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Carro de combate

Consumir es un acto político.
Comentario del libro: Carro de Combate. Por: Rodrigo Rodríguez

Esta es la premisa con la que parte el libro carro de combate, libro que nació del trabajo colaborativo de reporteros independientes interesados en la manera en que se produce buena parte de los alimentos y artículos que consumimos.

Pero, Carro de Combate va más allá y cuestiona el modelo de desarrollo orientado al “crecimiento infinito” como si los recursos con los que cuenta el planeta lo fueran. El trabajo periodístico realizado es valiente y exhaustivo, ya que se enfrenta a los intereses de grandes empresas que suelen ser  muy  opacas en sus formas de operación y se ocultan terciarizando sus actividades.

Las consecuencias negativas de este modelo de producción y consumo suelen llamarse técnicamente externalidades, es decir, se presentan como fallas ocasionadas por factores externos al modelo, sin embargo, se busca poner en duda el mismo modelo de desarrollo elegido, el cual por supuesto beneficia a quienes detentan el poder económico y controlan las cadenas comerciales desde la producción, la distribución y el consumo.

El libro muestra cómo es que a las corporaciones desarrollan estrategias, que son apoyadas y suavizadas por el marketing, repiten prácticas similares a las de la esclavitud para mantener los bajos costos de producción, pero además señala como ejercen presión económica y política a productores y gobiernos  para favorecer y estimula el apetito insaciable de cosas materiales, algo a lo que Platón llamaba: Pleonexia, lo cual consideraba una enfermedad.

Los autores ( Laura Villadiego y Nazaret Castro), nos llevan a realizar un breve recorrido desde la década de los 30’s del siglo anterior, pasando por los años dorados del capitalismo (1945-1970) para llegar al momento actual del llamado neoliberalismo, con el fin de adentrarnos a conocer la lógica que guía el modelo de consumo actual.

Pero además de entender la problemática, el libro hace un aporte más y es el de mostrarnos las alternativas al consumo que hacen varias organizaciones alrededor del mundo. Nos despoja de la sensación de indefensión y muestra que es posible otro modelo de producción el cual tiene como principal motor el consumo consciente de quienes demandamos bienes y servicios.

Repitiendo lo que los autores argumentan en su libro “si el consumo es un acto político, la primera batalla es la de la información”.

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Romanticismo y consumo ¿por qué consumimos? La ética romántica. Tercer entrega.

Por: Mtro. Rodrigo Rodríguez

En el libro que hemos venido revisando Theories of consuption de John Storey se presenta una tercera teoría del consumo para explicar las razones del consumo actual en las sociedades capitalistas, esta es su pregunta central ¿por qué consumimos tanto en las sociedades capitalistas?

Si vas llegando por primera  vez al blog te recomiendo leer (Por qué consumimos. Marx y la alienación del consumo. – Primer entrega-  Por qué consumimos. Teoría de la emulación social- Segunda entrega- en donde se revisan otras dos teorías del consumo.

Según se muestra en esta teoría con los argumentos de Collin Campbell, quien es profesor emérito de la Universidad de York U.K. “para conocer el desarrollo de las modernas formas de consumo se debe pasar por saber que se dice de la ética romántica”. La cual surgió en el siglo XVIII y se convirtió en un movimiento cultural y artístico que se sostuvo.

Según Campbell hay una separación entre el mundo interior (subjetivo)  el mundo exterior (objetivo), lo cual había sido señalado por Weber como un proceso llamado disenchantment (desencanto).

En esta separación de mundo objetivo y subjetivo y con respecto a la cultura y el consumo, tanto el artista como el observador tienen la capacidad de recrear, es decir “entrar en contacto con lo subjetivo”.  El romántico debe confiar en sí mismo y buscar las respuestas en el interior. Había que buscar experiencias poderosas que buscaran principalmente el de placer por medio de las cuales se podía entender el mundo y a uno mismo.  El consumo era capaz de otorgar estas respuestas.

En esta visión, tanto el productor como el consumidor,  tienen acceso a recrear lo que observan (tocan, escuchan, etc) de esta manera tanto el pintor como quien mira la obra pueden recrear su propia experiencia y la del otro a través de la obra, y en buena medida sirve de argumento para el consumo cultural. El vuelco que se da es el de buscar el placer de la sensación a la emoción.

