Desarrollo Comunitario, Psicología, Psicología Social

Estrategias online para la difusión de las actividades de una ONG.

Por: Mtro. Rodrigo Rguez

Las siguientes recomendaciones constituyen un punto de partida necesario para dar a conocer una ONG considerando que por definición tendrá un segmento muy específico, un número de integrantes posiblemente reducido y una capacidad económica limitada. Una ONG debe encontrar en las TIC’s una posibilidad de crecimiento antes que un problema que antes no se tenía y que después se tenga que resolver. Trato de resumirla en 10 puntos.

  1. Clarificar en conjunto con la ONG las razones que le llevan a pensar en una estrategia de comunicación, los objetivos que
    social-media

    Texto tomada de internet con fines ilustrativos

    se desean conseguir.

  2. Conocer los objetivos. Misión, Visión de la organización, es decir, saber si tienen en la ONG una mirada completa de dónde están y a dónde quieren llegar. Esto ayudará a elegir las estrategias posibles, los intentos que han realizado para darse a conocer y los alcances que han tenido. Es importante llevar a un punto realista las expectativas, que seguramente serán grandes.
  3. Conocer cuáles son las ONG’s que comparten objetivos similares, con cuales de ellas se puede realizar una alianza de comunicación, cuales son valoradas positivamente y las razones por las que esto sucede. Es necesario además saber cuáles son los puntos que hacen que la organización sea valorada positivamente y en todo caso conocer los “stakeholders” para de esta manera, identificar una adecuada estrategia ganar- ganar que perfile tanto la comunicación on line como Off line.
  4. Conocer la infraestructura y el equipo humano. Toda estrategia será sin duda determinada por la capacidad para operarla. Es necesario conocer la comunicación tanto al interior como al exterior de la organización, los usos que se dará al flujo de información y las posibilidades que dará el equipo y el software actual. Conocer esto no es una limitante aun siendo reducida la capacidad de la infraestructura, este análisis ayudará a dirigir las estrategias de mediano y largo plazo. En cuanto al equipo humano es necesario saber si existe el nivel de capacitación necesario para el uso de herramientas TIC’s para operar la estrategia, si existe la posibilidad económica para pagar a un community manager o el recurso económico será suficiente solo para pagar la estrategia de Social Media Marketing (SMM) y la capacitación a un miembro de la ONG que la opere. Esta capacidad de operación ayudará a determinar en plataformas, foros, redes en que deberá estar presente la ONG. ¡De nuevo recuerda que estás no son razones para desalentarse, son áreas de oportunidad para una estrategia de largo aliento!
  5. Crea una cuenta única para el manejo de la estrategia de SMM. Es un error común que estas se manejen desde la cuenta individual de un miembro de la organización o del fundador de la misma, recuerda que las estructuras cambian, de tal manera que difícilmente el administrador querrá ceder su cuenta personal para uso público. Una visión de largo plazo es imprescindible, desde el primer paso debes tener siempre claro que al final del día se trata de atraer la atención a la ONG y esta atención será creciente.
  6. Mi recomendación es que veas seriamente la posibilidad de trabajar en tres plataformas:
    1. Wiki, que ayudará a dar referencias precisas de los temas, definiciones y conceptos con los que trabaja la ONG y la cual quieres posicionar, sobre todo si el tema es especializado. La información ahí vertida debe ser lo más clara y fidedigna posible, eso dará credibilidad a la ONG.
    2. Blog. Antes de iniciar un blog clarifica el sentido que tendrá, a quien está dirigido (comunicación interna, comunicación externa, dialogo entre usuarios compartir novedades, afianzar temas de trabajo), la capacidad para actualizarlo constantemente y las habilidades de comunicación y técnicas para dotar de la imagen profesional que requiera la ONG. Visualiza las ventajas que te da tanto google, wordpress o las distintas opciones para crear blogs. Piensa que todo blog debe ser actualizado al menos una vez al mes para mantener la atención de sus lectores.
    3. Redes sociales. Por supuesto que las más populares son Facebook, twitter, google +, YouTube, Instagram, pero no son las únicas. Es muy complicado mantener en optimas posibilidades de comunicación todas las redes existentes, por lo cual elegir cuales son las correctas ayudará a una mejor gestión de las mismas.
  7. Una vez que elegiste las plataformas y redes toma un periodo de prueba para que quien las operará se pueda familiarizar con ellas, corroborar si la imagen va con la identidad de la ONG. Puedes realizar las pruebas sin necesidad de publicarlas, utiliza la opción de borrador y una vez que esté listo y aprobado hazlas públicas con solo algunos “cliks”. Es muy importante que todas tus redes formen un circuito que lleve a transitar a los usuarios a los sitios de interés que puedas proponer aportando en ellas ventajas particulares.
  8. Monitorea lo que pasa con tu estrategia. Todas las redes te dan la posibilidad de tener acceso a estadísticas, aprende a leerlas y considéralas para conocer mejor el sector que te recibe y en su caso redirigir la manera en que se comunica. Te recomiendo que pruebes google analytics y si no la conces experimenta con ella.
  9. Una vez que realizaste todo este camino haz una parada para observar lo que creaste y regresa punto por punto para validar si lo propuesto está acorde con los objetivos iniciales, la capacidad de equipo material y humano, “el espíritu” de la ONG y las posibilidades económicas. En cada parada identifica las posibilidades a corto, mediano y largo plazo.
  10. Recuerda que una estrategia de SMM no debe actuar desligada de toda la operación de la ONG, sino que debe acompañarla paso a paso mientras recoge los frutos de su actividad que ya de por si es lo más valioso.

¡Saludos solidarios!.

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La cooperativa como alternativa viable y forma de organización social.

cooperativa

* Imagen tomada de internet con fines ilustrativos

La organización social como forma de hacer frente a los acaparadores ha tenido su expresión más concreta en la formación de cooperativas.

Es de considerar que la cooperativa no es la única forma de organización colectiva que ha intentado hacer frente a este problema que encuentran los productores de casi cualquier área, pero que sin duda se acentúa en la los productores del campo.

Sin embargo, la cooperativa logra una representación legal que le ayuda a la acceso a créditos, la representatividad, el cuidado de intereses, la inclusión de los cooperativistas en cuanto voz y voto para la toma de decisiones, la visibilidad del pequeño productor, la cercanía con actores sociales exógenos y con todo lo anterior procurar una solvencia económica para operar y en todo caso fortalecer la operación económica.

