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Psicología, economía y ética en la toma de decisiones

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El ser humano es bio-psico-social ¿te suena esto? Mientras estudiaba psicología (por allá a inicios de los 2000), esto resonaba como eco en el aula de clase, cierto, aunque parece destacar la complejidad de la persona, algunas ciencias o disciplinas aplicadas han tratado de “descifrar” esta complejidad y enmarcarla en modelos.

Resulta particularmente destacados los procesos involucrados en la toma de decisiones, y es que para ello, se involucran motivaciones que no son del todo racional, me explico.

La economía y particularmente la micro economía derivada de la teoría neoclásica pretende por medio de modelos explicar cómo es que se toman decisiones racionales, en las cuales se supondría que ante la escasees y finitud de recursos se elegirá aquello que presenta mayores beneficios contra los costos de tal decisión.  Así, las decisiones siempre apuntan a maximizar las ganancias. ¿pero que hay de aquellas decisiones que ante dicha lógica se presentan como “irracionales?.

La toma de decisiones con “otra racionalidad” (para no confundir con respuestas correctas y falsas) lleva a las personas a elegir por algo incluso cuando se sabe que no tendrá siempre la maximizan de sus ganancias, por esto un individuo puede decidir comprar un producto más caro o elegir por un camino más largo o incluso sacrificar sus ganancias personas por aquellas de la colectividad o en favor de otra persona y esto aplica aun cuando está en juego la bancarrota o la vida misma.

Cuando la ciencia económica reconoce que no todas las elecciones son racionales se hecha mano de otras ciencias instrumentando mecanismos que favorecen su explicación.  Una de estas es la economía conductual y aquellas aplicaciones que se han derivado como es la neuroeconomía. Mientras la primera busca potenciar el nivel explicativo de la toma de decisiones fundamentándola en los procesos psicológicos; la segunda, hace uso de aparatos médicos y tecnología para para el análisis del comportamiento bioquímico del cerebro involucrado en la toma de decisiones.

De tal manera que estas ciencias pretenden sentar explicaciones más completas y complejas de distintos aspectos involucrados que pueden ir desde lo emocional, el comportamiento neurológico, las motivaciones, las creencias, la influencia social, o aquellos de tipo anticipatorio como las expectativas  o la búsqueda de ganancias posteriores y no inmediatas.

Por su parte en la ciencia económica se han desarrollas posturas teóricas como: La teoría de la utilidad esperada, la teoría del consumidor, la teoría de la utilidad ponderada o de elección Alpha-un, la teoría de los desacuerdos, la teoría de las expectativas entre otras y cada cual merece por parte de los interesados su conocimiento.

Compartir técnicas de investigación y potencial explicativo de cada ciencia y disciplina ayuda para generar conocimientos cada vez más potentes, pero queda aun el acento en el aspecto ético.  Prever  la conducta en la toma de decisiones puede ser un gran apoyo en el consultorio para terapeutas, o en la investigación de mercados para los mercadologos o favorecer campañas pro sociales, pero también una herramienta perversa en grupos criminales o extremistas, o incluso en la manipulación política.

Como siempre las explicaciones  teóricas son necesarias, pero las preguntas éticas en dicha búsqueda no es para nada menos importante.

Por Mtro. Rodrigo Rguez.

     *Artículos consultados

* Para tener una visión más plena al respecto te intivamos a leer The Decision Making Process: A Behavioral Economics Model  escrito por Rafael Alexis Acevedo Rueda y publicado por Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado. 2013


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Romanticismo y consumo ¿por qué consumimos? La ética romántica. Tercer entrega.

Por: Mtro. Rodrigo Rodríguez

En el libro que hemos venido revisando Theories of consuption de John Storey se presenta una tercera teoría del consumo para explicar las razones del consumo actual en las sociedades capitalistas, esta es su pregunta central ¿por qué consumimos tanto en las sociedades capitalistas?

Si vas llegando por primera  vez al blog te recomiendo leer (Por qué consumimos. Marx y la alienación del consumo. – Primer entrega-  Por qué consumimos. Teoría de la emulación social- Segunda entrega- en donde se revisan otras dos teorías del consumo.