En el cuerpo central del planteamiento se expresa que mientras el hedonismo tradicional busca placer en los objetos, el hedonismo moderno lo encuentra en el significado de los objetos y en las prácticas.

Las experiencias y los significados se llenan de deseo por experimentar placer, pero un placer que se busca en lo que se imagina que experimentará. Es decir, la búsqueda del placer no está en lo que ya conoce sino en lo que aún no experimenta.

Dicho placer es auto-ilusorio, porque “la consumación del deseo es siempre una experiencia desilusionante”, pero tiene sentido en el consumo de las sociedades modernas, la búsqueda de cada vez más y más objetos dotados de “novedad” e “insaciablidad”.

La publicidad moderna ha explotado muy bien estos postulados, por lo que ahora no se  ofrecen productos, se ofrecen “experiencias”, “formas de vida”.

Los productos son revestidos por aquello que el insaciable “buscador de experiencias” debe encontrar, y por tanto se entra en la ilusión de que no se compra un libro sino la posibilidad de recrear la emoción del artista, no se compra una fruta o un café sino la experiencia del campesino en el campo (imagen de por si romantizada), según esta publicidad no te hospedas en una cabaña, sino que reconstruyes la experiencia de vida local.

En fin, si podemos detenernos un momento y ver el producto (experiencia- emoción) que se compra,  se podría dilucidar si está o no revestido de esa ética romántica, te invito a hacer el ejercicio.

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 “Algunas cosas hay que provocarlas”

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Por qué consumimos. Teoría de la emulación social- Segunda entrega-

Por: Mtro. Rodrigo Rodríguez

En la primera entrega de revisión de teorías del consumo, presentamos la teoría de la alienación de Marx respecto al consumo.

En esta entrada mostraremos otra explicación a las causas de ¿por qué consumimos tanto en las sociedades capitalistas? esto, partiendo de la Teoría de la Emulación Social.

Esta teoría buscó describir las causas del aumento del consumo en

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Foto tomada de internet con fines ilustrativos. Fuente https://www.torrelodones.es/consumo

el siglo XVIII, atribuyéndolas a la emulación (imitación) social. Emulación que se daba principalmente de las clases bajas a las clases altas, en una trayectoria de abajo hacia arriba y siempre aspirando al modelo cultural de la clase inmediata superior a la que se pertenecía.

La proximidad entre clases favorecía que la aspiración de pertenecer a la clase superior inmediata pareciera factible, dando la esperanza de movilidad social, asunto que hoy en día podría cuestionarse debido a la enorme brecha que se ha abierto entre clases sociales, es decir a la desigualdad.

Una expresión que favoreció la ventaja de ciertos sectores y países puede ser ejemplificarla en la moda y las reglas del vestir.  La moda como expresión cultural muestra estatus para quienes observan y para quienes la consumen, así, la manera de vestir puede marcar diferencias expresadas cuando se viste de traje sastre, de marcas caras o si se usa uniforme ya sea de obrero o el propio que se ofrece a la servidumbre para distinguirla.

Según esta postura teórica, las clases sociales inferiores pueden observar el consumo de bienes de clases altas y encontrar en  ello los patrones culturales deseados, esos patrones culturales enmarcados por el consumo sostenido de ciertos artículos representó el estilo de vida deseado.

La aspiración de pertenecer la clase superior inmediata parecía un móvil para garantizar o procurar la estima social y la búsqueda de estatus. Pertenecer o parecer cercano a la clase superior a que se pretendía llegar era promesa de concretar la deseada movilidad social.

Esta propuesta teórica tiene una base darwinista que asume una visión evolutiva, donde las clases sociales superiores tienen estilos de vida deseables para la sociedad.

Dicha teoría además, se relaciona con la “teoría de la clase ociosa” (Veblen) la cual busca explicar que no siempre se prefiere comprar a precios menores y que se puede elegir comprar a precios mayores por emulación, de tal manera que cuando se baja el precio bajan también la demanda, postulado que es contrario a la teoría de precios.