Aunque bien el aspecto económico no es el único analizable en lo referente a las cooperativas, sí se convierte en un tema indispensable para la procuración de ingresos y la redistribución equitativa de los mismos.

Uno de los factores que han logrado del cooperativismo sea una alternativa viable como forma de organización social, es que existe una forma sistematizada de operarla y por tanto convertirse en una forma de organización aplicable y replicable lo cual, por supuesto, no la deja inmune a problemas internos y externos.

El trabajo cooperativo ha logrado mantenerse y reinventarse en cada contexto desde la aparición de los Pioneros de Rochdale, es decir ha logrado mantenerse desde su germen en 1844 hasta la fecha, lo cual de por si hace necesario aprender de ellas y sobre la base de este aprendizaje aportar a su mejor gestión tanto en el tema productivo, como en el económico y social y prácticamente todos los que de estos se desprenden.

Hay una bastante literatura del tema y mucha de ella recae en los siguientes temas:

Propiamente como forma de organización colectiva:

  • Frente a los acaparadores.
  • Visibilidad de pequeños productores.
  • Resultado de prácticas comunitarias o necesidad a partir de las prácticas comunitarias.
  • Solidaridad ante productores y compradores que se encontrarían en desventaja al actuar en lo individual.
  • Da valor y mejora la solvencia moral de sus integrantes, al mismo tiempo que exige esta solvencia a ellos.

Como forma de organización económica:

  • Inclusión de diversas familias en la distribución de trabajo e ingreso resultado del mismo.
  • Acceso a créditos.
  • Disminución de intereses ante el acceso a dinero para la operación de la actividad económica.
  • Intercambio de bienes y servicios.
  • Colectivización de los recursos, materiales, económicos y mano de obra.
  • Solidaridad ante el pago de adeudos.
  • Activación y movilidad de economía local.
  • Disminuye costos al realizar compras colectivas con acceso a mejores condiciones de compra de activos, materia prima e insumos.
  • Procura el acceso al trabajo digno.

 

Como forma de acceso al mejoramiento técnico:

  • Acceso a tecnología.
  • Capacitación para el aprendizaje o mejoramiento de técnicas de producción, distribución, venta y compra de productos y servicios.
  • Generación y aplicación de fondos educativos tanto en temas directamente relacionados a la cooperativa, como en temas tangenciales en beneficio de la organización cooperativa y de sus miembros.
  • Ayuda a la generación de valor agregado
  • Diversifica la inclusión a mercados

 

Aspectos políticos:

  • Fortalece liderazgos locales.
  • Fortalece la representatividad de los intereses locales y colectivos.
  • Genera, propone y defiende política pública.
  • Forma agentes locales.
  • Genera y fortalece redes de acción colectiva, sin descuidar los intereses que cada cooperativa defiende.

 

Por su puesto que su actuar no está exento de problemas internos y externos.

Entre los externos se pueden observar:

  • Baja capacidad de reacción de muchas cooperativas ante conflictos sociales y económicos.
  • Enfrentan el desequilibrio de precios de sus productos, lo cual en la mayoría de los casos se pactan a escala internacional.
  • Imposición de condiciones de agentes económicos y políticos transnacionales.
  • Competencia con otros productores.

Entre los internos:

  • Tardanza de pagos.
  • La elección de vender el producto de mayor calidad fuera de la cooperativa ante la mejora de precio de compra.
  • Toma de decisiones que al ser de tipo horizontal tienden a llevar un ritmo más lento que la empresa tradicional o con miras únicas de generación de ganancias, generalmente monopolizadas por una persona, familia o gremio.
  • Dificultad de pago ante carteras vencidas
  • La reticencia crediticia de algunas fuentes de financiamiento.

 

Aun con todo lo expuesto, la cooperativa se mantiene como forma de organización social que logra ser una alternativa viable y operable de manera concreta.

¿Una forma sencilla de apoyar al cooperativismo? Intégrate a una de ellas, o aún más sencillo compra a una cooperativa de tu región.

 

Mtro. Rodrigo Rodríguez

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¿Cuándo fue la última vez que leíste por placer?

Imagen tomada de http://disfrutandolibros.blogspot.mx con fines ilustrativos.Mucho se habla del pobre hábito de lectura que se tiene en México, de hecho los libros siguen siendo cosas de estudiantes y no un asunto cultural o simple gozo.

Y es que según la encuesta Nacional de Lectura 2012, elaborada por la Fundación Mexicana para el Fomento de la Lectura A.C (FunLectura), en las “bibliotecas” de los hogares mexicanos no figuran más que (en el mejor de los casos) los libros de texto.

Según las cifras que presentan, el 86% de los hogares mexicanos no superan los 30 libros que no sean educativos y apenas el 2% supera los 100 ejemplares.

De los encuestados 54% no lee libros y el 35% no ha leído un solo libro en su vida.

40% de los encuestados no leyó ningún libro en los 6 meses previos a la encuesta, 22% leyeron 2 y el 4% dijo haber leído 6 libros en ese periodo.

Sólo el 40% fue animado por sus padres a leer un cuento cuando eran niños.

En resumidas cuentas: el mexicano lee en promedio 2.9 libros al año.

Sin embargo las redes sociales, las bromas y conversaciones se llenan de comentarios negativos sobre la falta de lectura, es decir que todos estamos de acuerdo en que leer es importante, pero únicamente una parte pequeñísima de mexicanos pasa del comentario a la lectura.

