudad, está en  el entramado de relaciones sociales, parentesco, etnicidad y familia, pero que decir cuando esto no es el referente inmediato o cuando la identidad misma se convierte en ser el “extra”, “el prescindible”.  Si  no se tiene conciencia de “El derecho a tener derechos”,  es evidente que difícilmente se  pedirán o ejercerán los mismos, que  queda entonces ¿solo la asistencia social?

Vivirnos en la ciudad, debería entonces incluir el  re- conocernos en la ciudad,  una identidad  que  formada por un nosotros y un aquellos, nos permita identificarnos en un entorno social  más amplio, en un territorio formado por  el espacio y las  practicas  personales, pasando  en primer instancia  por dejar de  considerar que se es indigente por mala suerte, porque no quieren  trabajar, por abandonar  el campo (como si fuera una elección quedarse), porque sus familias no se hacen responsables….

Entender el problema, leer los diarios, detenerse a conversar un momento, pensar en otras formas posibles de estar en la ciudad, son  solo algunas  cosas  inmediatas que pueden  generar  posibilidades de transformación.

En lo personal me permito recomendar  la lectura de            Luis D’ Aubeterre[i], que sin  duda nos adentra en  la complejidad del tema y la necesaria sensibilidad al mismo.

Por: Mtro. Rodrigo Rodríguez

@roldrigo

@comiensaenred


[i]La construcción discursiva de la otredad del” indio” en Ciudad Guayana: Estudio de creencias y sentido común sobre los Warao indigentes urbanos L D’Aubeterre – Athenea digital, 2007 – raco.cat  consultado el 25 de octubre 2011 en  http://www.raco.cat/index.php/Athenea/article/viewFile/74428/94618

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Desarrollo Comunitario

Cómo ha cambiado el panorama para los pobres en Guadalajara

Hablar de pobreza es un tema “interesante” de acuerdo al ángulo que se aborde.

Se convierte en un tema de políticos, de letrados, de religiosos, de gestores de desarrollo, y  súmense todos aquellos que usted quiera.

Cuando el tema se hace cercano, la perspectiva cambia del sólo racionalizar al respecto, al sentirse parte de un todo que la engloba y la permite.

La bibliografía al referente a la pobreza y la marginación es basta y gran parte de ella trata precisamente de recoger la experiencia de aquellos que la padecen (sí, que la PADECEN,  así como si fuera una enfermedad que tiene cura y tratamiento).

El caso de Guadalajara es ilustrativo, entre otras cosas, por el crecimiento territorial y poblacional. Los municipios conurbados han pasado de 19,500 habitantes en 1803  a  3’825,748[1]  en el año 2010.  Entre 1970 y el 2010 Guadalajara y sus principales municipales municipios conurbados tuvieron un crecimiento de  2’626357 habitantes.

La principal razón por la que se da este crecimiento tiene que ver con el flujo migratorio de los municipios al interior del estado a Guadalajara, sobre todo entre la década de los 70’s y los 90’s. Este mismo periodo va acompañado de un interés creciente de la antropología y otras disciplinas que mudan también sus lugares y temas de estudio del ambiente rural al urbano. Un tema que se aborda entonces, es el de la pobreza con sus manifestaciones y formas de enfrentarlo (ver en este blog A propósito de cómo sobreviven los marginados).

Cada problema genera en quienes lo viven estrategias para enfrentarlo, la pobreza es el caso.

Algunas diferencias en cuanto a las estrategias para enfrentar la pobreza podemos encontrarlas en el libro: Los recursos de la pobreza. Familias de bajos ingresos de Guadalajara (González de la Rocha, 1986), para el caso de este blog sólo haremos algunos comparativos.