Según se muestra en esta teoría con los argumentos de Collin Campbell, quien es profesor emérito de la Universidad de York U.K. “para conocer el desarrollo de las modernas formas de consumo se debe pasar por saber que se dice de la ética romántica”. La cual surgió en el siglo XVIII y se convirtió en un movimiento cultural y artístico que se sostuvo.

Según Campbell hay una separación entre el mundo interior (subjetivo)  el mundo exterior (objetivo), lo cual había sido señalado por Weber como un proceso llamado disenchantment (desencanto).

En esta separación de mundo objetivo y subjetivo y con respecto a la cultura y el consumo, tanto el artista como el observador tienen la capacidad de recrear, es decir “entrar en contacto con lo subjetivo”.  El romántico debe confiar en sí mismo y buscar las respuestas en el interior. Había que buscar experiencias poderosas que buscaran principalmente el de placer por medio de las cuales se podía entender el mundo y a uno mismo.  El consumo era capaz de otorgar estas respuestas.

En esta visión, tanto el productor como el consumidor,  tienen acceso a recrear lo que observan (tocan, escuchan, etc) de esta manera tanto el pintor como quien mira la obra pueden recrear su propia experiencia y la del otro a través de la obra, y en buena medida sirve de argumento para el consumo cultural. El vuelco que se da es el de buscar el placer de la sensación a la emoción.

En el cuerpo central del planteamiento se expresa que mientras el hedonismo tradicional busca placer en los objetos, el hedonismo moderno lo encuentra en el significado de los objetos y en las prácticas.

Las experiencias y los significados se llenan de deseo por experimentar placer, pero un placer que se busca en lo que se imagina que experimentará. Es decir, la búsqueda del placer no está en lo que ya conoce sino en lo que aún no experimenta.

Dicho placer es auto-ilusorio, porque “la consumación del deseo es siempre una experiencia desilusionante”, pero tiene sentido en el consumo de las sociedades modernas, la búsqueda de cada vez más y más objetos dotados de “novedad” e “insaciablidad”.

La publicidad moderna ha explotado muy bien estos postulados, por lo que ahora no se  ofrecen productos, se ofrecen “experiencias”, “formas de vida”.

Los productos son revestidos por aquello que el insaciable “buscador de experiencias” debe encontrar, y por tanto se entra en la ilusión de que no se compra un libro sino la posibilidad de recrear la emoción del artista, no se compra una fruta o un café sino la experiencia del campesino en el campo (imagen de por si romantizada), según esta publicidad no te hospedas en una cabaña, sino que reconstruyes la experiencia de vida local.

En fin, si podemos detenernos un momento y ver el producto (experiencia- emoción) que se compra,  se podría dilucidar si está o no revestido de esa ética romántica, te invito a hacer el ejercicio.

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 “Algunas cosas hay que provocarlas”

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Por qué consumimos. Marx y la alienación del consumo. – Primer entrega-

Por: Mtro. Rodrigo Rguez

“La pregunta correcta no es ¿por qué consumimos? sino ¿por qué consumimos tanto en las sociedades capitalistas?”

                                                                                                        John Storey

¿Por qué consumimos? Esta es la pregunta que de entrada lanza John Storey pero que de inmediato previene que es tramposa, ya que podría alcanzar una respuesta fácil y rápida: “consumimos para vivir”, a cambio de aquella pregunta se plantea: “¿por qué consumimos tanto en las sociedades capitalistas?”

La pregunta así complejiza y John Storey lanza en su respuesta tres hipótesis que se revisan en el libro Theories Of Consumption, el cual se puede encontrar en inglés editado por Routledge en el Reyno Unido.

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Imagén con fines ilustrativos tomada de laotramiradasur.com.ar

Encontré esta lectura por recomendación y me permitió entrar en una discusión contemporánea sobre el consumo en general visto desde la antropología y la sociología. A mi parecer, la lectura brinda consistentes explicaciones, así que decidí compartirla a otros lectores.

Tratando de hacer un ejercicio de divulgación, dividiré su revisión en varias entregas, abordando en esta primera La Teoría de la Alienación Social de Karl Marx.