¿Quieres hacer algo para incrementar tu nivel de lecturas o comenzar a leer?, aquí rescatamos algunas sugerencias adaptadas de las que hace Elise M. Griffith:

  1. Organiza un momento diario para leer, puede ser por ejemplo, mientras tus hijos hacen la tarea. Organiza tu presupuesto para que puedas comprar entre 3 y 6 buenas novelas en el año y léelas. No tienes que gastar mucho, el intercambio de libros y las librerías de usados están llenos de excelentes opciones, considera incluso las opciones en PDF.
  2. Mantén variedad de lecturas en casa, incluye buenos libros, revistas y un periódico.
  3. En todos lados se puede leer, pon el baño una canasta o revistero con buenos libros, te aseguro que si hay un buen surtido todos encontrarán una opción para hojear o leer.
  4. Considera la opción de regalar suscripciones a revistas interesantes a tus hijos, seguro se emocionarán al recibirlas en casa.
  5. Para los noches de insomnio coloca algunos libros o artículos junto a la cama, si el insomnio no desaparece al menos aprovecharas de forma positiva ese tiempo.
  6. Puedes tener una colección de libros en la cocina o comedor y leer un cuento mientras los niños comen.
  7. Puedes tener un par de buenos libros de cocina y aprender de ellos algo delicioso, o libros en los que puedes avanzar tu lectura mientras se termina de cocinar tu platillo.
  8. Lleva en el automóvil libros ilustrados que puedan usar los niños cuando el tráfico se pone pesado, cambia la idea de solo pasarles el celular “para que se entretengan en algo”.
  9. Asegúrate de dejar al alcance de los pequeños buenos e interesantes libros para que puedan “toparse” con ellos, casi “coincidir por casualidad” con ellos.
  10. Permite que los niños inicien su propia colección de libros con los temas que les interese, incluso no tengas prejuicio por los comics, al fin y al cabo son excelente puerta de entrada a la lectura.

Sobre todo se trata de permitir que la lectura sea un placer, una oportunidad para disfrutar un momento del día, de separarte de la cotidianidad.

Un maestro de preparatoria solía decirnos ante la respuesta “no me gusta leer”, el decía “es que no has encontrado el libro que te atrape”. Ya lo creo, date la oportunidad de dar con él.

 

Mtro. Rodrigo Rguez.

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¿Quiénes son los otros?

*Este texto fue publicado originalmente en el blog guadalajaraindigente.blogspot.mx

Pensar en la ciudad es invocar, el tumulto de voces que no  nos dicen nada; en la aglomeración de gente sin rostro, sin historias. Pensar en la ciudad es en primera instancia  vivir  una historia en individual. Cada cual en el papel protagónico de su propia historia,  que por alguna razón  solo se llena de “extras”.

Pensarnos a nosotros mismos en la ciudad  nos  obliga a distinguir el papel que se tiene en ésta tu historia y por supuesto reconocer al otro, que en muchos de los casos está representado por el “extra”. Y ahí están: los lavacoches, aquellos que  piden dinero con un niño  en brazos o incluso  niños enseñando a niños a sobrevivir la ciudad, algunos representantes del “folklor”  vestidos de traje típico pero que se busca

esconderlos y negarlos por que se acercan a pedir alguna moneda.

Después de  andar un rato la ciudad se empieza a reconocer ciertos espacios, se ubican territorios de la  indigencia, se sabe que  en los puentes peatonales de San Juan de Dios se pide limosna, que en la afueras del  Hospital  Civil se vive en las bancas del parque, que en los cruces de  avenidas céntricas se  lavan parabrisas  y se hacen actos circenses, que cerca al  Parque del Refugio se  acerca la hora ocupar un albergue abarrotado, por los otros, “los extras”. No es casualidad que sean vistos precisamente como “extras”, los prescindibles, no sabemos por qué están ahí, pero parece inimaginable la historia sin ellos. Nos sabemos parte de nuestra historia y de nuestra ciudad, logramos tener una identidad  como ciudadanos que nos reconoce y nos arropa con derechos, que nos dice que valores seguir, que vestir  y como diferenciar a los otros, es decir a aquellos que son diferentes.

Cabria preguntarse sobre la identidad de estos “extras”, los que viven situación de indigencia, los que no tienen un grupo social o cultural cerca que  exalte sus valores y genere un orgullo identitario. Porque parte importante de la  identidad  de ésta (y cualquier) ciudad, está en  el entramado de relaciones sociales, parentesco, etnicidad y familia, pero que decir cuando esto no es el referente inmediato o cuando la identidad misma se convierte en ser el “extra”, “el prescindible”.  Si  no se tiene conciencia de “El derecho a tener derechos”,  es evidente que difícilmente se  pedirán o ejercerán los mismos, que  queda entonces ¿solo la asistencia social?

Vivirnos en la ciudad, debería entonces incluir el  re- conocernos en la ciudad,  una identidad  que  formada por un nosotros y un aquellos, nos permita identificarnos en un entorno social  más amplio, en un territorio formado por  el espacio y las  practicas  personales, pasando  en primer instancia  por dejar de  considerar que se es indigente por mala suerte, porque no quieren  trabajar, por abandonar  el campo (como si fuera una elección quedarse), porque sus familias no se hacen responsables….

Entender el problema, leer los diarios, detenerse a conversar un momento, pensar en otras formas posibles de estar en la ciudad, son  solo algunas  cosas  inmediatas que pueden  generar  posibilidades de transformación.

En lo personal me permito recomendar  la lectura de            Luis D’ Aubeterre[i], que sin  duda nos adentra en  la complejidad del tema y la necesaria sensibilidad al mismo.

Por: Mtro. Rodrigo Rodríguez

@roldrigo

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[i]La construcción discursiva de la otredad del” indio” en Ciudad Guayana: Estudio de creencias y sentido común sobre los Warao indigentes urbanos L D’Aubeterre – Athenea digital, 2007 – raco.cat  consultado el 25 de octubre 2011 en  http://www.raco.cat/index.php/Athenea/article/viewFile/74428/94618

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A propósito del año internacional de la agricultura familiar.

Logotipo de la conmemoración, sólo con fines ilustrativos

Logotipo de la conmemoración, sólo con fines ilustrativos

2014 ha sido nombrado como el “Año internacional de la Agricultura Familiar”, razón de más para reflexionar en torno a la suficiencia y soberanía alimentaria.

La FAO sugiere que la producción de alimentos se duplique para poder alimentar a la población mundial para el 2050, ante lo cual surge la duda de si esto será posible.