Según expresa la teoría, mientras más caros son los “trofeos” u propiedades que se muestran, mayor será el prestigio, estatus, hazañas individuales y la estima que se tiene a una persona, de alguna manera esto podría explicar la admiración rendida a ciertos empresarios, de los cuales suele decirse son “lobos” que logran trofeos por sus méritos o “astucia” personal, dichos trofeos son lugares, propiedades, estilos de vida suntuosos o relaciones personales marcadas por la predilección por altos estándares de belleza. Así mismo puede explicar por que se prefiere pagar más dinero por un producto y dejar de comprarlo si baja de precio.

El mensaje que se da es que al mostrarse lo ostentoso del consumo se demuestra que se tiene el tiempo y poder para dedicarse a tareas más nobles y honorificas “como la guerra o el gobierno” mientras un consumo con estándares inferiores se relaciona con las clases trabajadoras que deben ocuparse de tareas “más bárbaras”, como los oficios o el trabajo de producción.

Así, elevar el nivel de consumo muestra la espiración de pertenecer a clases que tienen mayor estima social. Una forma de mostrar dicha aspiración puede rastrearse a través de aquello que  se exalta en redes sociales, donde mediante la publicación del lugar al que se acude, el medio de transporte que utiliza, el tipo de alimentos que se toma, los lugares en que se vacaciona, los productos que se adquiere, etc, se pretende demostrar que se mantiene un estatus de consumo superior o suntuoso, lo cual  podría explicar que la aspiración por un “nivel cultural” superior pasa por consumir de la misma manera que aquellos.

Consumir tanto, se entenderá entonces como un esfuerzo por acumular bienes (insignias), mantener el estatus de consumo y por tanto la aspiración de movilidad a la clase superior inmediata. Esta visión pasa por considerar la riqueza como fuente de refinamiento (lo cual se atribuye a las clases altas), pero deja de lado la desigualdad.

La teoría se complejiza con las críticas y las propuestas explicativas que se van acercando a las motivaciones de consumo, pero también acumula críticas.

Entre las críticas a la teoría, encontramos la acusación de ser una “explicación limitada” ya que se dice que el consumo se debe a muchas otras cosas además de la emulación.

Otra crítica se centra en que no es posible determinar el valor simbólico de todos los consumidores, ya que cada uno tendrá para los bienes adquiridos significados distintos.

Sumando a estas críticas, se plantea que mientras se complejizan los grupos sociales y sus expresiones culturales no hay certeza de a qué grupo social nos referimos o a cuál se quiere emular, es decir que aun en estratos de vida con mayores niveles de consumo la diversidad de expresiones culturales es enorme, por tanto ¿a cuál grupo o estilo de vida se emularía?

Por último, se puede observar que las clases altas también buscan determinados momentos y productos de consumo para emular a clases inferiores, así se presentó en clases altas la moda de vestir ropa de campesino, de obreros y de personas que habitan en barrios bajos, de acudir a sitios o espectáculos menos refinados, etc. Más ejemplos de emulación de estratos altos a estratos bajos podrían ser: el consumo de bebidas menos sofisticadas o destilados de menor precio como el mezcal, el pulque o algunas otras bebidas, la sustitución de artefactos especializados por sustitutos reciclados, o de reúso entre otras formas.

De cualquier manera, la teoría es una apuesta explicativa que puede ser utilizada hoy en día en ciertos casos y pone puntos de partida para desenmarañar el consumo.

Obras consultadas:

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Por qué consumimos. Marx y la alienación del consumo. – Primer entrega-

Por: Mtro. Rodrigo Rguez

“La pregunta correcta no es ¿por qué consumimos? sino ¿por qué consumimos tanto en las sociedades capitalistas?”

                                                                                                        John Storey

¿Por qué consumimos? Esta es la pregunta que de entrada lanza John Storey pero que de inmediato previene que es tramposa, ya que podría alcanzar una respuesta fácil y rápida: “consumimos para vivir”, a cambio de aquella pregunta se plantea: “¿por qué consumimos tanto en las sociedades capitalistas?”

La pregunta así complejiza y John Storey lanza en su respuesta tres hipótesis que se revisan en el libro Theories Of Consumption, el cual se puede encontrar en inglés editado por Routledge en el Reyno Unido.

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Imagén con fines ilustrativos tomada de laotramiradasur.com.ar

Encontré esta lectura por recomendación y me permitió entrar en una discusión contemporánea sobre el consumo en general visto desde la antropología y la sociología. A mi parecer, la lectura brinda consistentes explicaciones, así que decidí compartirla a otros lectores.