La teoría de la alienación social de Karl Marx

Marx centró sus explicaciones más en la producción que en el consumo, sobre todo en las estructuras capitalistas que promueven trabajo alienado, sin embargo, con esto abría la puerta para mostrar que la alienación promueve el consumo en las sociedades capitalistas.

En sus trabajos abordando la alienación, mostraba cinco tipos distintos (Sossa Rojas, 2010): Religiosa, Filosófica, Social, Política, y finalmente Económica o del trabajo, está última sería la causa de las anteriores, ya que en ella no se considera a los individuos ni sus intereses colectivos, sino solamente a las leyes de elaboración de mercancías.

En el proceso de producción el trabajador deja de ser una persona y se convierte en una mercancía que llamamos “fuerza de trabajo”. El trabajo pierde su capacidad de realizar por completo las capacidades humanas convirtiéndose en trabajo alienado.

Esto sucede porque el ser humano es el animal racional que puede transformar y atender sus necesidades y con ello sus formas de producción, así que los modos de producción están siempre en relación el momento histórico, no son aislados.

El trabajo creativo permite al hombre “exteriorizarse en el mundo”, no producimos sólo bienes y servicios, producimos situaciones e historias. Cuando la fuerza de trabajo se convierte en otra mercancía que es pagada por un tercero, aquello que produce el trabajador deja de tener sentido para él mismo y por tanto produce objetos (mercancías) alienados. El trabajo como mercancía para producir más mercancías.

El producto alienado deja de representar al trabajador, le es ajeno y en ocasiones se vuelca en su contra, se ha producido una mercancía que, aunque fue elaborada por el trabajador, no podrá ser utilizada o adquirida por este sino cuenta con dinero para pagarla. Se produce ropa que no podrá usar, alimentos que no podrá comer, condominios que no podrá habitar, etc.

Los humanos convertidos en mercancías serán evaluados por lo que producen y por lo que consumen. El trabajo alienado despoja al ser humano de la capacidad de autodeterminación, se reduce a una actividad lucrativa, aquello que produce no se relaciona con el hombre, incluso puede ir en sentido contrario.  Esta distinción está dada en el valor de uso y valor de cambio, destacando que los productos realizados adquieren relevancia por su valor de cambio y por tanto por su capacidad para producir dinero extra (plusvalía) para quienes son dueños de los medios de producción.

El ser humano no cuenta ya con el trabajo (producción) como vinculo para exteriorizarse en el mundo, por lo tanto, le queda adquirir mercancías (entre ellas dinero).  El trabajo alienado no permite al trabajador encontrar su identidad humana, por lo que ahora le ofrece esta posibilidad los patrones de consumo que pueda pagar.

Esta disertación permite al autor llegar una primera explicación, consumimos tanto en las sociedades capitalistas, porque el consumo es una manifestación de ser en el mundo, los patrones de consumo otorgan “libertad” para definirse en el mundo.

La adquisición y acumulación de mercancías es consecuencia del trabajo alienado, dicho en palabras de Storey “la alienación ayuda a producir el consumo”.

Materiales consultados:

Storey, John. 2017. THEORIES OF CONSUMPTION. Routledge, UK.

Sossa Rojas, Alexis LA ALIENACIÓN EN MARX: EL CUERPO COMO DIMENSIÓN DE UTILIDAD Revista de Ciencias Sociales (Cl), núm. 25, 2010, pp. 37-55, Universidad Arturo Prat Tarapacá, Chile

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Economía Solidaria: local y diversa

Por: Rodrigo Rodríguez

Tuve la fortuna de conocer a la Dra. Laura Collin durante el 1er Encuentro Nacional de Agricultura de Responsabilidad Compartida, de la red Urgenci Latinoamérica, que se realizó en Morelia y Patzcuaro Michoacán en México del 6 al 8 de julio 2017.

Dra. Laura Collin

Dra. Laura Collin, julio 2017                      Foto: Rodrigo Rguez

Durante el encuentro pude escucharla y participar en un taller que coordinara explicando la construcción de mercados locales. Aprendizaje que agradezco por la oportunidad de compartir de cerca con varias organizaciones que creen en la economía solidaria para la creación de canales de intercambio, y en la adquisición de compromiso entre productores agrícolas y mercados alternativos.