Partamos de la imagen de dos cereales básicos a nivel mundial: El arroz y la soya, de los cuales podemos dar cuenta del aumento exponencial en sus precios.

crecimiento en precios de productos

Los productos básicos en general se han encarecido por diversas razones entre las que encontramos las siguientes:

  • La producción de alimentos no es del todo eficiente ya que para producir una caloría de producto animal se deben utiliza tres de origen vegetal.
  • Hay una creciente vinculación de los productos agrícolas y los energéticos (el incremento de la demanda de energía está presionando la necesidad de utilizar tierras para producir energía, se están usando tierras que era para productos alimentarios).
  • El modelo de económico capitales y el enfoque de desarrollo de tecnificación aumentan la demanda de energía, (fertilizantes, maquinarias, etc). Es decir que la producción de energía determina directamente el precio de los productos.
  • El sistema agroalimentario cada vez está más sometido a presiones macroeconómicas ya que cada vez está más integrado a la economía global, lo que estrangula a los mercados locales y de proximidad.
  • El campo enfrenta presiones políticas, económicas y regulaciones en el derecho de acceso a la tierra y acceso al agua.
  • Las fuertes transferencias transnacionales para compra de tierras, especulan con los productos agroalimentarios como si fueran acciones o productos financieros.
  • La oferta de productos agrícolas ha disminuido como consecuencia de la disminución de los rendimientos por el cada vez más precario y caro acceso a los recursos naturales.
  • En términos de negocios, los “green bussines”, promovidos por tecnificación, comienzan a dejar más secuelas que dinero.

En general, encontramos que hay un cambio estructural de los mercados agroalimentarios por causa de factores, políticos sociales y económicos de orden mundial, (global).

En México desde la década de los 80´s se han venido realizando una serie de medidas encaminadas, sobre todo, a la inyección de recursos para la tecnificación del campo. De hecho era una tendencia desde los 40´s cuando se inicia con el cambio de los arados tradicionales, por los arados de metal.

A pesar de la gran cantidad de recursos invertido (aunque podría decirse “gastado”), la producción en México ha venido en detrimento de los pequeños agricultores y beneficiando  a la gran industria, con sus recursos económicos, sus transnacionales, sus políticas de súper especialización del suelo, convirtiendo el mapa de producción en territorios de monocultivo.

Sobre todo es un problema de gestión  de los recursos, y claro, de malos manejos de los mismos.

A pesar de lo apabullante de los datos, la vuelta a la agroecología, a la visión campesina y a la apuesta por los mercados locales parece ser la alternativa más viable que tiene el ciudadano y campesino común para enfrentar a los monstruos de la producción de alimentos.

Mtro. Rodrigo Rodríguez

comiensa@hotmail.com

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“Yo me baño los domingos lo necesite o no” Estrategias compensatorias en torno a la insuficiencia de acceso optimo al agua.

recipientesDesde la psicología de la sustentabilidad se escribió un texto llamado: “Los estilos de vida en torno a las problemáticas hídricas”(García Lirios, 2012), este texto hace algunas reflexiones en torno al uso de estrategias compensatorias en relación a la dificultad de acceso al agua. Cabe mencionar que esta dificultad es resultado de un uso insustentable del recurso y de una marginación que parece normalizada.

A partir de la revolución industrial se inicia un consumo desmedido de agua, producto de la tecnificación en pos del desarrollo. A pesar de que existen ciclos naturales en la disposición de agua, relacionados con temporales de sequia o inundaciones, el uso irracional genera nuevas y diversificadas formas para hacerse del vital líquido.

La inequidad en la disposición de agua generó que se construyeran estilos de vida austeros, altruistas o contractuales.

La carencia de recursos y el peligro de su perdida han sido la principal razón para la adopción de estilos de vida en favor de su preservación. Es decir la implementación de estrategias para hacer frente a la carencia.

El crecimiento exponencial de la población trae consigo  el aumento indiscriminado del almacenamiento, lugar en donde se sitúan los megaproyectos como el caso de las presas. En este almacenamiento indiscriminado los mayores afectados son los que históricamente han sido marginados o excluidos de su completo aprovechamiento. Quienes pagan menos por el agua consumen más y quienes pagan más por ella consumen menos.

Las comunidades y los barrios periféricos de las urbes son quienes más tienen que buscar alternativas para la reparación de fugas o la construcción de formas de explotación almacenamiento y distribución del agua. Por su parte quienes tienen acceso más fácil al recurso tienen mayor derroche o no prestan atención a las fugas.

Las ciudades por antonomasia son las mayores consumidoras de agua, las que más la despilfarran y las que menos captación logran, además son las mayores consumidoras de agua virtual, es decir el agua que va en los alimentos y productos que consumen.

La desigualdad en el acceso al agua ocasiona una lucha desleal e ilegal por hacerse del recurso.

Algunos han propuesto que el agua incluya costos ambientales de oportunidad, financieros, distributivos, operativos y de mantenimiento.

La marginalidad trae como consecuencia la falta de servicios, el acceso insuficiente al agua es uno de los resultados de esta marginación.

Se espera que en promedio una persona consuma 200 litros de agua diario. Esto puede calcularse multiplicando el total de habitantes de un hogar por 200 litros de agua y contratarse con lo expresado en el medidor o recibo. Parte del problema es que las características de estas viviendas precisamente no tienen un medidor.

El consumo reducido parece ser la respuesta ante la infraestructura deficiente del servicio de agua potable. Así los recipientes comienzan a ser el foco de atención para determinar que tanto se ahorra agua, ya que estos recipientes determinan la cantidad de agua utilizada para bañarse, para el escusado, para el lavado de ropa y de trastes, además el almacenamiento se realiza generalmente en tambos o botes.almacenamiento

El 60% del total del agua en un hogar se va en el uso en el baño, así que esta estrategia compensatoria logra un alto ahorro.  Se puede observar además que la existencia de utensilios para el enjuague de ropa y trastes en conjunto genera la sensación de limpieza, en otras palabras no se enjuaga prenda por pendra o trasto por trasto, sino que todos los trastos van dar a un recipiente con agua y esto se percibe como que los trastos sumergidos están limpios. Lo mismo sucede con la ropa. Finalmente toda esta agua de reuso, va a dar al escusado, al riego de plantas o el lavado de pisos. El reúso de aguas grises entonces se convierte en una de las principales estrategias para el ahorro de agua.

Para muchos desde una mirada externa ver que en las familias sólo existe un día de ducha, que puede ser el domingo o un día festivo es fuertemente criticado, sin embargo se convierte en lugares con gran escases en una estrategia compensatoria, que tiene su propia lógica en la percepción de su necesidad y la expectativa de su consumo.

¿Has pensado cuánta agua es la óptima para usarse en tu hogar? Ojala que podamos contestarnos esa pregunta y elegir una alternativa como los sistemas de captación y almacenamiento de agua de lluvia, sistemas que además pueden implementarse tanto en medios urbanos como rurales.