Tratando de hacer un ejercicio de divulgación, dividiré su revisión en varias entregas, abordando en esta primera La Teoría de la Alienación Social de Karl Marx.

La teoría de la alienación social de Karl Marx

Marx centró sus explicaciones más en la producción que en el consumo, sobre todo en las estructuras capitalistas que promueven trabajo alienado, sin embargo, con esto abría la puerta para mostrar que la alienación promueve el consumo en las sociedades capitalistas.

En sus trabajos abordando la alienación, mostraba cinco tipos distintos (Sossa Rojas, 2010): Religiosa, Filosófica, Social, Política, y finalmente Económica o del trabajo, está última sería la causa de las anteriores, ya que en ella no se considera a los individuos ni sus intereses colectivos, sino solamente a las leyes de elaboración de mercancías.

En el proceso de producción el trabajador deja de ser una persona y se convierte en una mercancía que llamamos “fuerza de trabajo”. El trabajo pierde su capacidad de realizar por completo las capacidades humanas convirtiéndose en trabajo alienado.

Esto sucede porque el ser humano es el animal racional que puede transformar y atender sus necesidades y con ello sus formas de producción, así que los modos de producción están siempre en relación el momento histórico, no son aislados.

El trabajo creativo permite al hombre “exteriorizarse en el mundo”, no producimos sólo bienes y servicios, producimos situaciones e historias. Cuando la fuerza de trabajo se convierte en otra mercancía que es pagada por un tercero, aquello que produce el trabajador deja de tener sentido para él mismo y por tanto produce objetos (mercancías) alienados. El trabajo como mercancía para producir más mercancías.

El producto alienado deja de representar al trabajador, le es ajeno y en ocasiones se vuelca en su contra, se ha producido una mercancía que, aunque fue elaborada por el trabajador, no podrá ser utilizada o adquirida por este sino cuenta con dinero para pagarla. Se produce ropa que no podrá usar, alimentos que no podrá comer, condominios que no podrá habitar, etc.

Los humanos convertidos en mercancías serán evaluados por lo que producen y por lo que consumen. El trabajo alienado despoja al ser humano de la capacidad de autodeterminación, se reduce a una actividad lucrativa, aquello que produce no se relaciona con el hombre, incluso puede ir en sentido contrario.  Esta distinción está dada en el valor de uso y valor de cambio, destacando que los productos realizados adquieren relevancia por su valor de cambio y por tanto por su capacidad para producir dinero extra (plusvalía) para quienes son dueños de los medios de producción.

El ser humano no cuenta ya con el trabajo (producción) como vinculo para exteriorizarse en el mundo, por lo tanto, le queda adquirir mercancías (entre ellas dinero).  El trabajo alienado no permite al trabajador encontrar su identidad humana, por lo que ahora le ofrece esta posibilidad los patrones de consumo que pueda pagar.

Esta disertación permite al autor llegar una primera explicación, consumimos tanto en las sociedades capitalistas, porque el consumo es una manifestación de ser en el mundo, los patrones de consumo otorgan “libertad” para definirse en el mundo.

La adquisición y acumulación de mercancías es consecuencia del trabajo alienado, dicho en palabras de Storey “la alienación ayuda a producir el consumo”.

Materiales consultados:

Storey, John. 2017. THEORIES OF CONSUMPTION. Routledge, UK.

Sossa Rojas, Alexis LA ALIENACIÓN EN MARX: EL CUERPO COMO DIMENSIÓN DE UTILIDAD Revista de Ciencias Sociales (Cl), núm. 25, 2010, pp. 37-55, Universidad Arturo Prat Tarapacá, Chile

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Estrategias rurales de reproducción Social. La Agroindustrialidad y la campesinidad de una organización en Jalisco, México

Por: Mtro. Rodrigo Rodríguez

El libro del Dr. Manuel Antonio Espinosa, nos presenta una tensión constante entre dos cosmovisiones del campo. Por un lado tenemos aquella llamada campesina y por otra la llamada agroindustrial, promovida por la visón de desarrollo derivada de la revolución verde.

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Portada del libro del Dr. Manuel Antonio Espinosa

Tensión a la cual sólo es posible sobrevivir adoptando estrategias que permiten a los pobladores del campo adaptarse a tales condiciones.

