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De José y María a “Joseph and Mary”. Las intervenciones culturalmente apropiadas.

Wixarikas en el norte de Jalisco

“Vamos a ver como civilizamos a esas familias”, esa fue la frase que mencionó una persona con buenas intenciones al referirse a la intervención con un grupo de familias wixaritari (también llamados huicholes).

Además de sentir molestia por escucharlo, me di cuenta que no consideraba un aspecto fundamental de la intervención: la planificación debe ser culturalmente apropiada y no solo una traducción forzada(Marín, 1996).

En México y otros países tenemos no solamente a un tipo de mexicano, sino una variedad de mexicanos, en un solo estado de la republica podemos encontrar vasta variedad de grupos étnicos y contextos, que demandan cada uno comprensión de las cualidades específicas en que un fenómeno social se presenta.

Pero ¿cuál es la metodología de intervención que utilizamos y cuál es la teoría que lo sustenta?, la verdad es que aun mucha de esta sigue siendo eurocéntrica. No, no es que de entrada esté mal tener un punto de referencia, de hecho es necesario, lo que está mal es pensar que la sola “adaptación de las técnicas” da como resultado conseguir buenos resultados.

En el caso de la psicología social además del eurocentrismo encontramos que la intervención social tiene un origen en América del Norte, especialmente en los Estados Unidos. Gran parte de los aportes latinoamericanos son disminuidos o simplemente desconocidos. Un ejemplo de lo anterior es el uso del barbarismo “empoderamiento”, como traducción del anglicismo “empowerment”, los psicólogos latinoamericanos y en general en las ciencias sociales lo hemos adoptado sin considerar, como lo critica la psicóloga social venezolana Maritza Montero, que varias de las acciones contenidas en el concepto se realizan en Latinoamérica desde hace más de tres décadas(Montero, 2004).

Niñas wixaritari

Niñas wixaritari

El resultado de esto es que las intervenciones que no tienen un diseño culturalmente apropiado, solo logran dilapidar esfuerzos y recursos, otorgando pobres resultados.

Ejemplos de esto lo podemos encontrar en campañas dirigidas a fortalecer la familia (tradicional) en grupos étnicos con prácticas culturales distintas. Otro ejemplo, es el diseño e implementación de campañas para prevenir en alcoholismo en jóvenes, utilizando un lenguaje y código de comunicación adultocéntrico. Un ejemplo más es la puesta en marcha de programas para atender a las mujeres sin considera el rol de poder que tienen dentro de un núcleo familiar y social en concreto.

Es decir, las buenas intenciones no bastan, y las malas traducciones estorban.

Saludos!

Rodrigo Rodriguez

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Bibligrafía

Marín, G. (1996). Consideraciones necesarias en el diseño de intervenciones culturalmente apropiadas en la promoción de la salud. In C. San Juan Guillen (Ed.), Intervención psicosocial (Primera ed., pp. 36- 45). Barcelona, España-: Anthropos.

Montero, M. (2004). El fortalecimiento en la comunidad, sus dificultades y alcances. Psychosocial Intervention, 13 No. 1, 5-19.

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Intervención psicosocial (parte 3): La doble aproximación desde la psicología social

Por: Mtro. Rodrigo Rguez.

La identificación de recursosCuando miramos con atención los problemas sociales podemos dar cuenta de varias de las causas que los mantienen, ya sea porque las inferimos (generamos hipótesis) o porque observamos cada una de sus aristas (análisis).

Cualquiera que sea la forma crítica en que nos acercamos a los problemas sociales, se puede partir de la premisa “si quieres saber de algo, intenta cambiarlo” y efectivamente al momento de pretender generar un cambio salta de manera evidente que todo problema social es multicausal. No existe una relación del tipo “uno a uno” si no que cada problema se forma y preserva por varios actores y factores de diverso índole.

