Mercancías ficticias

Son aquellas que no fueron originalmente para venderse en el mercado. Así algunos ejemplos son: La tierra, el trabajo y el dinero.

Hay dos niveles de argumento. El primer es moral “es un error tratar a los seres humanos y la naturaleza como objetos cuyo precio se determine por entero mediante el mercado”.

El segundo se centra en el papel del Estado para la economía: “las sociedades de mercados reales necesitan que el Estado desempeñe una función activa en el manejo de los mercados, y esa función requiere decisión de políticas; no puede reducirse a alguna suerte de función técnica o administrativa”.

Ponlanyi, K. (2017). La gran transformación. Los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo. (E. Suárez, Trans. Kindle ed.). Madrid, España: Fondo de Cultura Economica.

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