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Economía Solidaria: local y diversa

Por: Rodrigo Rodríguez

Tuve la fortuna de conocer a la Dra. Laura Collin durante el 1er Encuentro Nacional de Agricultura de Responsabilidad Compartida, de la red Urgenci Latinoamérica, que se realizó en Morelia y Patzcuaro Michoacán en México del 6 al 8 de julio 2017.

Dra. Laura Collin

Dra. Laura Collin, julio 2017                      Foto: Rodrigo Rguez

Durante el encuentro pude escucharla y participar en un taller que coordinara explicando la construcción de mercados locales. Aprendizaje que agradezco por la oportunidad de compartir de cerca con varias organizaciones que creen en la economía solidaria para la creación de canales de intercambio, y en la adquisición de compromiso entre productores agrícolas y mercados alternativos.

Debo confesar, sin embargo, que el encuentro representó un descubrimiento personal, ante la diversidad de formas asociativas adoptadas y la satisfacción de saberme acompañado mientras yo mismo acompaño propuestas similares. Quedó claro en el encuentro que dichas propuestas están en construcción, pero que ya están haciendo aquello que se ve como futuro deseado, haciendo lo posible, lo que llamamos utopía, que como acertadamente lo dice la Dra. Collin, se concreta  mediante: “Prácticas pre figurativas, que construyen nuevas relaciones sociales, aun en el seno del capitalismo, donde emergen nuevas subjetividades y conductas reformuladas” (Collin Harguindeguy, 2014, p. 137).

libro Dra. Collin

Portada de libro. Economía Solidaria: local y diversa

Después de compartir en ese grupo,  el libro de la Dra. Collin,  Economía Solidaria: Local y diversa, se convirtió en lectura obligada para mí.

En el libro se puede entender la necesidad de una nueva forma económica ante la crisis civilizatoria que trastocó los procesos económicos de la atención de necesidades a la acumulación como propósito. Los intentos por una nueva economía y por una nueva manera de relacionarnos no son pocos, pero lograrán ser verdaderamente relevantes cuando esta nueva economía pueda reproducirse a sí misma de manera autónoma sin recurrir al capitalismo.

Propone sacar el dinero del centro de todas las relaciones, despojar a la economía del trono que ha tomado como la única poseedora de verdad, la cual dicta que aquella actividad que no se destina al lucro o a la toma de ventajas es irracionalidad. Voltear a ver otras racionalidades, una racionalidad distinta que valora y prioriza diferente.

No se trata de crear formas asociativas que disfrazan viejas prácticas en torno a un “capitalismo suave”, sino  ir a la medula del mismo y ser coherente con ir contra el consumismo, sin que necesariamente nos enarbolemos en  las grandes banderas ideológicas, pero con sí con un profundo rechazo por aquello que va en contra de la vida, del reconocimiento del otro, de la extinción de lo convivial.

Recuperar nuestras capacidades productivas, entrar en mercados locales, localizados, que existen con personas con nombre y apellido y que no se pierden en el anonimato del lenguaje de expertos  que hacen parecer que los mercados son autónomos sin intereses de por medio.

Es menester generar mercados incluyentes que valoren la cualidad, y la calidad de largo tiempo, tanto en los bienes y servicios como en quienes los proporcionan. Mercados que consumen menos energía y proporcionan más trabajo.

En buena medida el mercado debe cambiar desde la demanda, es decir, desde la satisfacción de necesidades y no desde la oferta que necesita necesariamente de la compulsión de consumir.

Hay una pista a manera de consigna: “producir más, comprar menos consumir mejor”

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Parte de los asistentes al 1er Encuentro Nacional de Agricultura de Responsabilidad Compartida. Michocán, México, 2017

El libro es analítico, no se queda en las respuestas fáciles desde lo deseado, se interesa por los datos, por el contraste empírico. Pero además, es  propositivo, con ejemplos claros y cercanos, con preguntas sugerentes que retan al lector. Es una invitación a cuestionarse, pero a ir construyendo aún en la duda, sin esperar el mapa completo, a ser sujeto, actor de cambio y no ceñirse a la contemplación.