Aquí una de las primeras decisiones a tomar: ¿en qué nivel de objetivos se plantea la intervención? Existen diversas técnicas para determinar un problema, los objetivos y metas a los cuales enfocarse, por ejemplo, el árbol de problemas, lluvia de ideas, análisis de causas y consecuencias o diagrama de pescado, los cinco por qué, entre otras. Lo principal en el uso de estas técnicas es ayudar a clarificar en que punto en específico se tendrá incidencia de manera realista. Si bien los grandes objetivos tienden a la utopía, el alcanzar metas concretas tiene efectos positivos en quienes intervienen reforzando las conductas tendientes al cambio social.

Ahora bien, la doble aproximación, desde el punto de vista de César San Juan, implica tener un acercamiento al problema desde el “poder vertical” (política social e instituciones), y desde el poder horizontal (individuos y organizaciones sociales). Es decir, en primera instancia reconocer el poder, margen de acción y responsabilidad tanto del Estado como de las iniciativas sociales.

Identificar recursos políticos y recursos comunitarios.

Este autor hace un llamado de atención para no perder de vista estos recursos, ya que dejar todo en manos del Estado alienta la desmovilización social y por tanto convierte a la persona en un ser pasivo que espera soluciones “desde arriba” y alienta la visión de soluciones individuales a problemas que son comunes.

Cuidado ante la afirmación “¡habla por ti!”, cuando el problema es compartido, a la postre te dejará sin voz, ni voto.

Por otra lado dejar las soluciones solo en manos de la organización social será tomar responsabilidades que apelan a la disolución del papel del Estado, lo cual fortalece el poder las corporaciones y de los poderes fácticos, de nuevo, dejando sin voz a las personas.

La intervención psicosocial busca entonces la redistribución de los recursos, tanto organizativos, humanos, materiales y por supuesto económicos.

Identifiquemos recursos, todas las personas y todas las organizaciones los tienen, no mirarlos es pensarse como desvalidos o menores que deben ser tutorados desde el exterior.

@roldrigo

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Bibliografía

César, S. J. (1996). Intervención psicosocial: Del individuo a la comunidad Intervención pscosocial. Elementos de programación y evalución socialmente eficaces. (Primera ed., pp. 29- 35). Barcelona, España: Anthropos.

Puedes consultar en estos links, las entregas anteriores relacionadas con este tema:

Parte uno; y

Parte dos

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Intervención psicosocial. (Parte 2) Para qué actuamos en red

Por: Mtro. Rodrigo Rguez.

 

Imagen tomada de http://www.kasperu.com/courses/BG031/I/default.htm con fines ilustrativos

Imagen tomada de http://www.kasperu.com/courses/BG031/I/default.htm con fines ilustrativos

En la entrega anterior mencionamos que la intervención psicosocial se encuentra precisamente en el lindero que une la visión sociológica y la psicológica de algún fenómeno, por tanto la mayoría de las intervenciones toman el grupo como referencia. Los grupos a los que apela este tipo de abordaje son en su mayoría grupos naturales, como comunidades o barrios enteros, grupo unidos por características particulares, marginados, grupos étnicos, entre otros.

Sin embargo, es necesario resaltar que trabajar con grupos no es en sí mismo hacer intervención psicosocial. El riesgo implícito está en mirar al grupo como única referencia y por tanto caer en explicaciones de dinámica grupal (importante y necesaria sin duda), pero que en repetidas ocasiones convierte la célula en el todo.

Por ejemplo, si nos planteamos la intervención en una cooperativa de pescadores ubicada en el municipio “X” y sólo nos explicamos la dinámica de la cooperativa en si misma sin mirar sus relaciones hacia el exterior, tendremos la posibilidad de intervenir en la dinámica de la cooperativa pero descuidaremos su incidencia en el contexto, y perderemos de vista como es que el contexto o fuerzas exógenas impactan en la cooperativa.

Varias de las intervenciones entonces son criticadas como psicologistas y desvían su atención de los problemas sociales económicos y políticos a los individuales tratando de dar explicaciones de tipo endógeno a los fenómenos que en ellos se presenta.

La intervención desde este enfoque, debe mirar a la red en la que está inserta el grupo de referencia o el grupo con el que se interviene. Mirar la red a la que se pertenece ayuda dilucidar el nivel en que se tendrá incidencia directa y la estructura que pretende afectarse (ya sea positiva o negativamente) como resultado.