Lo que sucede en Cuquio y en Ocotic, más específicamente, es reflejo de lo que los procesos sociales promovidos por la visión economicista neoliberal, voraz y  depredadora de aquello que no se ajusta a la lógica del consumo y el acaparamiento.

A través de los 6 capítulos en los que está divido el libro y que muestra la investigación realizada durante dos años con cercanía a los procesos y actores locales, el Dr. Espinoza muestra una crítica a la visión de desarrollo promovida por las acciones estatales y en concreto a las políticas de desarrollo rural que de ahí se derivan.

La “modernización” del campo, entendida como tecnificación y con orientación al mercado excedentario no logra del todo implantarse, una vez que no se ve acompañada de condiciones materiales, de infraestructura social, de política adecuadas a los pequeños productores y de acciones que pudieran orientarse a la independencia de insumos sintéticos para la producción.

Los pobladores del campo, en concreto de los que nos muestra el Dr. Espinosa, se ven envueltos en una red tejida entre una lógica de autosuficiencia y autoconsumo y los estímulos económicos de los programas sociales que tienden al subsidio y la dependencia.

La modernización como promesa al campo, que llega acompañada por décadas de extensionistas, sustitución de energéticos por aquellos fósiles, esquemas de comercialización orientados a la  venta a gran escala y fuera del comercio local, pautas de consumo con orientación en el marketing y el monocultivo como esquema productivo, conforman un modelo de civilización montado en la espera del “desarrollo, bienestar y progreso” que no acaban de llegar.

Dos temas centrales son tocados en el libro, temas que han ocupado cada vez mayor investigación y atención: la crítica al llamado “desarrollo” y el enfoque agroecológico en los sistemas agroalimentarios.

El estudio presentado, muestra dos brazos de la visión agroindustrial: el negocio a gran escala de las transnacionales representado en la producción de insumos para el campo y de los propios alimentos; y el acaparamiento y distribución de los mismos por cadenas multinacionales que dominan los precios y en buena medida los hábitos de consumo.

Atrapados en esta telaraña que representa dos cosmovisiones diametralmente distintas, los pobladores del campo adoptan medidas y acciones que respetan y reproducen prácticas campesinas tradicionales y acciones que demanda la modernización prometida, a la que se suman sin resultado satisfactorios.

La promesa de modernización, requiere de un proceso de descampesinización del espacio rural, una lógica extractivista, un consumo energético desmedido con altos costos sociales y medioambientales, los cuales son llamados eufemísticamente como externalidades.

El campo no es el mismo que aquel que la revolución verde dimensionó. Encontramos ahora una pluriactividad que combina la producción agrícola en el cuamil y el traspatio, con intentos de monocultivo en un número reducido de hectáreas, pero además con actividades industriales, emprendimientos económicos de manufactura, o venta y distribución de productos. Empleos de tiempo parcial, y la recepción de remesas.

Sus pobladores también han cambiado, un despoblamiento del  espacio rural hacia la búsqueda de oportunidades en las urbes o el tránsito a los Estados Unidos se vuelve la constante ante la realidad de pocas opciones de empleo tras la escolarización que alcanza apenas los primeros niveles.

A pesar de la historia de participación social de Cuquio. La investigación retrata un desencanto y añoranza por la toma de decisiones en colectivo. La participación organizada alcanza apenas la gestión de recursos a través del crédito o subsidios sociales, pero se vuelca a la aplicación de los mismos para la resolución de necesidades inmediatas.

Según da cuenta el autor del libro, se sigue la receta propia de la modernización, varias veces y en distintos sectores, pero nunca alcanza los resultados prometidos.

La propuesta adoptada por agroecología supera los linderos de los resultados medidos por el crecimiento económico. Va más allá del optimismo tecnológico que se desmarca de los procesos de reproducción social.

La propuesta alternativa de desarrollo que se dibuja incluye i) diversas de prácticas y discursos en torno a la modernidad, ii) la generación de condiciones estructurales y materiales que permitan el acceso a un satisfactor específico y iii) la construcción de la capacidad de agencia de los involucrados. Agencia que implica la posibilidad de debatir, discernir y reorientar el desarrollo como libertad.

No es por demás decir, que el recorrido gráfico que aporta la selección de fotografías incluidas en el libro y que son autoría del mismo investigador, facilita y enriquece la comprensión del proceso y resultados de investigación que ahora se nos presenta.