 

 

Collin Harguindeguy, L. (2014). Economía solidaria: local y diversa. Tlaxcala, México El Colegio de Tlaxcala.

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Estrategias rurales de reproducción Social. La Agroindustrialidad y la campesinidad de una organización en Jalisco, México

Por: Mtro. Rodrigo Rodríguez

El libro del Dr. Manuel Antonio Espinosa, nos presenta una tensión constante entre dos cosmovisiones del campo. Por un lado tenemos aquella llamada campesina y por otra la llamada agroindustrial, promovida por la visón de desarrollo derivada de la revolución verde.

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Portada del libro del Dr. Manuel Antonio Espinosa

Tensión a la cual sólo es posible sobrevivir adoptando estrategias que permiten a los pobladores del campo adaptarse a tales condiciones.

Lo que sucede en Cuquio y en Ocotic, más específicamente, es reflejo de lo que los procesos sociales promovidos por la visión economicista neoliberal, voraz y  depredadora de aquello que no se ajusta a la lógica del consumo y el acaparamiento.

A través de los 6 capítulos en los que está divido el libro y que muestra la investigación realizada durante dos años con cercanía a los procesos y actores locales, el Dr. Espinoza muestra una crítica a la visión de desarrollo promovida por las acciones estatales y en concreto a las políticas de desarrollo rural que de ahí se derivan.

La “modernización” del campo, entendida como tecnificación y con orientación al mercado excedentario no logra del todo implantarse, una vez que no se ve acompañada de condiciones materiales, de infraestructura social, de política adecuadas a los pequeños productores y de acciones que pudieran orientarse a la independencia de insumos sintéticos para la producción.

Los pobladores del campo, en concreto de los que nos muestra el Dr. Espinosa, se ven envueltos en una red tejida entre una lógica de autosuficiencia y autoconsumo y los estímulos económicos de los programas sociales que tienden al subsidio y la dependencia.

La modernización como promesa al campo, que llega acompañada por décadas de extensionistas, sustitución de energéticos por aquellos fósiles, esquemas de comercialización orientados a la  venta a gran escala y fuera del comercio local, pautas de consumo con orientación en el marketing y el monocultivo como esquema productivo, conforman un modelo de civilización montado en la espera del “desarrollo, bienestar y progreso” que no acaban de llegar.

Dos temas centrales son tocados en el libro, temas que han ocupado cada vez mayor investigación y atención: la crítica al llamado “desarrollo” y el enfoque agroecológico en los sistemas agroalimentarios.

El estudio presentado, muestra dos brazos de la visión agroindustrial: el negocio a gran escala de las transnacionales representado en la producción de insumos para el campo y de los propios alimentos; y el acaparamiento y distribución de los mismos por cadenas multinacionales que dominan los precios y en buena medida los hábitos de consumo.

Atrapados en esta telaraña que representa dos cosmovisiones diametralmente distintas, los pobladores del campo adoptan medidas y acciones que respetan y reproducen prácticas campesinas tradicionales y acciones que demanda la modernización prometida, a la que se suman sin resultado satisfactorios.

La promesa de modernización, requiere de un proceso de descampesinización del espacio rural, una lógica extractivista, un consumo energético desmedido con altos costos sociales y medioambientales, los cuales son llamados eufemísticamente como externalidades.

El campo no es el mismo que aquel que la revolución verde dimensionó. Encontramos ahora una pluriactividad que combina la producción agrícola en el cuamil y el traspatio, con intentos de monocultivo en un número reducido de hectáreas, pero además con actividades industriales, emprendimientos económicos de manufactura, o venta y distribución de productos. Empleos de tiempo parcial, y la recepción de remesas.

Sus pobladores también han cambiado, un despoblamiento del  espacio rural hacia la búsqueda de oportunidades en las urbes o el tránsito a los Estados Unidos se vuelve la constante ante la realidad de pocas opciones de empleo tras la escolarización que alcanza apenas los primeros niveles.

A pesar de la historia de participación social de Cuquio. La investigación retrata un desencanto y añoranza por la toma de decisiones en colectivo. La participación organizada alcanza apenas la gestión de recursos a través del crédito o subsidios sociales, pero se vuelca a la aplicación de los mismos para la resolución de necesidades inmediatas.