Más aun, el papel de psicólogo social o de aquel que hace intervención psicosocial, va más allá de esclarecer esta red, parte importante de su intervención consistirá en ayudar a vislumbrarla a aquellos con los que trabaja y provocar la participación explicita en la red.

La participación de un individuo o de un colectivo en una red, necesita de un ejercicio de participación, negociación y dirección de los intereses personales y grupales en relación con los de otros colectivos y sociales en general. Negociar los conflictos sociales es por sí mismo aprendizaje que trasforma a quien decide comprenderlos e incidir en ellos.

La misma concepción del individuo se pone en juego al enfrentarse a estas reflexiones y formas de participación, es decir la construcción de una subjetividad personal y subjetividad social.

Derivado de lo anterior es que podemos afirmar que una visión puramente psicológica de los problemas o fenómenos sociales sería parcial y probablemente insuficiente, corre el riego de pecar de psicologista y desviar su atención a temas puramente personales, o grupales aislándolos de su contexto más amplio.

Como psicólogos sociales o como agentes que realizan intervención social, no podemos quedarnos con la falacia de que realizar técnicas grupales, talleres y militancia dará como resultado cambios en las personas o en la estructura. La persona y el grupo amplía sus posibilidades cuando mira la red, su estructura, funcionamiento, nodos… los que realizamos intervención social o gestión social debemos también aprender a mirar las redes a las que pertenecemos, comprenderlas e incidir en ellas, abrirnos a otras miradas y disciplinas a nuevas explicaciones y abordajes. Salir de la seguridad de la propia disciplina y llevar a la práctica la tan llevada y traída transdiciplina.

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Intervención psicosocial. (Parte 1) ¿Por qué el cambio no está en uno mismo?

Por: Mtro. Rodrigo Rguez.

A grandes rasgos para todos parece estar claro que psicología social, se sitúa precisamente en el límite de lo personal y la estructura social en la que interactúa la persona. Teóricamente se han desarrollado conceptos y propuestas analíticas, que sin embargo, en el terreno de la intervención, en repetidas ocasiones no logra quedar totalmente explicado.

Podemos decir que la intervención psicosocial busca el cambio de lo que se considera problemático o con miras a mejorarse, pero al estar en entre el plano psicológico y social ¿Qué debemos esperar, el cambio social o el cambio personal?

En respuesta a esto y para dilucidar esta situación diremos que el cambio inmediato en el que busca incidir es el plano social y el resultado final lo esperamos en el cambio en la persona. Más específicamente, se busca afectar la estructura social, grupal u organizativa en la que se mantienen las condiciones para la aparición de un fenómeno social y sus resultantes problemas psicológicos.

Sin restar importancia a los aspectos y motivaciones personales, una intervención de este tipo está lejos de la premisa “El cambio está en uno mismo”, ya que de ser así se daría por hecho que la persona es, efectivamente, un “individuo”, es decir, un ser aislado del contexto en el que se favorece la aparición de cierta conducta, emoción, o cognición.

Intervención psicosocial

Imagen: Elaboración propia con base en la propuesta de Sabino Ayestarán

La piscología social en el plano de intervención comunitaria y de las organizaciones, apela a afectar la estructura de tal manera, que sea promotora de condiciones para la resolución de problemas propiamente psicológicos.

La labor del psicólogo social en este caso, es identificar como están correlacionados sistemas o estructuras sociales con personas concretas, y en todo caso, determinar cuál será el nivel en que incide con su intervención, los resultados esperados, las variables a considerar, su método de intervención, la técnica que utilizará para ello y los indicadores objetivos y/o subjetivos de este cambio.

Es decir, para hacer intervención psicosocial, no es suficiente con intervenir en un grupo, ni utilizar dinámicas y técnicas grupales, es imprescindible tener la comprensión amplia de aquellos fenómenos que se atienden.

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La cooperativa como alternativa viable y forma de organización social.

cooperativa

* Imagen tomada de internet con fines ilustrativos

La organización social como forma de hacer frente a los acaparadores ha tenido su expresión más concreta en la formación de cooperativas.