@roldrigo

García Lirios, C. y. o. (2012). Los estilos de vida en torno a las problematicas hídricas.

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Cómo ha cambiado el panorama para los pobres en Guadalajara

Hablar de pobreza es un tema “interesante” de acuerdo al ángulo que se aborde.

Se convierte en un tema de políticos, de letrados, de religiosos, de gestores de desarrollo, y  súmense todos aquellos que usted quiera.

Cuando el tema se hace cercano, la perspectiva cambia del sólo racionalizar al respecto, al sentirse parte de un todo que la engloba y la permite.

La bibliografía al referente a la pobreza y la marginación es basta y gran parte de ella trata precisamente de recoger la experiencia de aquellos que la padecen (sí, que la PADECEN,  así como si fuera una enfermedad que tiene cura y tratamiento).

El caso de Guadalajara es ilustrativo, entre otras cosas, por el crecimiento territorial y poblacional. Los municipios conurbados han pasado de 19,500 habitantes en 1803  a  3’825,748[1]  en el año 2010.  Entre 1970 y el 2010 Guadalajara y sus principales municipales municipios conurbados tuvieron un crecimiento de  2’626357 habitantes.

La principal razón por la que se da este crecimiento tiene que ver con el flujo migratorio de los municipios al interior del estado a Guadalajara, sobre todo entre la década de los 70’s y los 90’s. Este mismo periodo va acompañado de un interés creciente de la antropología y otras disciplinas que mudan también sus lugares y temas de estudio del ambiente rural al urbano. Un tema que se aborda entonces, es el de la pobreza con sus manifestaciones y formas de enfrentarlo (ver en este blog A propósito de cómo sobreviven los marginados).

Cada problema genera en quienes lo viven estrategias para enfrentarlo, la pobreza es el caso.

Algunas diferencias en cuanto a las estrategias para enfrentar la pobreza podemos encontrarlas en el libro: Los recursos de la pobreza. Familias de bajos ingresos de Guadalajara (González de la Rocha, 1986), para el caso de este blog sólo haremos algunos comparativos.

  1. Población de Guadalajara. En la década de los 80’s Guadalajara se encontraba en plena expansión poblaciónal, para la década actual, la ciudad se encuentra enfrentando el problema del despoblamiento. (Escobar, 2013)
  2. Una de las estrategias laborales que ayudaron a las unidades domésticas pobres entre los 70’s y 90’s, fue emplearse en la construcción de vivienda; en pequeños talleres familiares que daban trabajo para maquilar en casa (dulces, juguetes, ropa, etc.) y empresas en aquel momento fuerte como las fábricas de zapatos (¿Recuerdan Canada?), las dulceras (como Dulces de La Rosa, algunas electrónicas como Zonda que iniciara haciendo televisores y radios y migrara a la telefonía celular; y fábricas que se encontraban principalmente en la primera zona industrial). Hoy en día debido a la industrialización de Guadalajara y su zona metropolitana ha disminuido las posibilidades de empleo para la mano de obra no calificada a la par que la pequeña industria ha sido desplazada por la prioridad en la maquila de electrónica la cual se desplazó a los municipios metropolitanos.
  3. Las unidades domésticas y el ciclo doméstico en sus fases de expansión, consolidación y dispersión, se ha modificado en sus roles. Al no ser una unidad estática se han modificado los roles para enfrentar la situación de la pobreza de manera estratégica, de tal forma que ahora tenemos más mujeres pobres trabajando, una edad de trabajo más prolongada, menos posibilidades de acceso a los beneficios de la seguridad social, familias menos numerosas lo que representa menos ingreso en la etapa de consolidación. Puede pensarse que generar una familia más pequeña es parte de la estrategia para enfrentar las consecuencias de la pobreza en la etapa de expansión.
  4. Las redes sociales, familiares y solidarias, que permitían cercanía física, económica y recursos en una ciudad con menor densidad y territorio, se han complicado con el crecimiento de la urbe. Tenemos ahora que las redes familiares se han dispersado en un territorio más amplio y han recurrido a la virtualidad de la tecnología con las llamadas redes sociales de internet. Este recurso va siendo cada vez más posible en familias pobres en la medida en que se abaratan equipos  y se ingresa a la red desde lugares públicos o los centros de trabajo, sin embargo parece existir un sesgo generacional y económico aun marcado.
  5. El ingreso a la vivienda propia durante las décadas de los 70’s y 90’s aún tenía en las familias pobres una posibilidad con la compra de lotes de origen ejidal y tomar una estrategia de autoconstrucción. En la década actual Guadalajara ha quedado sin espacios para la construcción de vivienda popular, se han encarecido las viviendas dentro del anillo periférico y disminuyeron los empleos con prestaciones para la compra de vivienda.

Actualmente contamos con mecanismo más sofisticados para la medición de la pobreza  y con organismos especializados para hacerlo, sin embargo los pobres siguen agravando su situación (Redacción, 2013). Ante todo esto urge entender de manera actual las estrategias  y los recursos efectivos con los cuales se enfrenta la condición de pobreza, consolidar redes de solidaridad, colectivizar las posibilidades en la escalada social y sobre todo orientar las acciones a disminuir la desigualdad en que se encuentra no sólo Guadalajara, sino toda América Latina, que sigue siendo la región más desigual del planeta.

@roldrigo

Escobar, O. (2013). ¿Por qué Guadalajara se ha ido despoblando? UN1ÓN Jalisco Retrieved from http://www.unionjalisco.mx/articulo/2013/05/01/ciudadanos/guadalajara/por-que-guadalajara-se-ha-ido-despoblando

González de la Rocha, M. (1986). Los recursos de la pobreza. Familias de bajos ingresos de Guadalajara. (Primera ed.). Guadalajara, Mx.: El Coegio de Jalisco; CIESAS; SSP.

Redacción. (2013). Crece pobreza por encima de la media. Milenio Jalisco Retrieved from http://jalisco.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/eb8b61698a1fcba80b94387aef9d8864


[1] Dato obtenido de la sumatoria poblacional de Guadalajara, Tonalá, Zapopan y Tlaquepaque según datos del INEGI para el 2010. http://cuentame.inegi.org.mx/monografias/informacion/jal/poblacion/ consultado el 01/08/2013

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El enfoque de necesidades desde una propuesta de psicología social comunitaria

El enfoque de necesidades en las ciencias sociales en general y en particular en la psicología social,  es un tema central para el abordaje metodológico de las mismas.