Según da cuenta el autor del libro, se sigue la receta propia de la modernización, varias veces y en distintos sectores, pero nunca alcanza los resultados prometidos.

La propuesta adoptada por agroecología supera los linderos de los resultados medidos por el crecimiento económico. Va más allá del optimismo tecnológico que se desmarca de los procesos de reproducción social.

La propuesta alternativa de desarrollo que se dibuja incluye i) diversas de prácticas y discursos en torno a la modernidad, ii) la generación de condiciones estructurales y materiales que permitan el acceso a un satisfactor específico y iii) la construcción de la capacidad de agencia de los involucrados. Agencia que implica la posibilidad de debatir, discernir y reorientar el desarrollo como libertad.

No es por demás decir, que el recorrido gráfico que aporta la selección de fotografías incluidas en el libro y que son autoría del mismo investigador, facilita y enriquece la comprensión del proceso y resultados de investigación que ahora se nos presenta.

 

Libro:

Espinosa, M. A. (2017). Estrategias de Reproducción Social. La agroindustrialidad y la campesinidad de una organización en Jalisco, México Guadalajara, México Universidad de Guadalajara.

Nota: Presentación realizada en el Auditorio Adalberto Navarro del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) Campus La Normal el 17 de Agosto 2017. Como parte de las actividades de la Maestría en Gestión y Desarrollo Social.

 

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¿Cómo crear una cooperativa de trabajo?

La economía solidaria y alternativa tiene entre sus expresiones más sólidas y con mayor historia sistematizada la figura de Cooperativa. Entre los tipos de cooperativas el más reconocido posiblemente sea La Cooperativa de trabajo, o como se nombra en la Ley General de Sociedades Cooperativas: Sociedades Cooperativas de Productores de bienes y/o Servicios.

Según datos de Worldwatch Institute se estima que aproximadamente 100 millones de personas pertenecientes a 96 países forman parte de una cooperativa (Institute 2012). Según datos del Censo Económico realizado en 2009 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI 2009), al cierre del 2008 había 9,767 cooperativas en México que dieron empleo a 182,928 personas (INEGI 2009).

La ley citada anteriormente menciona que una

“sociedad cooperativa es una forma de organización social integrada por personas físicas con base en intereses comunes y en los principios de solidaridad, esfuerzo propio y ayuda mutua, con el propósito de satisfacer necesidades individuales y colectivas, a través de la realización de actividades económicas de producción, distribución y consumo de bienes y servicios”. (Diputados 1994).

 

Las sociedades cooperativas deben observar en su funcionamiento:

I.- Libertad de asociación y retiro voluntario de los socios;

II.- Administración democrática;

III.- Limitación de intereses a algunas aportaciones de los socios si así se pactara;

IV.- Distribución de los rendimientos en proporción a la participación de los socios;

V.- Fomento de la educación cooperativa y de la educación en la economía solidaria;

VI.- Participación en la integración cooperativa;

VII.- Respeto al derecho individual de los socios de pertenecer a cualquier partido político o asociación religiosa, y

VIII.- Promoción de la cultura ecológica.

L’apòstrof, sccl., muestra un esfuerzo de sistematización para poder poner en marcha una cooperativa en España. Para el caso de México es imprescindible observar lo que dispone la Ley General de Sociedades Cooperativas, y el Consejo Superior Cooperativo que es el órgano representante del Movimiento Cooperativo Nacional.

A manera de acercamiento presentamos una versión que nos da idea de la posibilidad de integrar una cooperativa de trabajo, basado en lo que propone (L’apòstrof 2007).

