Desarrollo Comunitario, economía solidaria, Estudios psicosociales y psicoantropológicos, Ruralidad, Sociología

Economía Solidaria: local y diversa

Por: Rodrigo Rodríguez

Tuve la fortuna de conocer a la Dra. Laura Collin durante el 1er Encuentro Nacional de Agricultura de Responsabilidad Compartida, de la red Urgenci Latinoamérica, que se realizó en Morelia y Patzcuaro Michoacán en México del 6 al 8 de julio 2017.

Dra. Laura Collin

Dra. Laura Collin, julio 2017                      Foto: Rodrigo Rguez

Durante el encuentro pude escucharla y participar en un taller que coordinara explicando la construcción de mercados locales. Aprendizaje que agradezco por la oportunidad de compartir de cerca con varias organizaciones que creen en la economía solidaria para la creación de canales de intercambio, y en la adquisición de compromiso entre productores agrícolas y mercados alternativos.

Debo confesar, sin embargo, que el encuentro representó un descubrimiento personal, ante la diversidad de formas asociativas adoptadas y la satisfacción de saberme acompañado mientras yo mismo acompaño propuestas similares. Quedó claro en el encuentro que dichas propuestas están en construcción, pero que ya están haciendo aquello que se ve como futuro deseado, haciendo lo posible, lo que llamamos utopía, que como acertadamente lo dice la Dra. Collin, se concreta  mediante: “Prácticas pre figurativas, que construyen nuevas relaciones sociales, aun en el seno del capitalismo, donde emergen nuevas subjetividades y conductas reformuladas” (Collin Harguindeguy, 2014, p. 137).

libro Dra. Collin

Portada de libro. Economía Solidaria: local y diversa

Después de compartir en ese grupo,  el libro de la Dra. Collin,  Economía Solidaria: Local y diversa, se convirtió en lectura obligada para mí.

En el libro se puede entender la necesidad de una nueva forma económica ante la crisis civilizatoria que trastocó los procesos económicos de la atención de necesidades a la acumulación como propósito. Los intentos por una nueva economía y por una nueva manera de relacionarnos no son pocos, pero lograrán ser verdaderamente relevantes cuando esta nueva economía pueda reproducirse a sí misma de manera autónoma sin recurrir al capitalismo.

Propone sacar el dinero del centro de todas las relaciones, despojar a la economía del trono que ha tomado como la única poseedora de verdad, la cual dicta que aquella actividad que no se destina al lucro o a la toma de ventajas es irracionalidad. Voltear a ver otras racionalidades, una racionalidad distinta que valora y prioriza diferente.

No se trata de crear formas asociativas que disfrazan viejas prácticas en torno a un “capitalismo suave”, sino  ir a la medula del mismo y ser coherente con ir contra el consumismo, sin que necesariamente nos enarbolemos en  las grandes banderas ideológicas, pero con sí con un profundo rechazo por aquello que va en contra de la vida, del reconocimiento del otro, de la extinción de lo convivial.

Recuperar nuestras capacidades productivas, entrar en mercados locales, localizados, que existen con personas con nombre y apellido y que no se pierden en el anonimato del lenguaje de expertos  que hacen parecer que los mercados son autónomos sin intereses de por medio.

Es menester generar mercados incluyentes que valoren la cualidad, y la calidad de largo tiempo, tanto en los bienes y servicios como en quienes los proporcionan. Mercados que consumen menos energía y proporcionan más trabajo.

En buena medida el mercado debe cambiar desde la demanda, es decir, desde la satisfacción de necesidades y no desde la oferta que necesita necesariamente de la compulsión de consumir.

Hay una pista a manera de consigna: “producir más, comprar menos consumir mejor”

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Parte de los asistentes al 1er Encuentro Nacional de Agricultura de Responsabilidad Compartida. Michocán, México, 2017

El libro es analítico, no se queda en las respuestas fáciles desde lo deseado, se interesa por los datos, por el contraste empírico. Pero además, es  propositivo, con ejemplos claros y cercanos, con preguntas sugerentes que retan al lector. Es una invitación a cuestionarse, pero a ir construyendo aún en la duda, sin esperar el mapa completo, a ser sujeto, actor de cambio y no ceñirse a la contemplación.

 

 

Collin Harguindeguy, L. (2014). Economía solidaria: local y diversa. Tlaxcala, México El Colegio de Tlaxcala.