Esta entrega presenta desde la propuesta  de Maritza Montero el abordaje de la indetificación de necesidades con una visión desde la psicología social comunitaria.

Maritza Montero,  encuentra como una de las tareas de la psicología social comunitaria, la identificación de necesidades (Montero, 2002)

Define la identificación de necesidades como

“el conjunto de  actividades  grupales, colectivas, de carácter participativo, mediante las cuales se busca  que una comunidad o grupo señale aspectos  de su vida común en tanto que tal,  que sienten como insatisfactorios, inaceptables, problemáticos, perturbadores, limitantes o imposibilitantes, de tal manera que ellos  impiden  alcanzar un modo de vida  diferente que se percibe como mejor y al cual aspira.” (Montero, 2002: 242)

De aquí podemos tomar algunas consideraciones.  La identificación de necesidades requiere de un actor externo al mismo grupo o que actué como tal en un acto metacognitivo y apoye en la reflexión de cuáles son las necesidades que el grupo identifica.  Cabe señalar que si bien este punto de apoyo es necesario en cuanto logra enfocar el tema, no es suficiente ya que al no posicionar esa reflexión en el sentir común se crea una dependencia de acciones en torno a la reflexión del líder y su retirada o desgaste mermará las acciones emprendidas por el  grupo.

Observamos también que hay una oposición entre necesidades sentidas y necesidades sabidas. Saber no es suficiente para tomar acciones tendientes a cambiar una situación. Es precisamente el vínculo entre saber y emoción que convierte a las necesidades en punto de apoyo al cambio social, es decir que coloca a las necesidades como movilizadoras de energía social.

Las necesidades se forman en los aspectos de  vida en común, de tal manera que trascienden el plano individual y lo sitúan en el social.  Cada grupo o comunidad forma un ideal de lo que significa un “modo de vida mejor”, pero difícilmente se percibe en solitario ya que involucra al grupo más cercano al individuo y lo relaciona con su contexto. Así, la superación de aspectos problemáticos, inaceptables, perturbadores, limitantes o imposibilitantes se da en colectivo y mediando el deseo individual con la carencia compartida.

La identificación de necesidades en este enfoque es más de  carácter emocional que  cognoscitivo, ya que sólo al ser cargado el saber de la emoción encuentra el vinculo que le da dirección  y sentido, es decir la necesidad se vuelve movilizadora de energía social.   De tal manera que sólo lograr identificar la necesidad no la convierte en motivo de transformación social. El saber del grupo o comunidad cargado de la emoción que éste genera, es lo que posibilita el surgimiento de acciones que se consideran relevantes y facilita su prioridad en la vida comunitaria.

Con respecto a los agentes externos, se debe señalar que si bien pueden servir de apoyo para nombrar la necesidad, solamente sí ésta logra ubicarse en el sentir de las comunidades, es que podrá ser verdadera movilizadora de recursos y  sostenerse el tiempo necesario para transformar tal o cual situación.

Esta postura presenta tres tipo de necesidades: Las normativas o inferidas, que son dictadas por expertos en función de criterios técnicos;  las sentidas,  o aquellas que las personas expresan ya sea nombrándolas o por otros medios de acuerdo al grado de conciencia que se tenga de las mismas; y las comparadas,  las que surgen por oposición entre quienes tienen esas necesidades cubiertas  y quienes no tienen cubiertas ciertas necesidades.

Podríamos entonces esquematizar está visión de la psicología social comunitaria de la siguiente forma:

Hay un plano objetivo y uno subjetivo de la necesidad, a este plano objetivo se liga la noción de necesidad sentida, idea ligada en este caso a la carga emocional que el sentimiento genera.  En el plano subjetivo se liga la noción de necesidad sabida, idea que se liga con que el conocimiento es parcializado y sólo nombrarlo puede dar la “visión de expertos”, pero no cargarlo de el componente emocional que movilice acciones tendientes a modificar el plano objetivo que genera la necesidad.

Por otra parte se presenta un plano social y uno individual. El plano individual esta ligado al deseo que en su extremo puede presentarse de forma inconsciente, en oposición el plano social, se liga a la carencia como aspectos de la vida en común que dificultan o entorpecen llegar a “un modo de vida mejor” y éste necesariamente se presenta de manera consciente.

Podríamos concluir en Montero, que la necesidad como movilizadora de energía social tendiente a la transformación,  se presenta idealmente en el plano objetivo, contiene una carga emocional derivada del sentir, se presenta en el plano social como resultado de una carencia y se puede identificar de manera consciente. Ver figura 1.

@roldrigo

Bibliografía consultada

Montero, M. (2002). Procesos de influencia social consciente e inconsciente en el trabajo psicosocial comunitario: La dialéctica entre mayorías y minorías activas. Psicología social comunitaria. Teoría, metodo y experiencia (Primera ed., pp. 239- 257). Guadalajara, México: Universidad de Guadalajara.

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Desarrollo Comunitario, Psicología, Psicología Social

Algunos aportes al desarrollo social desde la psicología social comunitaria

Hoy en día difícilmente se puede negar las ideas de interdisciplinariedad. Se sabe que una sola ciencia (ya sea que enfatice la teoría o su aplicación en un campo de conocimiento) no podría agotar todas las aristas de los problemas que llamamos sociales. Pero cierto es que las universidades siguen formando en una disciplina, así que cada nuevo egresado de un programa académico es portador de una particular forma de asirse de “la realidad” o de acercarse a ella, con un bagaje teórico y metodológico singular. Más aún en las ciencias sociales, donde la pluralidad de enfoques permite ver un abanico de complejidad mayor.

Por supuesto que la psicología no esta exenta para nada de esta situación. Un escenario frecuente del psicólogo que decide hacer psicología social o al menos aquella llamada: comunitaria,  es aquel en que tendrá que poner en práctica ese bagaje de saberes junto con otros profesionales de las ciencias sociales para llegar a algún punto cercano de la multidisciplina, interdisciplina o transdiciplina, según sea que logre irrumpir o explorar en otras fronteras de conocimiento.   Debo decir también que al llamar profesionales no puedo acotar sólo en aquellos casos en que hay previa una formación universitaria, me refiero además a lideres sociales, personas activas de la sociedad civil organizada, extensionistas  y otros tantos que hacen del trabajo comunitario su profesión.