Debo confesar, sin embargo, que el encuentro representó un descubrimiento personal, ante la diversidad de formas asociativas adoptadas y la satisfacción de saberme acompañado mientras yo mismo acompaño propuestas similares. Quedó claro en el encuentro que dichas propuestas están en construcción, pero que ya están haciendo aquello que se ve como futuro deseado, haciendo lo posible, lo que llamamos utopía, que como acertadamente lo dice la Dra. Collin, se concreta  mediante: “Prácticas pre figurativas, que construyen nuevas relaciones sociales, aun en el seno del capitalismo, donde emergen nuevas subjetividades y conductas reformuladas” (Collin Harguindeguy, 2014, p. 137).

libro Dra. Collin

Portada de libro. Economía Solidaria: local y diversa

Después de compartir en ese grupo,  el libro de la Dra. Collin,  Economía Solidaria: Local y diversa, se convirtió en lectura obligada para mí.

En el libro se puede entender la necesidad de una nueva forma económica ante la crisis civilizatoria que trastocó los procesos económicos de la atención de necesidades a la acumulación como propósito. Los intentos por una nueva economía y por una nueva manera de relacionarnos no son pocos, pero lograrán ser verdaderamente relevantes cuando esta nueva economía pueda reproducirse a sí misma de manera autónoma sin recurrir al capitalismo.

Propone sacar el dinero del centro de todas las relaciones, despojar a la economía del trono que ha tomado como la única poseedora de verdad, la cual dicta que aquella actividad que no se destina al lucro o a la toma de ventajas es irracionalidad. Voltear a ver otras racionalidades, una racionalidad distinta que valora y prioriza diferente.

No se trata de crear formas asociativas que disfrazan viejas prácticas en torno a un “capitalismo suave”, sino  ir a la medula del mismo y ser coherente con ir contra el consumismo, sin que necesariamente nos enarbolemos en  las grandes banderas ideológicas, pero con sí con un profundo rechazo por aquello que va en contra de la vida, del reconocimiento del otro, de la extinción de lo convivial.

Recuperar nuestras capacidades productivas, entrar en mercados locales, localizados, que existen con personas con nombre y apellido y que no se pierden en el anonimato del lenguaje de expertos  que hacen parecer que los mercados son autónomos sin intereses de por medio.

Es menester generar mercados incluyentes que valoren la cualidad, y la calidad de largo tiempo, tanto en los bienes y servicios como en quienes los proporcionan. Mercados que consumen menos energía y proporcionan más trabajo.

En buena medida el mercado debe cambiar desde la demanda, es decir, desde la satisfacción de necesidades y no desde la oferta que necesita necesariamente de la compulsión de consumir.

Hay una pista a manera de consigna: “producir más, comprar menos consumir mejor”

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Parte de los asistentes al 1er Encuentro Nacional de Agricultura de Responsabilidad Compartida. Michocán, México, 2017

El libro es analítico, no se queda en las respuestas fáciles desde lo deseado, se interesa por los datos, por el contraste empírico. Pero además, es  propositivo, con ejemplos claros y cercanos, con preguntas sugerentes que retan al lector. Es una invitación a cuestionarse, pero a ir construyendo aún en la duda, sin esperar el mapa completo, a ser sujeto, actor de cambio y no ceñirse a la contemplación.

 

 

Collin Harguindeguy, L. (2014). Economía solidaria: local y diversa. Tlaxcala, México El Colegio de Tlaxcala.

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Estrategias rurales de reproducción Social. La Agroindustrialidad y la campesinidad de una organización en Jalisco, México

Por: Mtro. Rodrigo Rodríguez

El libro del Dr. Manuel Antonio Espinosa, nos presenta una tensión constante entre dos cosmovisiones del campo. Por un lado tenemos aquella llamada campesina y por otra la llamada agroindustrial, promovida por la visón de desarrollo derivada de la revolución verde.

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Portada del libro del Dr. Manuel Antonio Espinosa

Tensión a la cual sólo es posible sobrevivir adoptando estrategias que permiten a los pobladores del campo adaptarse a tales condiciones.