  1. Conocernos bien, conocer a fondo las motivaciones que nos llevan a formar una cooperativa, compartir expectativas de futuro a corto, mediano y largo plazo.
  2. Elaborar un plan de negocios, la cooperativa igual que cualquier otro emprendimiento necesita una estrategia clara para incorporarse al mercado, aun cuando entendemos que su base económica no está a la par de la empresa capitalista tradicional, pero el mercado al que se sumará o enfrentará tiene sus propias exigencias. Uno de los mayores retos de la cualquier emprendimiento es su organización social y capacidad de operación.
  3. Escoger el nombre y registrarse, una cooperativa de este tipo debe tener al menos cinco integrantes y debe registrarse previamente ante notario y ante las autoridades que en la legislación le solicite.
  4. Configurar los estatutos sociales, estos deben votarse en asamblea y registrarse en el acta constitutiva.
  5. Acudir ante notario público, y cuidar todos los aspectos legales, para lo cual siempre es recomendable asistirse de un abogado o asesorarse con una unión de cooperativas, confederación de cooperativas o experto en el tema.
  6. Registrarse ante el Registro Público de comercio, insistimos con apoyo de un experto en el tema.

Es importante tener en claro que la conformación de la cooperativa no será el mayor reto, sino su gestión. En México hay ejemplos claros de cooperativas exitosas y todas tienen programas destinados a la educación cooperativa, ya que es parte de obligación legal y moral.

La cooperativa es una forma de figura jurídica y al optar por ésta debe haber una consciencia plena del por qué de su elección.

Estas pensando en formar una cooperativa, infórmate al respecto es tu derecho y oportunidad.

Para consultar:

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/143.pdf

http://www.cosucoop.org.mx/

http://ica.coop/es/

 

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Referencias:

Diputados, C. d. (1994). Ley General de Sociedades Cooperativas. DOF 13-08-2009. C. d. D. d. H. C. d. l. Unión. México, DF., Diario Oficial de la Federación.

INEGI (2009). Atlás de los censos económicos 2009. I. N. d. E. y. Geografía. Mexico.

Institute, W. (2012). “Emerging Co-operatives.” Retrieved 13 mayo 2015, 2015, from http://vitalsigns.worldwatch.org/vs-trend/emerging-co-operatives.

L’apòstrof, s. (2007). ¿Cómo crear una cooperativa de trabajo? ¡Participación! Una caja de herramientas para la economía solidaria. C. Nordan. Barcelona, España, Nordan, Comunidad: 27- 42.

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Intervención psicosocial (parte 3): La doble aproximación desde la psicología social

Por: Mtro. Rodrigo Rguez.

La identificación de recursosCuando miramos con atención los problemas sociales podemos dar cuenta de varias de las causas que los mantienen, ya sea porque las inferimos (generamos hipótesis) o porque observamos cada una de sus aristas (análisis).

Cualquiera que sea la forma crítica en que nos acercamos a los problemas sociales, se puede partir de la premisa “si quieres saber de algo, intenta cambiarlo” y efectivamente al momento de pretender generar un cambio salta de manera evidente que todo problema social es multicausal. No existe una relación del tipo “uno a uno” si no que cada problema se forma y preserva por varios actores y factores de diverso índole.

Aquí una de las primeras decisiones a tomar: ¿en qué nivel de objetivos se plantea la intervención? Existen diversas técnicas para determinar un problema, los objetivos y metas a los cuales enfocarse, por ejemplo, el árbol de problemas, lluvia de ideas, análisis de causas y consecuencias o diagrama de pescado, los cinco por qué, entre otras. Lo principal en el uso de estas técnicas es ayudar a clarificar en que punto en específico se tendrá incidencia de manera realista. Si bien los grandes objetivos tienden a la utopía, el alcanzar metas concretas tiene efectos positivos en quienes intervienen reforzando las conductas tendientes al cambio social.

Ahora bien, la doble aproximación, desde el punto de vista de César San Juan, implica tener un acercamiento al problema desde el “poder vertical” (política social e instituciones), y desde el poder horizontal (individuos y organizaciones sociales). Es decir, en primera instancia reconocer el poder, margen de acción y responsabilidad tanto del Estado como de las iniciativas sociales.

Identificar recursos políticos y recursos comunitarios.

Este autor hace un llamado de atención para no perder de vista estos recursos, ya que dejar todo en manos del Estado alienta la desmovilización social y por tanto convierte a la persona en un ser pasivo que espera soluciones “desde arriba” y alienta la visión de soluciones individuales a problemas que son comunes.