Es de considerar que la cooperativa no es la única forma de organización colectiva que ha intentado hacer frente a este problema que encuentran los productores de casi cualquier área, pero que sin duda se acentúa en la los productores del campo.

Sin embargo, la cooperativa logra una representación legal que le ayuda a la acceso a créditos, la representatividad, el cuidado de intereses, la inclusión de los cooperativistas en cuanto voz y voto para la toma de decisiones, la visibilidad del pequeño productor, la cercanía con actores sociales exógenos y con todo lo anterior procurar una solvencia económica para operar y en todo caso fortalecer la operación económica.

Aunque bien el aspecto económico no es el único analizable en lo referente a las cooperativas, sí se convierte en un tema indispensable para la procuración de ingresos y la redistribución equitativa de los mismos.

Uno de los factores que han logrado del cooperativismo sea una alternativa viable como forma de organización social, es que existe una forma sistematizada de operarla y por tanto convertirse en una forma de organización aplicable y replicable lo cual, por supuesto, no la deja inmune a problemas internos y externos.

El trabajo cooperativo ha logrado mantenerse y reinventarse en cada contexto desde la aparición de los Pioneros de Rochdale, es decir ha logrado mantenerse desde su germen en 1844 hasta la fecha, lo cual de por si hace necesario aprender de ellas y sobre la base de este aprendizaje aportar a su mejor gestión tanto en el tema productivo, como en el económico y social y prácticamente todos los que de estos se desprenden.

Hay una bastante literatura del tema y mucha de ella recae en los siguientes temas:

Propiamente como forma de organización colectiva:

  • Frente a los acaparadores.
  • Visibilidad de pequeños productores.
  • Resultado de prácticas comunitarias o necesidad a partir de las prácticas comunitarias.
  • Solidaridad ante productores y compradores que se encontrarían en desventaja al actuar en lo individual.
  • Da valor y mejora la solvencia moral de sus integrantes, al mismo tiempo que exige esta solvencia a ellos.

Como forma de organización económica:

  • Inclusión de diversas familias en la distribución de trabajo e ingreso resultado del mismo.
  • Acceso a créditos.
  • Disminución de intereses ante el acceso a dinero para la operación de la actividad económica.
  • Intercambio de bienes y servicios.
  • Colectivización de los recursos, materiales, económicos y mano de obra.
  • Solidaridad ante el pago de adeudos.
  • Activación y movilidad de economía local.
  • Disminuye costos al realizar compras colectivas con acceso a mejores condiciones de compra de activos, materia prima e insumos.
  • Procura el acceso al trabajo digno.

 

Como forma de acceso al mejoramiento técnico:

  • Acceso a tecnología.
  • Capacitación para el aprendizaje o mejoramiento de técnicas de producción, distribución, venta y compra de productos y servicios.
  • Generación y aplicación de fondos educativos tanto en temas directamente relacionados a la cooperativa, como en temas tangenciales en beneficio de la organización cooperativa y de sus miembros.
  • Ayuda a la generación de valor agregado
  • Diversifica la inclusión a mercados

 

Aspectos políticos:

  • Fortalece liderazgos locales.
  • Fortalece la representatividad de los intereses locales y colectivos.
  • Genera, propone y defiende política pública.
  • Forma agentes locales.
  • Genera y fortalece redes de acción colectiva, sin descuidar los intereses que cada cooperativa defiende.

 

Por su puesto que su actuar no está exento de problemas internos y externos.

Entre los externos se pueden observar:

  • Baja capacidad de reacción de muchas cooperativas ante conflictos sociales y económicos.
  • Enfrentan el desequilibrio de precios de sus productos, lo cual en la mayoría de los casos se pactan a escala internacional.
  • Imposición de condiciones de agentes económicos y políticos transnacionales.
  • Competencia con otros productores.