Lo que sucede en Cuquio y en Ocotic, más específicamente, es reflejo de lo que los procesos sociales promovidos por la visión economicista neoliberal, voraz y  depredadora de aquello que no se ajusta a la lógica del consumo y el acaparamiento.

A través de los 6 capítulos en los que está divido el libro y que muestra la investigación realizada durante dos años con cercanía a los procesos y actores locales, el Dr. Espinoza muestra una crítica a la visión de desarrollo promovida por las acciones estatales y en concreto a las políticas de desarrollo rural que de ahí se derivan.

La “modernización” del campo, entendida como tecnificación y con orientación al mercado excedentario no logra del todo implantarse, una vez que no se ve acompañada de condiciones materiales, de infraestructura social, de política adecuadas a los pequeños productores y de acciones que pudieran orientarse a la independencia de insumos sintéticos para la producción.

Los pobladores del campo, en concreto de los que nos muestra el Dr. Espinosa, se ven envueltos en una red tejida entre una lógica de autosuficiencia y autoconsumo y los estímulos económicos de los programas sociales que tienden al subsidio y la dependencia.

La modernización como promesa al campo, que llega acompañada por décadas de extensionistas, sustitución de energéticos por aquellos fósiles, esquemas de comercialización orientados a la  venta a gran escala y fuera del comercio local, pautas de consumo con orientación en el marketing y el monocultivo como esquema productivo, conforman un modelo de civilización montado en la espera del “desarrollo, bienestar y progreso” que no acaban de llegar.

Dos temas centrales son tocados en el libro, temas que han ocupado cada vez mayor investigación y atención: la crítica al llamado “desarrollo” y el enfoque agroecológico en los sistemas agroalimentarios.

El estudio presentado, muestra dos brazos de la visión agroindustrial: el negocio a gran escala de las transnacionales representado en la producción de insumos para el campo y de los propios alimentos; y el acaparamiento y distribución de los mismos por cadenas multinacionales que dominan los precios y en buena medida los hábitos de consumo.

Atrapados en esta telaraña que representa dos cosmovisiones diametralmente distintas, los pobladores del campo adoptan medidas y acciones que respetan y reproducen prácticas campesinas tradicionales y acciones que demanda la modernización prometida, a la que se suman sin resultado satisfactorios.

La promesa de modernización, requiere de un proceso de descampesinización del espacio rural, una lógica extractivista, un consumo energético desmedido con altos costos sociales y medioambientales, los cuales son llamados eufemísticamente como externalidades.

El campo no es el mismo que aquel que la revolución verde dimensionó. Encontramos ahora una pluriactividad que combina la producción agrícola en el cuamil y el traspatio, con intentos de monocultivo en un número reducido de hectáreas, pero además con actividades industriales, emprendimientos económicos de manufactura, o venta y distribución de productos. Empleos de tiempo parcial, y la recepción de remesas.

Sus pobladores también han cambiado, un despoblamiento del  espacio rural hacia la búsqueda de oportunidades en las urbes o el tránsito a los Estados Unidos se vuelve la constante ante la realidad de pocas opciones de empleo tras la escolarización que alcanza apenas los primeros niveles.

A pesar de la historia de participación social de Cuquio. La investigación retrata un desencanto y añoranza por la toma de decisiones en colectivo. La participación organizada alcanza apenas la gestión de recursos a través del crédito o subsidios sociales, pero se vuelca a la aplicación de los mismos para la resolución de necesidades inmediatas.

Según da cuenta el autor del libro, se sigue la receta propia de la modernización, varias veces y en distintos sectores, pero nunca alcanza los resultados prometidos.

La propuesta adoptada por agroecología supera los linderos de los resultados medidos por el crecimiento económico. Va más allá del optimismo tecnológico que se desmarca de los procesos de reproducción social.

La propuesta alternativa de desarrollo que se dibuja incluye i) diversas de prácticas y discursos en torno a la modernidad, ii) la generación de condiciones estructurales y materiales que permitan el acceso a un satisfactor específico y iii) la construcción de la capacidad de agencia de los involucrados. Agencia que implica la posibilidad de debatir, discernir y reorientar el desarrollo como libertad.