 

Libro:

Espinosa, M. A. (2017). Estrategias de Reproducción Social. La agroindustrialidad y la campesinidad de una organización en Jalisco, México Guadalajara, México Universidad de Guadalajara.

Nota: Presentación realizada en el Auditorio Adalberto Navarro del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) Campus La Normal el 17 de Agosto 2017. Como parte de las actividades de la Maestría en Gestión y Desarrollo Social.

 

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¿Cómo crear una cooperativa de trabajo?

La economía solidaria y alternativa tiene entre sus expresiones más sólidas y con mayor historia sistematizada la figura de Cooperativa. Entre los tipos de cooperativas el más reconocido posiblemente sea La Cooperativa de trabajo, o como se nombra en la Ley General de Sociedades Cooperativas: Sociedades Cooperativas de Productores de bienes y/o Servicios.

Según datos de Worldwatch Institute se estima que aproximadamente 100 millones de personas pertenecientes a 96 países forman parte de una cooperativa (Institute 2012). Según datos del Censo Económico realizado en 2009 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI 2009), al cierre del 2008 había 9,767 cooperativas en México que dieron empleo a 182,928 personas (INEGI 2009).

La ley citada anteriormente menciona que una

“sociedad cooperativa es una forma de organización social integrada por personas físicas con base en intereses comunes y en los principios de solidaridad, esfuerzo propio y ayuda mutua, con el propósito de satisfacer necesidades individuales y colectivas, a través de la realización de actividades económicas de producción, distribución y consumo de bienes y servicios”. (Diputados 1994).

 

Las sociedades cooperativas deben observar en su funcionamiento:

I.- Libertad de asociación y retiro voluntario de los socios;

II.- Administración democrática;

III.- Limitación de intereses a algunas aportaciones de los socios si así se pactara;

IV.- Distribución de los rendimientos en proporción a la participación de los socios;

V.- Fomento de la educación cooperativa y de la educación en la economía solidaria;

VI.- Participación en la integración cooperativa;

VII.- Respeto al derecho individual de los socios de pertenecer a cualquier partido político o asociación religiosa, y

VIII.- Promoción de la cultura ecológica.

L’apòstrof, sccl., muestra un esfuerzo de sistematización para poder poner en marcha una cooperativa en España. Para el caso de México es imprescindible observar lo que dispone la Ley General de Sociedades Cooperativas, y el Consejo Superior Cooperativo que es el órgano representante del Movimiento Cooperativo Nacional.

A manera de acercamiento presentamos una versión que nos da idea de la posibilidad de integrar una cooperativa de trabajo, basado en lo que propone (L’apòstrof 2007).

  1. Conocernos bien, conocer a fondo las motivaciones que nos llevan a formar una cooperativa, compartir expectativas de futuro a corto, mediano y largo plazo.
  2. Elaborar un plan de negocios, la cooperativa igual que cualquier otro emprendimiento necesita una estrategia clara para incorporarse al mercado, aun cuando entendemos que su base económica no está a la par de la empresa capitalista tradicional, pero el mercado al que se sumará o enfrentará tiene sus propias exigencias. Uno de los mayores retos de la cualquier emprendimiento es su organización social y capacidad de operación.
  3. Escoger el nombre y registrarse, una cooperativa de este tipo debe tener al menos cinco integrantes y debe registrarse previamente ante notario y ante las autoridades que en la legislación le solicite.
  4. Configurar los estatutos sociales, estos deben votarse en asamblea y registrarse en el acta constitutiva.
  5. Acudir ante notario público, y cuidar todos los aspectos legales, para lo cual siempre es recomendable asistirse de un abogado o asesorarse con una unión de cooperativas, confederación de cooperativas o experto en el tema.
  6. Registrarse ante el Registro Público de comercio, insistimos con apoyo de un experto en el tema.

Es importante tener en claro que la conformación de la cooperativa no será el mayor reto, sino su gestión. En México hay ejemplos claros de cooperativas exitosas y todas tienen programas destinados a la educación cooperativa, ya que es parte de obligación legal y moral.

La cooperativa es una forma de figura jurídica y al optar por ésta debe haber una consciencia plena del por qué de su elección.