Entre los internos:

  • Tardanza de pagos.
  • La elección de vender el producto de mayor calidad fuera de la cooperativa ante la mejora de precio de compra.
  • Toma de decisiones que al ser de tipo horizontal tienden a llevar un ritmo más lento que la empresa tradicional o con miras únicas de generación de ganancias, generalmente monopolizadas por una persona, familia o gremio.
  • Dificultad de pago ante carteras vencidas
  • La reticencia crediticia de algunas fuentes de financiamiento.

 

Aun con todo lo expuesto, la cooperativa se mantiene como forma de organización social que logra ser una alternativa viable y operable de manera concreta.

¿Una forma sencilla de apoyar al cooperativismo? Intégrate a una de ellas, o aún más sencillo compra a una cooperativa de tu región.

 

Mtro. Rodrigo Rodríguez

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A propósito del año internacional de la agricultura familiar.

Logotipo de la conmemoración, sólo con fines ilustrativos

Logotipo de la conmemoración, sólo con fines ilustrativos

2014 ha sido nombrado como el “Año internacional de la Agricultura Familiar”, razón de más para reflexionar en torno a la suficiencia y soberanía alimentaria.

La FAO sugiere que la producción de alimentos se duplique para poder alimentar a la población mundial para el 2050, ante lo cual surge la duda de si esto será posible.

Partamos de la imagen de dos cereales básicos a nivel mundial: El arroz y la soya, de los cuales podemos dar cuenta del aumento exponencial en sus precios.

crecimiento en precios de productos

Los productos básicos en general se han encarecido por diversas razones entre las que encontramos las siguientes:

  • La producción de alimentos no es del todo eficiente ya que para producir una caloría de producto animal se deben utiliza tres de origen vegetal.
  • Hay una creciente vinculación de los productos agrícolas y los energéticos (el incremento de la demanda de energía está presionando la necesidad de utilizar tierras para producir energía, se están usando tierras que era para productos alimentarios).
  • El modelo de económico capitales y el enfoque de desarrollo de tecnificación aumentan la demanda de energía, (fertilizantes, maquinarias, etc). Es decir que la producción de energía determina directamente el precio de los productos.
  • El sistema agroalimentario cada vez está más sometido a presiones macroeconómicas ya que cada vez está más integrado a la economía global, lo que estrangula a los mercados locales y de proximidad.
  • El campo enfrenta presiones políticas, económicas y regulaciones en el derecho de acceso a la tierra y acceso al agua.
  • Las fuertes transferencias transnacionales para compra de tierras, especulan con los productos agroalimentarios como si fueran acciones o productos financieros.
  • La oferta de productos agrícolas ha disminuido como consecuencia de la disminución de los rendimientos por el cada vez más precario y caro acceso a los recursos naturales.
  • En términos de negocios, los “green bussines”, promovidos por tecnificación, comienzan a dejar más secuelas que dinero.

En general, encontramos que hay un cambio estructural de los mercados agroalimentarios por causa de factores, políticos sociales y económicos de orden mundial, (global).

En México desde la década de los 80´s se han venido realizando una serie de medidas encaminadas, sobre todo, a la inyección de recursos para la tecnificación del campo. De hecho era una tendencia desde los 40´s cuando se inicia con el cambio de los arados tradicionales, por los arados de metal.

A pesar de la gran cantidad de recursos invertido (aunque podría decirse «gastado»), la producción en México ha venido en detrimento de los pequeños agricultores y beneficiando  a la gran industria, con sus recursos económicos, sus transnacionales, sus políticas de súper especialización del suelo, convirtiendo el mapa de producción en territorios de monocultivo.

Sobre todo es un problema de gestión  de los recursos, y claro, de malos manejos de los mismos.

A pesar de lo apabullante de los datos, la vuelta a la agroecología, a la visión campesina y a la apuesta por los mercados locales parece ser la alternativa más viable que tiene el ciudadano y campesino común para enfrentar a los monstruos de la producción de alimentos.

Mtro. Rodrigo Rodríguez

comiensa@hotmail.com

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Por qué me compré un I Phone. El consumo y su (i)rracionalidad

  El consumo y su  (i)rracionalidad 

Bastó platicar con él un momento y hacer un par de preguntas para concer sus «razones».