Cuidado ante la afirmación “¡habla por ti!”, cuando el problema es compartido, a la postre te dejará sin voz, ni voto.

Por otra lado dejar las soluciones solo en manos de la organización social será tomar responsabilidades que apelan a la disolución del papel del Estado, lo cual fortalece el poder las corporaciones y de los poderes fácticos, de nuevo, dejando sin voz a las personas.

La intervención psicosocial busca entonces la redistribución de los recursos, tanto organizativos, humanos, materiales y por supuesto económicos.

Identifiquemos recursos, todas las personas y todas las organizaciones los tienen, no mirarlos es pensarse como desvalidos o menores que deben ser tutorados desde el exterior.

@roldrigo

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Bibliografía

César, S. J. (1996). Intervención psicosocial: Del individuo a la comunidad Intervención pscosocial. Elementos de programación y evalución socialmente eficaces. (Primera ed., pp. 29- 35). Barcelona, España: Anthropos.

Puedes consultar en estos links, las entregas anteriores relacionadas con este tema:

Parte uno; y

Parte dos

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¡Hay muchos niños en las reuniones!

Por: Mtro. Rodrigo Rodríguez

El liderazgo es una posición tan deseada como en su momento puede ser desgastante y evitada. Para muchos una posición de poder en la que se puede tomar decisiones importantes y que de las cuales depende el desarrollo para llevar a buen término la satisfacción de demandas colectivas puede ser un papel deseado, la figura del líder enviste de poder a quien la porta.

La exigencia social en repetidas ocasiones es comportarse como un líder, es decir una figura capaz de resolver problemas, de tomar decisiones acertadas, de dirigir un grupo o situación de convocar al mismo grupo y a otros relacionados y de mediar conflictos que sin duda se presentan en la vida en colectivo. Es decir que existe una visión muy valorada de aquel que se le llama líder.

Todos los grupos generan líderes o las condiciones para que de ellos se desprenda un liderazgo latente. Cuando el liderazgo corresponde a procesos participativos o comunitarios, la posición del líder puede ser un tanto diferente en la medida que se espera que este líder además, actué en primer lugar para el bienestar colectivo e incluso de manera no explicita se espera que los intereses particulares del líder queden relegados a un segundo término de importancia.

El líder en este caso suele ser una persona con una alta valoración moral por parte de las comunidades que ven en él las capacidades necesarias para llevar el timón y representación de los intereses colectivos.

Es importante mencionar, que el liderazgo, aún en el caso de considerarse una capacidad innata, debe complementarse con una serie de habilidades de cuya necesidad el mismo líder se percata durante el ejercicio de las funciones que desempeña.

Estas habilidades en múltiples ocasiones son adquiridas, pulidas y perfeccionadas más mediante la práctica, que por medio del estudio de las mismas.

Habilidades tales como presentar ideas y defenderlas en público, son desarrolladas a base de estar frente a un auditorio en repetidas ocasiones y en muchas de estas ocasiones frente a detractores que buscan echar abajo sus argumentos.

Al conocer las historias individuales y las trayectorias sociales de estas personas, es común percatarse de que experimentaron la necesidad de ejercer liderazgo durante la adolescencia o durante la niñez, además en varias de las ocasiones estuvieron presentes en reuniones de los padres o de figuras de autoridad en donde por aprendizaje vicario conocieron la manera en que el liderazgo debe ejercerse.

Durante las reuniones comunitarias en las que suelen debatirse ideas y tomar decisiones colectivas es común encontrar a los hijos de quienes participan de estas reuniones. Un buen conductor de grupos y un líder con suficiente experiencia reconoce entonces que más allá de apartar a los menores de estas actividades deben integrarse o prestar las facilidades para que permanezcan y puedan tener sus primeras experiencias con la organización comunitaria. Sin duda entre los menores presentes se encontrarán los líderes comunitarios que tomaran riendas de la representación de intereses comunes.

Mtro. Rodrigo Rodríguez

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La agricultura urbana como forma de generar comunidad

Pequeña producción en casa

Pequeña producción en casa

La comunidad es un término que ha estado en debate por mucho tiempo, según el grado de implicación en el tema de la ciencia o disciplina que lo estudie, así según el ojo del observador la comunidad cobra interés en sus postulados, sin embargo todos estamos inmersos en alguna comunidad con un grado distinto de implicación.