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Estrategias rurales de reproducción Social. La Agroindustrialidad y la campesinidad de una organización en Jalisco, México

Por: Mtro. Rodrigo Rodríguez

El libro del Dr. Manuel Antonio Espinosa, nos presenta una tensión constante entre dos cosmovisiones del campo. Por un lado tenemos aquella llamada campesina y por otra la llamada agroindustrial, promovida por la visón de desarrollo derivada de la revolución verde.

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Portada del libro del Dr. Manuel Antonio Espinosa

Tensión a la cual sólo es posible sobrevivir adoptando estrategias que permiten a los pobladores del campo adaptarse a tales condiciones.

Lo que sucede en Cuquio y en Ocotic, más específicamente, es reflejo de lo que los procesos sociales promovidos por la visión economicista neoliberal, voraz y  depredadora de aquello que no se ajusta a la lógica del consumo y el acaparamiento.

A través de los 6 capítulos en los que está divido el libro y que muestra la investigación realizada durante dos años con cercanía a los procesos y actores locales, el Dr. Espinoza muestra una crítica a la visión de desarrollo promovida por las acciones estatales y en concreto a las políticas de desarrollo rural que de ahí se derivan.

La “modernización” del campo, entendida como tecnificación y con orientación al mercado excedentario no logra del todo implantarse, una vez que no se ve acompañada de condiciones materiales, de infraestructura social, de política adecuadas a los pequeños productores y de acciones que pudieran orientarse a la independencia de insumos sintéticos para la producción.

Los pobladores del campo, en concreto de los que nos muestra el Dr. Espinosa, se ven envueltos en una red tejida entre una lógica de autosuficiencia y autoconsumo y los estímulos económicos de los programas sociales que tienden al subsidio y la dependencia.

La modernización como promesa al campo, que llega acompañada por décadas de extensionistas, sustitución de energéticos por aquellos fósiles, esquemas de comercialización orientados a la  venta a gran escala y fuera del comercio local, pautas de consumo con orientación en el marketing y el monocultivo como esquema productivo, conforman un modelo de civilización montado en la espera del “desarrollo, bienestar y progreso” que no acaban de llegar.

Dos temas centrales son tocados en el libro, temas que han ocupado cada vez mayor investigación y atención: la crítica al llamado “desarrollo” y el enfoque agroecológico en los sistemas agroalimentarios.

El estudio presentado, muestra dos brazos de la visión agroindustrial: el negocio a gran escala de las transnacionales representado en la producción de insumos para el campo y de los propios alimentos; y el acaparamiento y distribución de los mismos por cadenas multinacionales que dominan los precios y en buena medida los hábitos de consumo.

Atrapados en esta telaraña que representa dos cosmovisiones diametralmente distintas, los pobladores del campo adoptan medidas y acciones que respetan y reproducen prácticas campesinas tradicionales y acciones que demanda la modernización prometida, a la que se suman sin resultado satisfactorios.

La promesa de modernización, requiere de un proceso de descampesinización del espacio rural, una lógica extractivista, un consumo energético desmedido con altos costos sociales y medioambientales, los cuales son llamados eufemísticamente como externalidades.

El campo no es el mismo que aquel que la revolución verde dimensionó. Encontramos ahora una pluriactividad que combina la producción agrícola en el cuamil y el traspatio, con intentos de monocultivo en un número reducido de hectáreas, pero además con actividades industriales, emprendimientos económicos de manufactura, o venta y distribución de productos. Empleos de tiempo parcial, y la recepción de remesas.

Sus pobladores también han cambiado, un despoblamiento del  espacio rural hacia la búsqueda de oportunidades en las urbes o el tránsito a los Estados Unidos se vuelve la constante ante la realidad de pocas opciones de empleo tras la escolarización que alcanza apenas los primeros niveles.

A pesar de la historia de participación social de Cuquio. La investigación retrata un desencanto y añoranza por la toma de decisiones en colectivo. La participación organizada alcanza apenas la gestión de recursos a través del crédito o subsidios sociales, pero se vuelca a la aplicación de los mismos para la resolución de necesidades inmediatas.

Según da cuenta el autor del libro, se sigue la receta propia de la modernización, varias veces y en distintos sectores, pero nunca alcanza los resultados prometidos.