Varias vetas de abordaje se van entonces descubriendo o mejor dicho, el psicólogo en particular se encuentra con ellas. ¿Qué hacer entonces en el trabajo comunitario? El trabajo social, la sociología, la antropología, la geografía social, entre otras disciplinas encuentran en la comunidad espacios en los que su formación puede tener aplicación especializada. El momento de poner a dialogar su conocimiento con otros saberes, en lo cual incluyo al saber popular, pone a prueba la primer posibilidad de aportar al desarrollo de la propia práctica psicológica y al mismo desarrollo social.

Cuando el psicólogo social entra en diálogo con otros profesionales que deciden abordar el trabajo comunitario, se encuentra con que comparte su objeto de estudio: la comunidad,  y poder definir a ésta marca en gran medida su quehacer con la misma o en la misma. Tendrá que plantearse entonces la comunidad no sólo como extensión territorial más o menos delimitada, sino que habrá que ir  más allá y definirla en términos de dinámicas sociales, prácticas concretas y actores específicos. Otro momento es relevante para el psicólogo social, pues ahora que ha identificado una comunidad tendrá que marcar  distancia con la misma.  Si se considera parte de ella, su actuar entonces estará ligado a metodologías cercanas a la acción participante o una práctica militante,  si se  considera fuera de ellas, su tarea se encontrará identificada con metodologías que le permitan demarcar  más su rol en la comunidad.

El psicólogo social tendrá que definir cual en su posición personal en relación a la comunidad elegida, estar “con”, “para”, “en”, “desde”, la comunidad hace también una referencia de su quehacer. Un posicionamiento profesional y político.  Las referencias latinoamericanas obligadas de Maritza Montero, Martin Baró, Eneiza Hernandez entre otros tantos psicólogos que han abordado ampliamente estos temas,  llevan a la reflexión del quehacer y  han  inspirando sin duda a ya varias  generaciones de psicólogos.

Algo similar pudiera decirse del aparato metodológico que el psicólogo social utiliza ya que también se comparte con otras profesiones afines. Clarisa Ramos (Ramos Feijóo 2000), hablando desde  el trabajo social, comenta que los aportes pioneros de esta profesión han dejado el protagonismo a la psicología comunitaria olvidando por completo el acervo propio de su profesión. Pero el aparto metodológico utilizado se comparte con antropólogos, sociólogos y otros ya mencionados.  Algunos como Clemencia Castro (Castro 1993) hablan incluso de que no es necesario nombrar Psicología Social Comunitaria (con mayúsculas) si no que sería más propio hablar de psicología y procesos comunitarios para referirse a los aportes de la psicología en las comunidades.

En el terreno práctico del trabajo comunitario es tan frecuente encontrarse sociólogos haciendo antropología y sosteniendo que hacen sociología, como frecuente encontrarse psicólogos haciendo trabajo social  y argumentando que hacen psicología, quiero decir entonces que no se trata sólo de categorías analíticas, métodos y técnicas, la llamada realidad social obliga a todos aquellos interesados en el trabajo comunitario a acercarse a otras formas de conocer y de intervenir.

¿Qué razones tendría un psicólogo social para irrumpir en la dinámica de una comunidad? Posiblemente esto iría desde los deseos e intereses personales hasta los objetivos planteados por alguna organización  o institución.

Si el psicólogo social llegara desde fuera de la comunidad a iniciar o continuar un proceso social en el marco de una institución, tendría que estar claro en principio que cada institución tiene una carga  valorativa que la comunidad le asigna. De entrada la comunidad tiene expectativa al momento de recibirlo.

Por otro lado, la institución tiene expectativas al colocarlo frente a la localidad. Es que cada institución tiene objetivos específicos a realizar con las comunidades y sí, ciertamente hablamos de intervención en el sentido de irrumpir en lugares en donde incluso no han sido llamadas.

Tres intereses están en diálogo: los del psicólogo social, los de la institución que lo lleva frente  a la comunidad  y los de la comunidad. Sin dejar de ver que la misma comunidad no es un bloque  que aglutina en una unidad de intereses a todos los que en ella se encuentran.

La institución buscará el camino de la normatividad, de asegurar los “modos adecuados” de participar, de organizarse. Parece una lógica de “ir a ordenar lo que esta desordenado”.  Es decir una visión moderna de las estructuras sociales, donde la participación se centra en el ejercicio ciudadano. Para eso entonces es necesario mandar a alguien de fuera, en este caso al psicólogo que nos hemos referido.

Las comunidades que se organizan y logran identificar objetivos comunes y proyectos de vida compartidos, posiblemente  vallan en dirección contraria,  hacia métodos mas ligados a la tradición  y muchas de las veces contrario  a lo que los programas sociales  ofrecen. Una lógica de “llegar a desordenar lo que está ordenado”  en el sentido de que las propuestas que se les ofrecen no aporta  a solucionar  problemas viejos.

Así las instituciones en su operación  de programas tienen límites estructurales que delimitan los márgenes en que el psicólogo comunitario debería moverse.

El psicólogo, que es quien se encuentra  frente a las comunidades representando a la institución, tiene entonces que saber “leer” el contexto social en que se encuentra inmerso. Pero no todas las instituciones que tienen  trabajo en  comunidades tienen una visión de desarrollo social, si no de asistencia social.

Programas derivados de las instituciones de  desarrollo social  no hacen necesariamente  trabajo comunitario con este enfoque, al mirar  la forma en que los programas se operan es muy probable que se encuentre que los programas  llegan con ideas preconcebidas  de lo que debería ser el desarrollo, entonces quien los opera, (muchas veces los psicólogos) tienen la tarea de convencer   a las comunidades de que “era lo que necesitaban” o al menos eso se espera de él.

Entonces ahora un dilema ético, ¿debe el psicólogo prestar sus saberes para legitimar prácticas que la institución aprueba, aun siendo contrarias a lo que las comunidades demandan?  De entrada la respuesta es: no.

En un contexto institucional que prioriza sus objetivos, ya sea por considerarlos adecuados o por favorecer los de algunos actores o grupos en particular, es posible encontrar un margen de acción suficiente para que el psicólogo social lleve a cabo acciones tendientes al desarrollo social.