Tradicionalmente la comunidad ha hecho referencia a un espacio geográfico, con una visión territorial en que se entiende que “nacer en la misma tierra” da por hecho una alianza originaria con ésta y con quienes en ella nacieron. Esta visión tiene un sentido más tradicional y hace voltear a las comunidades originarias como aquellas vinculadas al territorio o en su caso a las comunidades campesinas, de nuevo, en su sentido más tradicional.

Pero las comunidades campesinas mantienen un constante flujo de personas debido a migración, a la búsqueda de oportunidades laborales, escolares y al desplazamiento forzado ligado a la violencia o por megaproyectos de desarrollo, como por ejemplo la construcción de presas.

La comunidad ligada sólo al lugar donde se nace no genera necesariamente relaciones de seguridad, ni logran dar cohesión a sus integrantes, el ejemplo claro es la vida urbana.

Las ciudades siguen creciendo y observamos cómo es que las localidades cercanas a ellas son integradas “a la fuerza” por la expansión territorial de las ciudades. Las ciudades entonces se integran en una reunión de municipios metropolitanos en los que se conjugan diversos actores, fuerzas sociales y políticas, geografías, modos de producción, etc.

La otra visión con la que se ha estudiado a la comunidad es en su sentido relacional, es decir basada en las relaciones interpersonales y en el sentido de pertenencia resultante independientemente de la distancia geográfica entre sus miembros.   Es decir que se puede generar comunidad sin la necesidad de un encuentro cara a cara, ni compartir un espacio común.

Las comunidades religiosas, las asociaciones profesionales y en general aquellas que buscan dotar de identidad a un grupo han apostado en todo momento por esta forma de generar comunidad. El trabajo en redes permite por lo tanto salir de nivel localista de la comunidad a un nivel identitario que apuesta más al compromiso en el grupo ya que este representa posibilidades de cubrir necesidades y valora los aportes de quienes pertenecen a él.

En este sentido pobladores y organizaciones de campo y ciudad y distintitos espacios geográficos pueden generar comunidad sin que necesariamente mantengan interacción física continua.

La agricultura urbana combina algunos elementos: la posibilidad de abastecerse de los propios alimentos, la posibilidad aportar el desarrollo identitario del grupo, el hecho de poder hacer aportes específicos (como la propia cosecha o la cosecha en grupo) y la certeza de que cada aporte por minino que se parezca, abona a la construcción y fortalecimiento de una esfera más grande.

Mtro. Rodrigo Rodríguez

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Estrategias online para la difusión de las actividades de una ONG.

Por: Mtro. Rodrigo Rguez

Las siguientes recomendaciones constituyen un punto de partida necesario para dar a conocer una ONG considerando que por definición tendrá un segmento muy específico, un número de integrantes posiblemente reducido y una capacidad económica limitada. Una ONG debe encontrar en las TIC’s una posibilidad de crecimiento antes que un problema que antes no se tenía y que después se tenga que resolver. Trato de resumirla en 10 puntos.

  1. Clarificar en conjunto con la ONG las razones que le llevan a pensar en una estrategia de comunicación, los objetivos que
    social-media

    Texto tomada de internet con fines ilustrativos

    se desean conseguir.