La propuesta adoptada por agroecología supera los linderos de los resultados medidos por el crecimiento económico. Va más allá del optimismo tecnológico que se desmarca de los procesos de reproducción social.

La propuesta alternativa de desarrollo que se dibuja incluye i) diversas de prácticas y discursos en torno a la modernidad, ii) la generación de condiciones estructurales y materiales que permitan el acceso a un satisfactor específico y iii) la construcción de la capacidad de agencia de los involucrados. Agencia que implica la posibilidad de debatir, discernir y reorientar el desarrollo como libertad.

No es por demás decir, que el recorrido gráfico que aporta la selección de fotografías incluidas en el libro y que son autoría del mismo investigador, facilita y enriquece la comprensión del proceso y resultados de investigación que ahora se nos presenta.

 

Libro:

Espinosa, M. A. (2017). Estrategias de Reproducción Social. La agroindustrialidad y la campesinidad de una organización en Jalisco, México Guadalajara, México Universidad de Guadalajara.

Nota: Presentación realizada en el Auditorio Adalberto Navarro del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) Campus La Normal el 17 de Agosto 2017. Como parte de las actividades de la Maestría en Gestión y Desarrollo Social.

 

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De José y María a “Joseph and Mary”. Las intervenciones culturalmente apropiadas.

Wixarikas en el norte de Jalisco

“Vamos a ver como civilizamos a esas familias”, esa fue la frase que mencionó una persona con buenas intenciones al referirse a la intervención con un grupo de familias wixaritari (también llamados huicholes).

Además de sentir molestia por escucharlo, me di cuenta que no consideraba un aspecto fundamental de la intervención: la planificación debe ser culturalmente apropiada y no solo una traducción forzada(Marín, 1996).

En México y otros países tenemos no solamente a un tipo de mexicano, sino una variedad de mexicanos, en un solo estado de la republica podemos encontrar vasta variedad de grupos étnicos y contextos, que demandan cada uno comprensión de las cualidades específicas en que un fenómeno social se presenta.

Pero ¿cuál es la metodología de intervención que utilizamos y cuál es la teoría que lo sustenta?, la verdad es que aun mucha de esta sigue siendo eurocéntrica. No, no es que de entrada esté mal tener un punto de referencia, de hecho es necesario, lo que está mal es pensar que la sola “adaptación de las técnicas” da como resultado conseguir buenos resultados.

En el caso de la psicología social además del eurocentrismo encontramos que la intervención social tiene un origen en América del Norte, especialmente en los Estados Unidos. Gran parte de los aportes latinoamericanos son disminuidos o simplemente desconocidos. Un ejemplo de lo anterior es el uso del barbarismo “empoderamiento”, como traducción del anglicismo “empowerment”, los psicólogos latinoamericanos y en general en las ciencias sociales lo hemos adoptado sin considerar, como lo critica la psicóloga social venezolana Maritza Montero, que varias de las acciones contenidas en el concepto se realizan en Latinoamérica desde hace más de tres décadas(Montero, 2004).

Niñas wixaritari

Niñas wixaritari

El resultado de esto es que las intervenciones que no tienen un diseño culturalmente apropiado, solo logran dilapidar esfuerzos y recursos, otorgando pobres resultados.

Ejemplos de esto lo podemos encontrar en campañas dirigidas a fortalecer la familia (tradicional) en grupos étnicos con prácticas culturales distintas. Otro ejemplo, es el diseño e implementación de campañas para prevenir en alcoholismo en jóvenes, utilizando un lenguaje y código de comunicación adultocéntrico. Un ejemplo más es la puesta en marcha de programas para atender a las mujeres sin considera el rol de poder que tienen dentro de un núcleo familiar y social en concreto.

Es decir, las buenas intenciones no bastan, y las malas traducciones estorban.

Saludos!

Rodrigo Rodriguez

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Bibligrafía

Marín, G. (1996). Consideraciones necesarias en el diseño de intervenciones culturalmente apropiadas en la promoción de la salud. In C. San Juan Guillen (Ed.), Intervención psicosocial (Primera ed., pp. 36- 45). Barcelona, España-: Anthropos.

Montero, M. (2004). El fortalecimiento en la comunidad, sus dificultades y alcances. Psychosocial Intervention, 13 No. 1, 5-19.

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Bitacora del huerto urbano, Desarrollo Comunitario, Ecotecnologías, Ruralidad

Bitacora del huerto urbano. Brócoli. Plagas a los 60 días.