El deseo y el impulso lo llevaron a caminar en búsqueda tienda por tienda. Parecía claro,  no podía seguir caminando en las calles sin escuchar música con buena calidad de audio, necesitaba agenda electrónica, acceso a internet  y todos los gadgets posibles en un solo aparato…además la imagen de si mismo  frente  a otros cambiando  la pantalla    y escogiendo la “mejor”, se asemejaba  a las personas de éxito de las que todos hablan o al menos de la que él  con su miopita inducida alcanza a ver.

Estaba más que claro, el éxito es: un hombre, adulto joven,  con sonrisa brillante, arrojado, frente  a las posibilidades que obviamente, llegan  vía  internet y  que él atrapa porque tiene un I Phone.

Caminaría  por la Colonia Americana, visitaría los cafés   aparadores, mandaría mensajes  vía Twitter, (porque Facebook  es para los chismes) y  hablaría de lo  bien que se ve la ciudad llena de oportunidades, de lo rico que está su café  traído de Colombia  y  todos mirarían sus mensajes. Los  mensajes que publicó en Twitter y los que mandaria  con sus  acciones sin decir palabras.  Sonreír un poco cuando escriba en el nuevo aparato, tomarse una foto  a si mismo y mandarla en ese mismo momento, con alguna leyenda  que termine en algo así como : «…jajajaja «.

Porque todo el mundo sabe qué es un I Phone, porque todos quieren una Mac.  Porque son necesarias dos cosas: que todos sepan qué son esos aparatos  y que todos sepan que  “los necesitan”, además de estar conscientes de que no todos pueden comprarlos, «al menos no el de última generación».

Es muy fácil: «tengo I Phone  y Mac, mis referentes culturales son distintos de aquel que tiene ‘celular de lamparita y radio’. Mis cosas son perfectas para el manejo de un buen software», aunque solo use  Word y el internet mientras no tiene  nada más que hacer.

Todos nos damos “gustitos”,  toda celebración está enfocada al gasto, a lo costoso,  “mientras más  costo más inversión afectiva  y más ritualización de los significados asociados”, o  dicho de otra forma: gasta más, me quiere más, me ofrece más,  me da más seguridad, somos más felices.

Ahora que tendrá un I Phone se  llenará su cuenta de nuevos amigos  en redes sociales  de internet, no tendrá ni un fin de semana sin invitaciones a salir.  Pero algo me dijo clarrito : «Es bien raro, pero cuando tengo el deseo de salir  a comprar algo, sin comparar opciones y sin atender a sugerencias de no hacerlo, sucede que al final del día  hay un vacío que no lo llenó lo comprado».

Pero  no es momento de  detenerse  a pensar en esas cosas. Su I Phone le recordará quien es, quienes  son sus  amigos, que por supuesto coincide con los que en todo momento se conectan a internet, mostrará sus  fotos en las que dice sin palabra alguna  qué compró, a donde viajó con quien festejó  y por supuesto «lo  feliz que es  todo el tiempo».

Pero pese a toda proyeccion, cuando  tuvo en mano  su nueva adquisición  realizó

 el recorrido planeado y por supuesto que no coincidió con lo que tenía pensado. Gastó más de lo que  tenia planeado hacer,  no es tan práctico “meterle”  ¿su? música,  tiene  nuevos gastos como el uso del  internet, sus  amigos  en redes sociales   siempre acuerdan  reunirse un día que no llega.

Ahora me  queda claro que fue la inducción publicitaria la que lo trajo hasta este lugar a  mirar su I Phone que no suena  y que  estando  dentro de casa nadie ve.

Consumir puede ser un espacio para pensar pero tendrá que  tener al menos algunos requisitos:

·         Oferta vasta  y diversificada de bienes, pero acompañado de acceso fácil  y equitativo para  las mayorías;

·         Información clara y confiable  sobre la calidad de los productos, pero con posibilidades reales  que sean los consumidores quienes determinen la información necesaria  y  la posibilidad de refutar a las “mentiras de la propaganda”.