No es por demás decir, que el recorrido gráfico que aporta la selección de fotografías incluidas en el libro y que son autoría del mismo investigador, facilita y enriquece la comprensión del proceso y resultados de investigación que ahora se nos presenta.

 

Libro:

Espinosa, M. A. (2017). Estrategias de Reproducción Social. La agroindustrialidad y la campesinidad de una organización en Jalisco, México Guadalajara, México Universidad de Guadalajara.

Nota: Presentación realizada en el Auditorio Adalberto Navarro del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) Campus La Normal el 17 de Agosto 2017. Como parte de las actividades de la Maestría en Gestión y Desarrollo Social.

 

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Arrepentirse de ser madre

Por: Mtro. Rodrigo Rodríguez Guerrero

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El arrepentimiento, es un sentimiento que parece no tener cabida cuando de mantener el orden social se trata. Mucho menos cuando éste tiene que ver con la maternidad.

Se espera de todas las mujeres que tengan el deseo instintivo de ser madres y además de que lo hagan bien, es decir que cumplan el rol natural  y “normal” de la maternidad.

¿Pero hay madres que se arrepientan de serlo? La socióloga israelí Orna Donath, se encuentra en su estudio, con mujeres que abiertamente aceptan que convertirse en madres no fue lo mejor que les pudo pasar.

Estas mujeres tienen que enfrentar el mandato social de sumarse a la norma, de aceptar en público que la maternidad es una situación deseable pese a todas las calamidades de tener un trabajo de tiempo completo, y el cual, las obliga a renunciar a sus deseos e intereses personales.

Dichas madres son tratadas de egoístas, de anormales, de “confundidas”,  y se les presiona diciéndoles  que “ya pasará” “que al final descubrirán que “es lo mejor que les pudo suceder”, que “su esfuerzo valdrá la pena”, pero cuando en su libro muestra madres de  distintos niveles socioeconómicos, nacionalidades y edades (de ellas y sus hijos), muestra que el arrepentimiento es un sentimiento que puede perdurar a lo largo de la vida.

Pero no hay que confundirse, no es falta de amor a los hijos, ni fantasías de hacerles daño, es la posibilidad de verse en un presente sin la obligación de criar a un hijo y además de tener que “hacerlo bien”.

Dichas madres suelen esconder este sentimiento para sus adentros o mostrarlo sólo en las sesiones de terapia, ya que no pueden expresarlo a las parejas, a otros familiares, o incluso a otras madres sin ser juzgadas. La maternidad parece ser una decisión privada, pero se evalúa de forma pública.

El libro de Donath titulado Madres arrepentidas es una puerta de acceso para conocer el arrepentimiento y la ambivalencia ante la maternidad, pero además es sugerente ya que saca el tema de la academia y de su relación con características propias de las condiciones económicas, de la situación conyugal o del estado civil.

Es un libro que nos lleva a cuestionar el valor de reevaluar el pasado personal y de los dictámenes propios de una sociedad neoliberal y capitalista, basada en el espíritu del progreso y de la promesa del  logro futuro conseguido con el sacrificio presente. Evaluar el sentido utilitario y hedonista de detenerse a mirar el pasado, donde se dice que sólo tiene razón de ser si “recordamos para sentir un poco de nostalgia placentera y seguir”, o solo si miramos atrás para saber “qué hicimos mal” y buscar remediarlo.

La autora nos lleva con los datos recolectados en sus entrevistas y casos, a concebir a las madres como seres humanos y a la maternidad como una relación entre dos individuos y no como una obligación.

Sin duda un libro que debe leerse con la apertura propia de la comprensión empática.

Libros consultados:

Donath, O. (2016). Madres arrepentidas. Una mirada radical a la maternidad y sus falacias

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¿Cómo crear una cooperativa de trabajo?

La economía solidaria y alternativa tiene entre sus expresiones más sólidas y con mayor historia sistematizada la figura de Cooperativa. Entre los tipos de cooperativas el más reconocido posiblemente sea La Cooperativa de trabajo, o como se nombra en la Ley General de Sociedades Cooperativas: Sociedades Cooperativas de Productores de bienes y/o Servicios.