* Les dejo un video en la siguiente imágen para que noten como se aparecio.

VIDEO Gusano del cól (brócoli). Pieris rapae

VIDEO Gusano del cól (brócoli).
Pieris rapae

 

Después de los primeros 50 días que pasaron desde el trasplante. Siguen creciendo 24 plantas.

Habíamos comentado que en principio murieron dos de ellas, pisadas por animales callejeros, pero se sustituyeron.

Esperamos en principio cosechar a los 90 días, sin embargo para el día número 60 aparecen las primeras plagas.

Se trata del gusano del col (Pieris rapae). Esta vez en forma de oruga de un color verde aterciopelado, que logra camuflaje muy fácil con las hojas del col o en este caso el brócoli.

Gusano del col (brócoli)

Gusano del col (brócoli)

Aunque el color es muy bonito y es su etapa adulta como mariposa es de un color blanco que parece inofensivo, cuando están en su etapa de larvas son muy voraces y pueden acabar fácilmente con el esfuerzo invertido en el pequeño huerto (o gran huerto, de acuerdo el caso).

La manera de identificarlo es observar de vez en cuando el cultivo, tanto en la parte superior de las hojas como por la parte de atrás, si notas en las hojas huevecillos de color amarillo o que las hojas están mordidas, muy probablemente se trata de este insecto.

Es el momento de poner manos a la acción ya que si no se hace en poco tiempo, la planta perderá el follaje, podrán comerse las flores que esperamos del brócoli y puede morir la planta (claro junto con ella la posibilidad de disfrutar de esos brócolis).

En este caso encontramos hojas mordidas y tras buscar entre ellas ¡ahí estaba! Estos gusanos producen una especie de telaraña que los ayuda a fijarse de las hojas, así que no había duda.

Lo que sigue entonces es poner manos a la obra para controlar estos gusanos incomodos. Ya contaremos la alternativa encontrada y los resultados.

El día que encontramos estos gusanos (21 de febrero 2015) la temperatura fue de 30° máximo y minino de 8°.

 

Saludos!

Rodrigo Rodríguez

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Intervención psicosocial (parte 3): La doble aproximación desde la psicología social

Por: Mtro. Rodrigo Rguez.

La identificación de recursosCuando miramos con atención los problemas sociales podemos dar cuenta de varias de las causas que los mantienen, ya sea porque las inferimos (generamos hipótesis) o porque observamos cada una de sus aristas (análisis).

Cualquiera que sea la forma crítica en que nos acercamos a los problemas sociales, se puede partir de la premisa “si quieres saber de algo, intenta cambiarlo” y efectivamente al momento de pretender generar un cambio salta de manera evidente que todo problema social es multicausal. No existe una relación del tipo “uno a uno” si no que cada problema se forma y preserva por varios actores y factores de diverso índole.

Aquí una de las primeras decisiones a tomar: ¿en qué nivel de objetivos se plantea la intervención? Existen diversas técnicas para determinar un problema, los objetivos y metas a los cuales enfocarse, por ejemplo, el árbol de problemas, lluvia de ideas, análisis de causas y consecuencias o diagrama de pescado, los cinco por qué, entre otras. Lo principal en el uso de estas técnicas es ayudar a clarificar en que punto en específico se tendrá incidencia de manera realista. Si bien los grandes objetivos tienden a la utopía, el alcanzar metas concretas tiene efectos positivos en quienes intervienen reforzando las conductas tendientes al cambio social.

Ahora bien, la doble aproximación, desde el punto de vista de César San Juan, implica tener un acercamiento al problema desde el “poder vertical” (política social e instituciones), y desde el poder horizontal (individuos y organizaciones sociales). Es decir, en primera instancia reconocer el poder, margen de acción y responsabilidad tanto del Estado como de las iniciativas sociales.

Identificar recursos políticos y recursos comunitarios.

Este autor hace un llamado de atención para no perder de vista estos recursos, ya que dejar todo en manos del Estado alienta la desmovilización social y por tanto convierte a la persona en un ser pasivo que espera soluciones “desde arriba” y alienta la visión de soluciones individuales a problemas que son comunes.

Cuidado ante la afirmación “¡habla por ti!”, cuando el problema es compartido, a la postre te dejará sin voz, ni voto.