Estas pensando en formar una cooperativa, infórmate al respecto es tu derecho y oportunidad.

Para consultar:

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/143.pdf

http://www.cosucoop.org.mx/

http://ica.coop/es/

 

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Referencias:

Diputados, C. d. (1994). Ley General de Sociedades Cooperativas. DOF 13-08-2009. C. d. D. d. H. C. d. l. Unión. México, DF., Diario Oficial de la Federación.

INEGI (2009). Atlás de los censos económicos 2009. I. N. d. E. y. Geografía. Mexico.

Institute, W. (2012). “Emerging Co-operatives.” Retrieved 13 mayo 2015, 2015, from http://vitalsigns.worldwatch.org/vs-trend/emerging-co-operatives.

L’apòstrof, s. (2007). ¿Cómo crear una cooperativa de trabajo? ¡Participación! Una caja de herramientas para la economía solidaria. C. Nordan. Barcelona, España, Nordan, Comunidad: 27- 42.

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¿Desarrollo alternativo o Alternativas al desarrollo ?

Cuando hablamos de desarrollo es frecuente pensar en crecimiento de las condiciones económicas. Esto no es azaroso ya que la noción de desarrollo se asocia a la de crecimiento, sin embargo no son sinónimos.

El crecimiento implica una relación lineal, donde cambiarán las característica cuantitativas de una situación o cosa, implica que las modificaciones no serán substánciales pero si perceptibles en el paso del tiempo. Más aún la idea de crecimiento hace pensar que sólo es cuestión de tiempo para alcanzar el estado deseado.

Por otra parte el desarrollo tiene implicaciones cualitativas, de tal manera que lo que encontramos al otro lado del proceso no es necesariamente lo mismo que ha iniciado, sino que puede ser incluso una transformación radical. Así que el énfasis no está en la meta sino en el trascurrir del proceso.

Lo que mantienen un común estos términos y una de las razones por las cuales se confunde o se manipula tergiversándolo, es que hablamos de procesos, es decir de situación que podemos identificar un estado actual y etapas que lo llevan a un estado final. Aquí hay que tener cuidado ya que el término “proceso” es también uno de los favoritos al momento de encontrar muletillas para evitar dar mayores explicaciones.

Por esta razón en es que algunos autores evitan hablar de desarrollo alternativo cuando hablan con referencia a la economía y prefieren hablar de alternativas al desarrollo. Según lo explica Boaventura De Sousa Santos (Boaventura, 2001), existen dos ejemplos: El desarrollo sustentable y el Ecofeminisno.

El desarrollo sustentable llama la atención a la contradicción que guardan estos términos, ya que la manera en que se usan actualmente hacen pensar en crecimiento y no es desarrollo, es decir, que hablan de uso de recursos por la misma vía de siempre solo que de manera racional, lo cual no puede mantenerse en el tiempo. No tiene una transformación substancial.

Por su parte el Ecofeminismo, insiste en que no se trata solamente de incorporar a las mujeres a la manera capitalista y patriarcal de producción, sino que en lugar de hablar de “incorporación” se debería hablar de “recuperación” de formas de entender el mundo que fueron marginadas.

Lo que hay de fondo en estas discusiones, es que tocan de manera profunda la vida cotidiana. Podemos hablar de lo “terrible” de la acumulación, pero optar por un estilo de vida que busque satisfacción en formas no económicas ya es algo mucho más complicado.

Esto puede llevarse a otros ámbitos no necesariamente económicos, por ejemplo, la alimentación. Lo importante no es comer más, sino nutrirse mejor. Lo importante no sería producir más, sino hacerlo cualitativamente más sano. Si habláramos de empleo, podríamos pensar que no queremos solo más trabajos, sino que queremos que estos aporten mejores condiciones y seguridad para el empleado.

En resumidas cuentas, para alcanzar ese estado distinto al actual de las cosas, al que llamamos Desarrollo, es menester realizar acciones cualitativamente diferentes.

Un llamado a pensar- actuar considerando las alternativas a lo que nos han enseñado. Es decir, desaprender y reaprender.

 

Mtro. Rodrigo Rguez

 

Para consultar:

Boaventura, D. S. S. (2001). Producir para vivir. Los caminos de la producción no capitalista. (Primera en español ed.). México, DF: Fondo de Cultura Económica.

 

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