  2. Conocer los objetivos. Misión, Visión de la organización, es decir, saber si tienen en la ONG una mirada completa de dónde están y a dónde quieren llegar. Esto ayudará a elegir las estrategias posibles, los intentos que han realizado para darse a conocer y los alcances que han tenido. Es importante llevar a un punto realista las expectativas, que seguramente serán grandes.
  3. Conocer cuáles son las ONG’s que comparten objetivos similares, con cuales de ellas se puede realizar una alianza de comunicación, cuales son valoradas positivamente y las razones por las que esto sucede. Es necesario además saber cuáles son los puntos que hacen que la organización sea valorada positivamente y en todo caso conocer los “stakeholders” para de esta manera, identificar una adecuada estrategia ganar- ganar que perfile tanto la comunicación on line como Off line.
  4. Conocer la infraestructura y el equipo humano. Toda estrategia será sin duda determinada por la capacidad para operarla. Es necesario conocer la comunicación tanto al interior como al exterior de la organización, los usos que se dará al flujo de información y las posibilidades que dará el equipo y el software actual. Conocer esto no es una limitante aun siendo reducida la capacidad de la infraestructura, este análisis ayudará a dirigir las estrategias de mediano y largo plazo. En cuanto al equipo humano es necesario saber si existe el nivel de capacitación necesario para el uso de herramientas TIC’s para operar la estrategia, si existe la posibilidad económica para pagar a un community manager o el recurso económico será suficiente solo para pagar la estrategia de Social Media Marketing (SMM) y la capacitación a un miembro de la ONG que la opere. Esta capacidad de operación ayudará a determinar en plataformas, foros, redes en que deberá estar presente la ONG. ¡De nuevo recuerda que estás no son razones para desalentarse, son áreas de oportunidad para una estrategia de largo aliento!
  5. Crea una cuenta única para el manejo de la estrategia de SMM. Es un error común que estas se manejen desde la cuenta individual de un miembro de la organización o del fundador de la misma, recuerda que las estructuras cambian, de tal manera que difícilmente el administrador querrá ceder su cuenta personal para uso público. Una visión de largo plazo es imprescindible, desde el primer paso debes tener siempre claro que al final del día se trata de atraer la atención a la ONG y esta atención será creciente.
  6. Mi recomendación es que veas seriamente la posibilidad de trabajar en tres plataformas:
    1. Wiki, que ayudará a dar referencias precisas de los temas, definiciones y conceptos con los que trabaja la ONG y la cual quieres posicionar, sobre todo si el tema es especializado. La información ahí vertida debe ser lo más clara y fidedigna posible, eso dará credibilidad a la ONG.
    2. Blog. Antes de iniciar un blog clarifica el sentido que tendrá, a quien está dirigido (comunicación interna, comunicación externa, dialogo entre usuarios compartir novedades, afianzar temas de trabajo), la capacidad para actualizarlo constantemente y las habilidades de comunicación y técnicas para dotar de la imagen profesional que requiera la ONG. Visualiza las ventajas que te da tanto google, wordpress o las distintas opciones para crear blogs. Piensa que todo blog debe ser actualizado al menos una vez al mes para mantener la atención de sus lectores.
    3. Redes sociales. Por supuesto que las más populares son Facebook, twitter, google +, YouTube, Instagram, pero no son las únicas. Es muy complicado mantener en optimas posibilidades de comunicación todas las redes existentes, por lo cual elegir cuales son las correctas ayudará a una mejor gestión de las mismas.
  7. Una vez que elegiste las plataformas y redes toma un periodo de prueba para que quien las operará se pueda familiarizar con ellas, corroborar si la imagen va con la identidad de la ONG. Puedes realizar las pruebas sin necesidad de publicarlas, utiliza la opción de borrador y una vez que esté listo y aprobado hazlas públicas con solo algunos “cliks”. Es muy importante que todas tus redes formen un circuito que lleve a transitar a los usuarios a los sitios de interés que puedas proponer aportando en ellas ventajas particulares.
  8. Monitorea lo que pasa con tu estrategia. Todas las redes te dan la posibilidad de tener acceso a estadísticas, aprende a leerlas y considéralas para conocer mejor el sector que te recibe y en su caso redirigir la manera en que se comunica. Te recomiendo que pruebes google analytics y si no la conces experimenta con ella.
  9. Una vez que realizaste todo este camino haz una parada para observar lo que creaste y regresa punto por punto para validar si lo propuesto está acorde con los objetivos iniciales, la capacidad de equipo material y humano, “el espíritu” de la ONG y las posibilidades económicas. En cada parada identifica las posibilidades a corto, mediano y largo plazo.
  10. Recuerda que una estrategia de SMM no debe actuar desligada de toda la operación de la ONG, sino que debe acompañarla paso a paso mientras recoge los frutos de su actividad que ya de por si es lo más valioso.

¡Saludos solidarios!.

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