Por otra lado dejar las soluciones solo en manos de la organización social será tomar responsabilidades que apelan a la disolución del papel del Estado, lo cual fortalece el poder las corporaciones y de los poderes fácticos, de nuevo, dejando sin voz a las personas.

La intervención psicosocial busca entonces la redistribución de los recursos, tanto organizativos, humanos, materiales y por supuesto económicos.

Identifiquemos recursos, todas las personas y todas las organizaciones los tienen, no mirarlos es pensarse como desvalidos o menores que deben ser tutorados desde el exterior.

@roldrigo

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Bibliografía

César, S. J. (1996). Intervención psicosocial: Del individuo a la comunidad Intervención pscosocial. Elementos de programación y evalución socialmente eficaces. (Primera ed., pp. 29- 35). Barcelona, España: Anthropos.

Puedes consultar en estos links, las entregas anteriores relacionadas con este tema:

Parte uno; y

Parte dos

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La agricultura urbana como forma de generar comunidad

Pequeña producción en casa

Pequeña producción en casa

La comunidad es un término que ha estado en debate por mucho tiempo, según el grado de implicación en el tema de la ciencia o disciplina que lo estudie, así según el ojo del observador la comunidad cobra interés en sus postulados, sin embargo todos estamos inmersos en alguna comunidad con un grado distinto de implicación.

Tradicionalmente la comunidad ha hecho referencia a un espacio geográfico, con una visión territorial en que se entiende que “nacer en la misma tierra” da por hecho una alianza originaria con ésta y con quienes en ella nacieron. Esta visión tiene un sentido más tradicional y hace voltear a las comunidades originarias como aquellas vinculadas al territorio o en su caso a las comunidades campesinas, de nuevo, en su sentido más tradicional.

Pero las comunidades campesinas mantienen un constante flujo de personas debido a migración, a la búsqueda de oportunidades laborales, escolares y al desplazamiento forzado ligado a la violencia o por megaproyectos de desarrollo, como por ejemplo la construcción de presas.

La comunidad ligada sólo al lugar donde se nace no genera necesariamente relaciones de seguridad, ni logran dar cohesión a sus integrantes, el ejemplo claro es la vida urbana.

Las ciudades siguen creciendo y observamos cómo es que las localidades cercanas a ellas son integradas “a la fuerza” por la expansión territorial de las ciudades. Las ciudades entonces se integran en una reunión de municipios metropolitanos en los que se conjugan diversos actores, fuerzas sociales y políticas, geografías, modos de producción, etc.

La otra visión con la que se ha estudiado a la comunidad es en su sentido relacional, es decir basada en las relaciones interpersonales y en el sentido de pertenencia resultante independientemente de la distancia geográfica entre sus miembros.   Es decir que se puede generar comunidad sin la necesidad de un encuentro cara a cara, ni compartir un espacio común.

Las comunidades religiosas, las asociaciones profesionales y en general aquellas que buscan dotar de identidad a un grupo han apostado en todo momento por esta forma de generar comunidad. El trabajo en redes permite por lo tanto salir de nivel localista de la comunidad a un nivel identitario que apuesta más al compromiso en el grupo ya que este representa posibilidades de cubrir necesidades y valora los aportes de quienes pertenecen a él.

En este sentido pobladores y organizaciones de campo y ciudad y distintitos espacios geográficos pueden generar comunidad sin que necesariamente mantengan interacción física continua.

La agricultura urbana combina algunos elementos: la posibilidad de abastecerse de los propios alimentos, la posibilidad aportar el desarrollo identitario del grupo, el hecho de poder hacer aportes específicos (como la propia cosecha o la cosecha en grupo) y la certeza de que cada aporte por minino que se parezca, abona a la construcción y fortalecimiento de una esfera más grande.

Mtro. Rodrigo Rodríguez

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La cooperativa como alternativa viable y forma de organización social.

cooperativa

* Imagen tomada de internet con fines ilustrativos

La organización social como forma de hacer frente a los acaparadores ha tenido su expresión más concreta en la formación de cooperativas.

Es de considerar que la cooperativa no es la única forma de organización colectiva que ha intentado hacer frente a este problema que encuentran los productores de casi cualquier área, pero que sin duda se acentúa en la los productores del campo.