Parafraseando a González Aguirre, el desarrollo social tiene que ver con crear condiciones de posibilidad para transitar de un punto A, a un punto B, pensando siempre que B, será mejor que A. no siempre habrá un camino lineal entre el punto de origen de una comunidad y punto de llegada de la misma, pero  el psicólogo social tiene una formación suficiente para ayudar a crear estas condiciones de posibilidad, entendiendo desde dónde se parte en la comunidad  y a dónde se encuentra el punto de llegada que la misma comunidad  busca, es decir, su proyecto de vida colectivo (D’ Angelo Hernández 2000).

Norman Long, llama a esto capacidad de agencia,  refiriéndose a la capacidad de ordenar y sistematizar  la experiencia, tomar decisiones y actuar en consecuencia (Long 2007) Todos somos entonces agentes de desarrollo en una arena social: la comunidad, en donde al encontrarse una multiplicidad de formas de concebir la vida social, de intereses y de formas de actuar, se da un choque o interface donde cada uno encuentra su particular forma de aportar al desarrollo y de la cual se hará responsable, si decide mantener su capacidad de agencia y no conformarse con ser un sujeto, con todo lo que esto implica.

Siendo todos agente de desarrollo ¿Por qué un psicólogo social en las comunidades? En el entramado contexto social de las comunidades y las instituciones que las abordan, el psicólogo social puede aportar  a ver un problema o necesidad social y nombrarlo, es decir llevarlo de la subjetividad en individual a la subjetividad social, problematizarlo de tal manera que aporta a formar un proyecto de vida común.

En toda organización social, es invariable la presencia de conflictos, los aportes  a la educación para la paz o para el conflicto también son importantes, el psicólogo también es visto como un mediador de conflictos. El tema educativo no se escapa de lo que el psicólogo social puede desarrollar, desde la educación formal o informal, la educación popular ya a marcado camino es esto. Reconocer y fomentar liderazgos locales, que ha sido tema muy tratado por los psicólogos, al igual que todo lo relacionado al sentido de comunidad, como los procesos de filiación y membresía, también son aportes de la psicología social al trabajo comunitario.

Pero es complicado que en las instituciones se soliciten psicólogos sociales, se busca profesionales que puedan desarrollar estas áreas, aún sin saber en muchos de los casos como nombrarlas.

Es necesario que el psicólogo no olvide otra comunidad, la de aquellos que hacen trabajo a nivel social y específicamente al desarrollo de la psicología comunitaria.

Rodrigo Rodríguez

Junio 2012

Castro, M. C. (1993). La psicología, los procesos comunitarios y la interdisciplinariedad. Guadalajara, México, Universidad de Guadalajara.

D’ Angelo Hernández, O. S. (2000). “Proyecto de vida como categoria basica de interpretacion de la identidad individual y social.” Revista Cubana de Psicología 17: 270-275.

Long, N. (2007). Sociología del desarrollo:  una perspectiva  centrada en el actor. San Luis, México, Centro de  Investigaciones  y Estudios Superiores  en Antropología Social

Ramos Feijóo, C. (2000). “Enfoque comunitario, modernidad y postmodernidad. El trabajo social con la comunidad en tiempos de la globalización ” Alternativas: Cuadernos de trabajo social 8: 185-0204.

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Desarrollo Comunitario, Ruralidad

Aquel también tiene el modito este.

Cuando se habla de trabajo comunitario, tácitamente se alude a otra comunidad: la de los que hacen intervención.

Y es que por violento que suene la palabra “intervención”,  varios coinciden en que así sucede, es decir, se irrumpe en una comunidad o grupo social con la intención de cambiar el satus quo.  De entrada hay un supuesto: que la situación social imperante o algún elemento de esta no es el conveniente.  Pero la conveniencia  se decide de una evaluación, un valor y una escala de valores que forzosamente tienen una parcialidad. Por lo menos hablamos de dos visiones antagónicas, incompatibles o incompletas.  Así que “llegar sin supuestos” suena difícil, sino que  imposible.

La entrada a comunidad  (localidad o grupo social) ya está acompañada de una crítica previa y de algún proyecto de cambio posible, las dos pueden ser igual de ingenuas y por lo tanto de complicadas o riesgosas.  Ya el bagaje cultural, académico, práctico, etcétera va echo bolas en la “mochila invisible”, que carga quien hace intervención, con buena voluntad en el mejor de los casos o con alevosía en el peor de estos.  Hay un posicionamiento casi inconsciente que dirigirá la práctica a un proceso educativo, de facilitación, de dirección, de re-ordenamiento, de agitación social, de corrección, de prevención  o un sinfín de posturas que se podrían asumir.

Al final del día, hay un actor externo  en la mitad de la comunidad, que cuestiona lo que parecía  natural, lo que nadie se preguntaba y más aun que cree tener alternativas para mejorar tales o cuales circunstancias (dicho así hasta suena mesiánico).   Todo parece claro. Tiene las maneras de hacer un diagnóstico, de crear un plan de intervención, de generar proyectos, de evaluarlos, de sistematizar la experiencia, de formar organizaciones locales sustentables  y autogestivas, de teorizar y escribir artículos destinados a otros que comparten sus prácticas,  de exponer en foros de profesionales sus resultados.  Solo hay una omisión: ¿dónde quedaron los actores locales? Sí, solamente  se omitió  preguntar  a los mismos que se debe en su trabajo, si la intervención es necesaria o pertinente.

Cuando está presente eso que llaman  reflexividad  y se cuestiona la misma práctica, muy probablemente el agente externo (aquel que hace intervención) estará igual de desarropado que al principio.

No es posible el trabajo comunitario sin personas con nombre y apellido, y más aun sin preguntas que lo lleven a un posicionamiento ético y político, cualquiera que este sea. Todos los caminos lo llevarán tarde o temprano a asumir una postura consciente  en su quehacer. Luego de un rato andado podrá mirar  los ímpetus, la ingenuidad, o lo ventajoso de otros que llegan  a esta u otras comunidades.

En la comunidad de los que deciden generar procesos comunitarios hay coincidencias sin duda, pero si hay algo imprescindible, es el aprendizaje de que no existen posturas únicas y verdaderas, pero se puede optar por las éticas y comprometidas.

No es difícil (re)conocernos, basta con mirar atentos para saber cuándo “aquel también tiene el modito este”

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