Consumir sin cuestionar, es decir consumir irracionalmente,  tienen consecuencias que van desde la insatisfacción personal,  hasta pobreza en la oferta  cultural  que cada vez tiende a  clonar  patrones  que se producen y reproducen en serie.

Cierto, consiguió un I Phone, pero perdió un espacio para pensar.

Nota personal:

Y todo eso se pone uno a pensar despues de leer «El consumo sirve para pensar» de  N. García Canclini

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A propósito de cómo sobreviven los marginados

Por: Rodrigo Rodríguez

Mientras leía el libro Cómo sobreviven los marginados (De Lomnitz, 1975)  pensé en cuantas «Privada del Cóndor» quedan anotados en la lista de pendientes de esa bitácora de viaje, no solo de la mía, sino de tantos que en los caminos  se reconocen.

Sin duda, los que tienen los necesarios hábitos del antropólogo (conversación placentera, buena pluma y  buen uso de los ojos), estarán de acuerdo, y podrán afirmar con mejores argumentos que el que ahora escribe, que este libro escrito en los 70’s  está brillantemente narrado,  con una calidad de observación que permite viajar a «ese México y ese tiempo».  Los otros, los más, al tropezar o redescubrir el texto quedaran encantados con la manera en que se concibió.

Pero hay otros tantos que no desconocerán el paisaje de Privada del Cóndor. Cuando en los 70´s se escribía el  libro, México pasaba del abandono a las promesas del campo, al sueño prometido de la urbanización y sus posibilidades. Posibilidades para quienes se convirtieron en protagonistas de historias que muchos tantos comentaron en el aula o el café. Cómo decir que el titulo  no es bastante sugerente, mirar y comprender como hacen «ellos para sobrevivir».

Las ciudades se convertían en tierras prometidas donde por fin quedaba detrás el desempleo, el hambre, la falta de oportunidades. Tierras prometidas a las que se llegaba aceptando la mano del  que fuera compañero de juegos en la niñez y que había sabido encontrar la vereda de salida de la tan (quien sabe porque) querida tierra sin esperanzas. Le pasaba al Distrito Federal y le pasaba a paso menos acelerado pero no menos firme a la ciudad de Guadalajara.

Hoy por hoy existen otros tantos marginados. El consejo Nacional de Evaluación (CONEVAL) pondría la atención en una pobreza multidimensional, el Consejo Nacional de Población  (CONAPO) nos llamaría a ver la marginación y el índice de desarrollo humano. Pero los marginados, tercos, siguen ahí.

El texto al que me refiero es muy claro, nos deja ver las distintas formas de enfrentar la marginación de aquellos días. El compadrazgo, hacer olla común, compartir los saberes, los prestamos sin fines lucrativos, tender la mano al que no conoce «ese otro México» el que habitan los que aparentemente no son marginados.

Y encontramos linea a línea la respuesta los marginados sobreviven  «gracias a una organización social sui generis, en que la falta de seguridad económica se compensa mediante redes de intercambio reciproco de bienes y servicios» según la tesis que la autora sostiene.

Queda un hueco en estas redes, la participación social y política. Alrededor de  30 años después de publicado el citado libro, el DF tendría la primer Ley de Desarrollo Social, sin embargo no bastaría para que la participación social se presente.

El aprehendizaje de Lomnitz esta plasmado en este libro. Los marginados aun siguen aquí  y el efecto multiplicador va llamando(nos) a engrosar las números. Las redes de intercambio siguen existiendo, pero México (Privada del Cóndor) ya no es el mismo, las redes ya no pueden ser las misas, ahora hay otras tareas y otros tantos pendientes.

Puedes ver la versión Podcast en YouTube

Si algo ha mantenido de pie a este México, son las redes surgidas de la solidaridad cuando se sabe rebasado lo que  otros pueden ofrecernos. Tristemente los casos son emblemáticos: el ´85 en México, el 22 de abril en Guadalajara, entre otros tantos ejemplos.  Aun nos falta reconocer las redes que podemos formar, redes de participación, de información,  económicas, políticas, de seguridad, de aprendizaje. Aun más reconocer no solo significa saber que existen, sino  hacer fuertes aquellas que nos atañen.

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