  1. Población de Guadalajara. En la década de los 80’s Guadalajara se encontraba en plena expansión poblaciónal, para la década actual, la ciudad se encuentra enfrentando el problema del despoblamiento. (Escobar, 2013)
  2. Una de las estrategias laborales que ayudaron a las unidades domésticas pobres entre los 70’s y 90’s, fue emplearse en la construcción de vivienda; en pequeños talleres familiares que daban trabajo para maquilar en casa (dulces, juguetes, ropa, etc.) y empresas en aquel momento fuerte como las fábricas de zapatos (¿Recuerdan Canada?), las dulceras (como Dulces de La Rosa, algunas electrónicas como Zonda que iniciara haciendo televisores y radios y migrara a la telefonía celular; y fábricas que se encontraban principalmente en la primera zona industrial). Hoy en día debido a la industrialización de Guadalajara y su zona metropolitana ha disminuido las posibilidades de empleo para la mano de obra no calificada a la par que la pequeña industria ha sido desplazada por la prioridad en la maquila de electrónica la cual se desplazó a los municipios metropolitanos.
  3. Las unidades domésticas y el ciclo doméstico en sus fases de expansión, consolidación y dispersión, se ha modificado en sus roles. Al no ser una unidad estática se han modificado los roles para enfrentar la situación de la pobreza de manera estratégica, de tal forma que ahora tenemos más mujeres pobres trabajando, una edad de trabajo más prolongada, menos posibilidades de acceso a los beneficios de la seguridad social, familias menos numerosas lo que representa menos ingreso en la etapa de consolidación. Puede pensarse que generar una familia más pequeña es parte de la estrategia para enfrentar las consecuencias de la pobreza en la etapa de expansión.
  4. Las redes sociales, familiares y solidarias, que permitían cercanía física, económica y recursos en una ciudad con menor densidad y territorio, se han complicado con el crecimiento de la urbe. Tenemos ahora que las redes familiares se han dispersado en un territorio más amplio y han recurrido a la virtualidad de la tecnología con las llamadas redes sociales de internet. Este recurso va siendo cada vez más posible en familias pobres en la medida en que se abaratan equipos  y se ingresa a la red desde lugares públicos o los centros de trabajo, sin embargo parece existir un sesgo generacional y económico aun marcado.
  5. El ingreso a la vivienda propia durante las décadas de los 70’s y 90’s aún tenía en las familias pobres una posibilidad con la compra de lotes de origen ejidal y tomar una estrategia de autoconstrucción. En la década actual Guadalajara ha quedado sin espacios para la construcción de vivienda popular, se han encarecido las viviendas dentro del anillo periférico y disminuyeron los empleos con prestaciones para la compra de vivienda.

Actualmente contamos con mecanismo más sofisticados para la medición de la pobreza  y con organismos especializados para hacerlo, sin embargo los pobres siguen agravando su situación (Redacción, 2013). Ante todo esto urge entender de manera actual las estrategias  y los recursos efectivos con los cuales se enfrenta la condición de pobreza, consolidar redes de solidaridad, colectivizar las posibilidades en la escalada social y sobre todo orientar las acciones a disminuir la desigualdad en que se encuentra no sólo Guadalajara, sino toda América Latina, que sigue siendo la región más desigual del planeta.

@roldrigo

Escobar, O. (2013). ¿Por qué Guadalajara se ha ido despoblando? UN1ÓN Jalisco Retrieved from http://www.unionjalisco.mx/articulo/2013/05/01/ciudadanos/guadalajara/por-que-guadalajara-se-ha-ido-despoblando

González de la Rocha, M. (1986). Los recursos de la pobreza. Familias de bajos ingresos de Guadalajara. (Primera ed.). Guadalajara, Mx.: El Coegio de Jalisco; CIESAS; SSP.

Redacción. (2013). Crece pobreza por encima de la media. Milenio Jalisco Retrieved from http://jalisco.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/eb8b61698a1fcba80b94387aef9d8864


[1] Dato obtenido de la sumatoria poblacional de Guadalajara, Tonalá, Zapopan y Tlaquepaque según datos del INEGI para el 2010. http://cuentame.inegi.org.mx/monografias/informacion/jal/poblacion/ consultado el 01/08/2013

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