Según datos de Worldwatch Institute se estima que aproximadamente 100 millones de personas pertenecientes a 96 países forman parte de una cooperativa (Institute 2012). Según datos del Censo Económico realizado en 2009 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI 2009), al cierre del 2008 había 9,767 cooperativas en México que dieron empleo a 182,928 personas (INEGI 2009).

La ley citada anteriormente menciona que una

“sociedad cooperativa es una forma de organización social integrada por personas físicas con base en intereses comunes y en los principios de solidaridad, esfuerzo propio y ayuda mutua, con el propósito de satisfacer necesidades individuales y colectivas, a través de la realización de actividades económicas de producción, distribución y consumo de bienes y servicios”. (Diputados 1994).

 

Las sociedades cooperativas deben observar en su funcionamiento:

I.- Libertad de asociación y retiro voluntario de los socios;

II.- Administración democrática;

III.- Limitación de intereses a algunas aportaciones de los socios si así se pactara;

IV.- Distribución de los rendimientos en proporción a la participación de los socios;

V.- Fomento de la educación cooperativa y de la educación en la economía solidaria;

VI.- Participación en la integración cooperativa;

VII.- Respeto al derecho individual de los socios de pertenecer a cualquier partido político o asociación religiosa, y

VIII.- Promoción de la cultura ecológica.

L’apòstrof, sccl., muestra un esfuerzo de sistematización para poder poner en marcha una cooperativa en España. Para el caso de México es imprescindible observar lo que dispone la Ley General de Sociedades Cooperativas, y el Consejo Superior Cooperativo que es el órgano representante del Movimiento Cooperativo Nacional.

A manera de acercamiento presentamos una versión que nos da idea de la posibilidad de integrar una cooperativa de trabajo, basado en lo que propone (L’apòstrof 2007).

  1. Conocernos bien, conocer a fondo las motivaciones que nos llevan a formar una cooperativa, compartir expectativas de futuro a corto, mediano y largo plazo.
  2. Elaborar un plan de negocios, la cooperativa igual que cualquier otro emprendimiento necesita una estrategia clara para incorporarse al mercado, aun cuando entendemos que su base económica no está a la par de la empresa capitalista tradicional, pero el mercado al que se sumará o enfrentará tiene sus propias exigencias. Uno de los mayores retos de la cualquier emprendimiento es su organización social y capacidad de operación.
  3. Escoger el nombre y registrarse, una cooperativa de este tipo debe tener al menos cinco integrantes y debe registrarse previamente ante notario y ante las autoridades que en la legislación le solicite.
  4. Configurar los estatutos sociales, estos deben votarse en asamblea y registrarse en el acta constitutiva.
  5. Acudir ante notario público, y cuidar todos los aspectos legales, para lo cual siempre es recomendable asistirse de un abogado o asesorarse con una unión de cooperativas, confederación de cooperativas o experto en el tema.
  6. Registrarse ante el Registro Público de comercio, insistimos con apoyo de un experto en el tema.

Es importante tener en claro que la conformación de la cooperativa no será el mayor reto, sino su gestión. En México hay ejemplos claros de cooperativas exitosas y todas tienen programas destinados a la educación cooperativa, ya que es parte de obligación legal y moral.

La cooperativa es una forma de figura jurídica y al optar por ésta debe haber una consciencia plena del por qué de su elección.

Estas pensando en formar una cooperativa, infórmate al respecto es tu derecho y oportunidad.

Para consultar:

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/143.pdf

http://www.cosucoop.org.mx/

http://ica.coop/es/

 

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Referencias:

Diputados, C. d. (1994). Ley General de Sociedades Cooperativas. DOF 13-08-2009. C. d. D. d. H. C. d. l. Unión. México, DF., Diario Oficial de la Federación.

INEGI (2009). Atlás de los censos económicos 2009. I. N. d. E. y. Geografía. Mexico.

Institute, W. (2012). “Emerging Co-operatives.” Retrieved 13 mayo 2015, 2015, from http://vitalsigns.worldwatch.org/vs-trend/emerging-co-operatives.

L’apòstrof, s. (2007). ¿Cómo crear una cooperativa de trabajo? ¡Participación! Una caja de herramientas para la economía solidaria. C. Nordan. Barcelona, España, Nordan, Comunidad: 27- 42.

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