Sin embargo, la cooperativa logra una representación legal que le ayuda a la acceso a créditos, la representatividad, el cuidado de intereses, la inclusión de los cooperativistas en cuanto voz y voto para la toma de decisiones, la visibilidad del pequeño productor, la cercanía con actores sociales exógenos y con todo lo anterior procurar una solvencia económica para operar y en todo caso fortalecer la operación económica.

Aunque bien el aspecto económico no es el único analizable en lo referente a las cooperativas, sí se convierte en un tema indispensable para la procuración de ingresos y la redistribución equitativa de los mismos.

Uno de los factores que han logrado del cooperativismo sea una alternativa viable como forma de organización social, es que existe una forma sistematizada de operarla y por tanto convertirse en una forma de organización aplicable y replicable lo cual, por supuesto, no la deja inmune a problemas internos y externos.

El trabajo cooperativo ha logrado mantenerse y reinventarse en cada contexto desde la aparición de los Pioneros de Rochdale, es decir ha logrado mantenerse desde su germen en 1844 hasta la fecha, lo cual de por si hace necesario aprender de ellas y sobre la base de este aprendizaje aportar a su mejor gestión tanto en el tema productivo, como en el económico y social y prácticamente todos los que de estos se desprenden.

Hay una bastante literatura del tema y mucha de ella recae en los siguientes temas:

Propiamente como forma de organización colectiva:

  • Frente a los acaparadores.
  • Visibilidad de pequeños productores.
  • Resultado de prácticas comunitarias o necesidad a partir de las prácticas comunitarias.
  • Solidaridad ante productores y compradores que se encontrarían en desventaja al actuar en lo individual.
  • Da valor y mejora la solvencia moral de sus integrantes, al mismo tiempo que exige esta solvencia a ellos.

Como forma de organización económica:

  • Inclusión de diversas familias en la distribución de trabajo e ingreso resultado del mismo.
  • Acceso a créditos.
  • Disminución de intereses ante el acceso a dinero para la operación de la actividad económica.
  • Intercambio de bienes y servicios.
  • Colectivización de los recursos, materiales, económicos y mano de obra.
  • Solidaridad ante el pago de adeudos.
  • Activación y movilidad de economía local.
  • Disminuye costos al realizar compras colectivas con acceso a mejores condiciones de compra de activos, materia prima e insumos.
  • Procura el acceso al trabajo digno.

 

Como forma de acceso al mejoramiento técnico:

  • Acceso a tecnología.
  • Capacitación para el aprendizaje o mejoramiento de técnicas de producción, distribución, venta y compra de productos y servicios.
  • Generación y aplicación de fondos educativos tanto en temas directamente relacionados a la cooperativa, como en temas tangenciales en beneficio de la organización cooperativa y de sus miembros.
  • Ayuda a la generación de valor agregado
  • Diversifica la inclusión a mercados

 

Aspectos políticos:

  • Fortalece liderazgos locales.
  • Fortalece la representatividad de los intereses locales y colectivos.
  • Genera, propone y defiende política pública.
  • Forma agentes locales.
  • Genera y fortalece redes de acción colectiva, sin descuidar los intereses que cada cooperativa defiende.

 

Por su puesto que su actuar no está exento de problemas internos y externos.

Entre los externos se pueden observar:

  • Baja capacidad de reacción de muchas cooperativas ante conflictos sociales y económicos.
  • Enfrentan el desequilibrio de precios de sus productos, lo cual en la mayoría de los casos se pactan a escala internacional.
  • Imposición de condiciones de agentes económicos y políticos transnacionales.
  • Competencia con otros productores.

Entre los internos:

  • Tardanza de pagos.
  • La elección de vender el producto de mayor calidad fuera de la cooperativa ante la mejora de precio de compra.
  • Toma de decisiones que al ser de tipo horizontal tienden a llevar un ritmo más lento que la empresa tradicional o con miras únicas de generación de ganancias, generalmente monopolizadas por una persona, familia o gremio.
  • Dificultad de pago ante carteras vencidas
  • La reticencia crediticia de algunas fuentes de financiamiento.

 

Aun con todo lo expuesto, la cooperativa se mantiene como forma de organización social que logra ser una alternativa viable y operable de manera concreta.

¿Una forma sencilla de apoyar al cooperativismo? Intégrate a una de ellas, o aún más sencillo compra a una cooperativa de tu región.

 

Mtro. Rodrigo Rodríguez

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